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domingo, 15 de marzo de 2009

Quitan las pelusas y algo más

Los fines de semana están pensados para llevar a cabo un plan distinto, hacer maratón con alguna de nuestras series favoritas y, si ya no podemos esconderlas más, deshacernos de las pelusas de debajo de la cama. Es una pena que las aspiradoras no funcionen solas, o que, la robótica no haya avanzado lo suficiente para que todos podamos tener a una Rosie, como la de Los Supersónicos, que libre al dueño de limpiar su morada. Aún así, siempre existirá la opción no tecnológica del personal doméstico, capaz de guardar los secretos más inconfesables de los jefes desde su puesto (en la mayoría de los casos) como personaje secundario.

Nancy Botwin (Weeds) debe estar lamentando el día en que Lupita descubrió la maría en unas almohadas que sacó de un armario. No le faltó tiempo a la señora para poner en práctica sus dotes padrinescas y exigir un sueldo más elevado a cambio de su silencio. Desde entonces, Lupita dispone de más tiempo para charlar con las vecinas y el polvo alarga su estancia en casa Botwin.

Menos privilegiada es la posición de la que disfruta Dorota (Gossip Girl) en la choza de los Waldorf. Poco más, y me la imagino dándole de comer a "Miss Blair", a la que debe ayudar en todas sus perrerías siempre que la señorita lo requiera. Supongo que escuchar una y otra vez el politono de 'I'm a slave 4U' de Britney tampoco la deja dormir bien por las noches.

A diferencia de la sufrida doncella polaca, Geoffrey Butler las montaba buenas con Will Smith en The Fresh Prince of Bel-Air. El inglés mister Butler estaba un poco quemado por el poco aprecio económico que recibía de los Banks, así que sus salidas se pueden interpretar como una forma de rebelarse contra tío Phil, Carlton y compañía, a los que no dejaba de criticar por la vida ociosa que llevaban.

Del mismo modo que en el mundo de los asistentes hay más porcentaje de ellas que de ellos, en el gremio son pocos los que han llevado el peso protagónico de una serie. Si se puede considerar personal doméstico a las nannys, Fran Fine sería el ejemplo más destacable, con seis temporadas a sus espaldas aguantando a los tres pequeños Sheffield y manteniendo un tira y afloja romántico con el padre de las criaturas. Como Sonrisas y Lágrimas, pero sin hábitos ni 'The Sound of Music'.

En España, Aída García pasó de fregar el suelo en casa de Sole en Siete Vidas a tener su propio spin off, que se utiliza como arma de destrucción masiva contra cualquier nuevo producto de la competencia, y continúa sin su protagonista. ¿Sentido de que la serie se siga llamando Aída? Ninguno. Es posible que, de tanto repetirla, la gracia de "como el Luisma es tonto" haya terminado por pegarse a los responsables de esta sitcom de una hora.

Un antecedente de la ilustre ex vecina de Esperanza Sur es la entrañable Juani Ureña de Médico de Familia. Debo ser de las pocas personas de mi generación a las que les daba igual perderse un capítulo de esta serie, pero la asistente y el abuelo Manolo eran los personajes más potables, especialmente, cuando interactuaban con Chechu, que resultaba un pelín cargante por separado.

Con total seguridad, me habré dejado a unos cuantos en el cuarto de las escobas así que, si sabéis de otros asistentes que os hayan ayudado a barrer horas de vicio seriéfilo, no dudéis en recomendarlos.