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jueves, 9 de mayo de 2013

Las alianzas de Alicia

Si alguna vez me imputaron por soltar spoilers, ahora escribo esta advertencia para hablar de la cuarta temporada de The Good Wife y me desimputo yo sola.

Al matrimonio King le gustan las puertas. Mucho. La pasada temporada ya abrieron una, y ahora vuelven a hacerlo con otra. Así van pasando las temporadas en Lockhart & Gardner: personajes entrando y saliendo, ya sea de casa, del despacho, del bufete o del juzgado. Y cada vez con más papeles en el maletín, con más pruebas que los incriminan por errores pasados, o que los empujan a decidir a quién sacrificar para poder seguir adelante. The Good Wife es, ante todo, bagajes que se cargan a cuestas y umbrales que no paran de cruzarse. Algunas de las puertas por las que pasan los personajes podrán convecer más que otras, pero todas acaban dando siempre al mismo mismo patio, el de la excelencia que vertebra todos y cada uno de los guiones del mejor drama que puede saborearse (con gula) en una 'network' en la actualidad.

A Kalinda el peso de sus papeles casi le cuesta el tipo al principio de esta tanda de 22 episodios. Ella quería mantener cerrada la puerta de casa ante la inminente llegada de su marido Nick (Marc Warren, Mad Dogs), ése del que había logrado escapar años atrás. Por fin, los espectadores íbamos a tener un pedazo más del pasado de la investigadora, pero lo que finalmente se pudo ver de esta subtrama estuvo por debajo de las expectativas que se habían creado en torno a ella. ¿Una pequeña mácula dentro de la impecable hoja de servicios de la serie? Lo es, pero los guionistas supieron  enderezar el rumbo a tiempo antes de seguir sumergiendo a Kalinda en una idea que, aun siendo buena, la diluía conforme pasaban los capítulos. La dinámica entre los dos personajes era tóxica y bizarra, pero el problema no era ése, sino que en un esfuerzo por seguir manteniendo un halo de misterio alrededor de la investigadora, tampoco quedaban claras las motivaciones que la ataban a Nick. Quizá Kalinda sea uno de esos caracteres que mejor funcionan cuanto más a la sombra están y, sólo levantan la voz para pedir subidas de sueldo a los jefes previa amenaza de marcha, o para sonscarle un dato a un testigo.

De Alicia Florrick sabíamos que no era tan "santa", como la definen irónicamente sus compañeros asociados de cuarto año, pero tampoco tan perra, como podría dar a entender su decisión de aceptar la propuesta de Diane y Will y convertirse en la nueva socia del bufete traicionando a los demás conspiradores. La guerra de guerrillas que se ha mantenido en Lockhart & Gardner y sus empleados esta temporada ha sido una bofetada a mano abierta a quienes pensábamos que tras el regreso de Cary tras su paso por la Fiscalía del Distrito todo iba a ser vino y rosas por esos lares. Y, por supuesto, Alicia está en el centro de todas las intrigas con un pie en ambos bandos. Al final, acaba espantada en tiempo récord de los chanchullos de Will,  Diane y del matonismo de David Lee, y se asocia profesionalmente con su rival moral desde el principio de la serie, Cary, el currito que tenía tantos méritos como ella, o más, antes de que Will le diera la patada para elegir a Alicia durante el primer año. He ahí "los nuevos Will y Diane" de Florrick y Agos.

Pero el hecho de que que Cary se haya presentado en la umbral de su casa también obedece a la propia necesidad de Alicia distanciarse de su jefe, ahora que la tentación ha vuelto a hacer acto de presencia justo cuando Peter Florrick parecía haberse redimido por completo de sus demonios disfrazados de prostitutas y corrupción. Si en algo son maestros los King es en reflejar el peso de la conciencia de Alicia, capaz de dejarse llevar por los impulsos del momento para luego recogerse y calibrar sus acciones, y viceversa de machacarse el seso hasta que escoge aunque siempre con el retrovisor puesto. Las diatribas de una mujer de palabra, un poco chapada a la antigua, en un mundo en donde las palabras o bien se desvanecen o se manipulan. En este sentido, el contraste entre Alicia y su madre Veronica (una Stockard Channing genial) es espectacular: frente a una madre de vuelta de todo, hedonista, que la anima (como el 90% de la audiencia) a que deje tirado a Peter en la cuneta para irse con Will está la hija que se atiene a sus promesas. Planteamiento reaccionario o no, lo cierto es que Alicia, como le dice su madre, nunca ha sabido dejar pasar las cosas, y ahí está el origen de sus constantes tormentos.



Será interesante ver cómo se despliega el próximo curso el juego de favores que entre la nueva firma Gardner & ¿Lee? y la Administración del recién elegido gobernador de Illinois Florrick, ahora que le ha puesto un despacho en el Tribunal Supremo a Diane. Pero las deudas no terminan aquí.  El suspense se mantuvo hasta los últimos minutos de la frenética 'season finale' ("What's in the box?", 4x22) para confirmar que Peter seguía con sus métodos sucios amañando las elecciones contra su némesis, Mike Kresteva, un Mathew Perry que ha abanderado esta año la estelar y larga nómina de actores y personajes recurrentes de la serie. Will con su silencio ante lo que acababa de descubrir se asegura cierto respeto por parte de Peter pero, a la vez, se encuentra en una posición incómoda, por un lado, con su colega del alma Diane, que se hundiría con Peter si este cayese en desgracia; y, por otro, también con Alicia, ya que tiene en su mano una bomba de relojería que pondría punto final a su vínculo con Peter... Sobre todo, después de que Alicia por fin accediera a los deseos de un Eli más apagado de lo normal durante esta temporada (impagable, eso sí, su dupla cliente-abogado con la hilarante Elsbeth Tascioni) y utilizara su situación familiar para darle un rapapolvo televisivo a Kresteva.

Los King han esperado a este año para dictar sentencia con un rotundo 'game changer' que ha desplazado todas las piezas del tablero hacia posiciones totalmente desconocidas para los espectadores de The Good Wife. Con la quinta entrega ya asegurada por la CBS, nuevas puertas esperan a ser abiertas y otros papeles, recogidos, pero la emoción seguirá siendo la misma.

jueves, 17 de mayo de 2012

Es complicado

LETRA (NO TAN) PEQUEÑA: Spoilers de la tercera temporada de The Good Wife.

Allá por diciembre ya dije que la tercera temporada de The Good Wife no había perdido un ápice de esa garra con la que, a veces, nos llegó a malacostumbrar en su segunda etapa. Es fácil que lo venga después decepcione cuando se ha llegado a un clímax tan potente como éste. Conociendo a Alicia Florrick todo lo que vino después del 'ascensorazo' no iba a ser un paseo de mujer liberada como los que se pegaba Carrie en la Quinta Avenida por mucho que luego se viera a la abogada haciendo cosas Will cuando nadie miraba,  en una de esas escenas en las que dos caras y cuatro palabras bien situadas irradian más alertas de NSFW que cualquier revolcón obvio de la Bradshaw y sus amigas o, ya puestos, de cualquiera de las series de la HBO.

Si a lo largo de los dos primeros años, Florrick aprendió a deshacerse de sus ataduras tanto en lo personal como en lo profesional, este año ha sido el de los escrúpulos y las dudas. Pero a consecuencia del miedo que podía llegar a tener la Alicia apocada de los primeros episodios, sino de la responsabilidad, y de saberse detentora de cierto poder que, sin brújula, podría llevarla a la deriva. Todo en Alicia han sido un paso adelante y dos atrás, todo fruto de su prudencia y de intentar reconciliarse con un pasado que ha redescubierto como una etapa feliz y plena de su vida a pesar de la traición de su marido. Las subtramas de la recompra de la casa familiar, con las manipulaciones de la suegra Jackie, y la campaña política de Peter, con esa necesidad de aparentar unión de cara a los medios,  han servido para desarrollar este conflicto de la protagonista, que se ha despedido de nosotros delante de una puerta a la que parecía poco probable que se acercara al inicio de esta entrega de 22 episodios. Sobre todo, porque este movimiento recuerda a una vuelta a la primera base que, en realidad, sabemos que no es tal. Puede que ella haya cruzado esa puerta de nuevo, pero no es la misma mujer que salió de esa casa con el camión de la mudanza detrás. O, al menos, así se ha encargado el matrimonio King de recordárnoslo capítulo tras capítulo con el día a día de Alicia en Lockhart & Gardner.

Caso a caso se nos ha ido mostrando el ascenso de Alicia en una escala corporativa en la que ha encontrado en Diane su principal valedora y,  no tanto, en un Will perseguido por las negligencias cometias años atrás. También hemos podido asistir a su revalorización como abogada, con un Louis Canning que no duda en ofrecerle subidas de sueldo para que se vaya con él y, de paso, poner a prueba su lealtad y sus ambiciones. Que no es que Alicia no las tenga, sino que si por algo destaca este personaje es que siempre las pone al servicio de aquellos a los que le debe fidelidad última: sus hijos. Así, no duda en exponerse y  presionar a Diane para que le aumente la nómina y no tener problema en pagar la susodicha casa. Es decir, llegado el momento, no le importa apretarle las tuercas a quienes le hicieron el favor de darle un trabajo cuando se separó.


- I'm stopping you.
- I'm not really sure hou you'll do that.
- I'm a lawyer. Watch me.


Durante toda esta temporada, Alicia ha empezado a navegar en serio en el mismo y peligroso mar de grises en el que tanto Peter como Will y el mayoría de los personajes de The Good Wife intentan mantenerse a flote tras haber naufragado varias veces en el pasado. El descubrimiento del secreto de Kalinda le terminó de abrir los ojos y aprendió a desconfiar de su entorno y a endurecer su postura en bastantes ocasiones, a veces con razón, a veces sin ella. En 2009 hubiera sido imposible ver a una Florrick que se enfrenta de forma tan directa a un 'attention whore' corrupto y maquiavélico como Mike Kresteva (uno de los grandes recurrentes de este este año, interpretado por Matthew Perry recién resucitado del Hades televisivo) cuando quiere aprovecharse de ella y su vínculo con Peter para provocar su (segunda) caída en desgracia, por ejemplo. Pero, al mismo tiempo, hace tres años, también hubiera sido poco probable ver a una 'bitch' celosa de su rincón cuando percibe que una novata como Caitlin (Anna Camp) está le está subiendo a la espalda... y que, en realidad, todo sea producto de su imaginación.

En The Good Wife nada queda al azar, y las consecuencias de ambas situaciones son bastante representativas de cómo han evolucionado los otros grandes frentes abiertos por la serie durante estos ocho meses: los polos Will y Peter. En la primera mitad de la temporada, Peter seguía disfrazado de aparente villano en una persecución contra Gardner que, dentrás de la excusa de lucha contra la corrupción en el sistema legal, escondía celos. Pero también  es cierto que, gracias al asunto de Kresteva, se ha visto otra arista en el personaje de Peter, al que no le importa admitir la realidad de su matrimonio con Alicia para sacarla del radar de Kresteva y, de paso, admitiendo errores que pueden costarle la derrota en las elecciones. No sabemos cómo se desarrollará la relación entre ambos personajes a patir de septiembre, pero Alicia puede haber recuperado un aliado en donde menos esperaba encontrarlo.

Si bien Peter acabó el curso con una nota más positiva que negativa, el viaje de Will ha consistido en macular esa imagen de intocable y triunfador con la que nos ha alimentado desde que empezó la serie. Siempre ha insinuado que había algo oscuro detrás de ese encanto de camisas planchadas, y junto con el espectador Alicia lo ha ido descubriendo. El hecho de que Caitlin entrara en el bufete más por un favor que Will le debía David Lee (el tío de Caitlin) que por méritos, y que ese favor compense el que Lee le hizo a Will al votar en favor de Alicia cuando se consideró su contratación, le dio una ligera idea de que Gardner no era lo que parecía y, a la vez, le dio cierta perspectiva para tratar con el caso de sus presuntos sobornos a jueces y, después, con su suspensión de seis meses por apropiación indebida de dinero.

Parecido a lo que ocurre con el caso de Peter, el acercamiento a Kalinda en los dos últimos episodios significa también una vuelta a los orígenes. Ya vimos que la desaparición de Grace fue el inicio del deshielo, pero no ha sido hasta los últimos episodios en los que Alicia ha perdonado a la investigadora a cambio de algo con lo que a ésta le cuesta lidiar: transparencia. La caja de Pandora de Sharma no ha hecho más que empezar a abrirse con el acoso del capo Lemond Bishop y el regreso de ese marido misterioso que (siguiendo con ese paralelismo de las puertas en la 'season finale', y en contraste con el caso de Alicia) quiere cruzar el umbrar para algo muy distinto de una reunión de familia.

Más allá de eso, Kalinda se ha prodigado poco esta temporada, al igual que Eli Gold, personaje con el que tuvo unos momentos de tándem  muy buenos en los primeros episodios. El 'spin doctor' ha tenido un impacto escaso en las tramas del bufete, aunque su guerra con Julius Cain y David Lee por colocar su nombre en los membrete de la firma ha dejado esos destellos de comedia absurda que tan bien sabe manejar The Good Wife. Asimismo, le ha querido dar un poco de peso a su situación personal, con esa necesidad de desdoblarse para Peter y su ex, Vanessa, que se presenta como candidata a senadora del Estado, pero el resultado se ha quedado un poco en la superficie.



Con todo, veremos cómo sigue esa pelea por convertirse en el tercer hombre de la oficina, ahora que el 'Dream Team' de Canning y Nyholm puede haberle dado una estocada mortal a las cuentas de un negocio en el que Diane ha demostrado ser la verdadera líder, repartiendo más de un sabio consejo, tanto en lo personal como en lo profesional, y todo, sin desatender sus canitas al aire con los republicanos.

Y para rubricar la temporada, la vuelta a lo hijo pródigo de Cary Agos desde la Fiscalía del Distrito, que viene a confirmar esa voluntad de mover las fichas a sus casillas iniciales tras haber acumulado un bagaje que inevitablemente las ha cambiado en su núcleo. Porque ahí reside la grandeza de esta ficción de la CBS, en la sutileza que imprime a cada transformación de sus personajes y en la paciencia con la que acomete los procesos. Puede que esta tercera temporada haya sido menos espectacular que su antecesora, pero el trabajo de orfebre que los King han realizado con sus criaturas ha sido encomiable hasta el punto de tapar a unos casos que, por lo demás, mantenido los niveles habituales de pertinencia y brillantez que acostumbran a mostrar.

The Good Wife no se ha dejado llevar por el frenesí de hacer que todo corra por la autopista y, en su lugar, ha intentado que cada detalle quede lo más natural y realista posible, aunque eso signifique pararse a veces a reflexionar o reconectar con el pasado. Si por algo dicen que la vida da muchas vueltas...

domingo, 18 de diciembre de 2011

La esposa sigue viva y rabiosa

ATENCIÓN: Spoilers de la fall finale de The Good Wife.

Que nadie se piense por el título que estoy escribiendo bajo el influjo de una Shakira trasnochada y disléxica pero, justo cuando los Globos de Oro la acaban de ignorar en su (siempre) cuestionable lista de nominadas a mejor serie dramática, The Good Wife se ha ido de vacaciones navideñas desmostrando que retiene esa bestialidad que la hizo grande en mayo. ¿Estaban los periodistas de la prensa extranjera de L.A. ebrios y bailando 'feats.' de Pitbull  en un bar de mala muerte cuando hicieron las nominaciones?

Todos aquellos que la acusaban de haber perdido sus zarpas en esta tercera temporada, y de que Alicia resultó no ser la leona de los pósters promocionales, han escuchado un rugido de Lannister bastante fuerte con ese 'What went wrong' (3x11) con el que el matrimonio King ha vuelto a atacar y a dejar claro quién manda. Estos primeros capítulos no han continuado la intensidad de los la recta final del anterior volumen, pero es que después de una buena tormenta, siempre ha de llegar la calma. Y tampoco es que las cosas hayan estado muertas en el bufete de Will y Diane. Sí, no pasaba nada a gran escala, pero la tensión seguía recorriendo los pasillos con rencillas y ambiciones escondidas en la sombra. The Good Wife nunca ha sido una serie que se caracterice por una claridad en todas las motivaciones de sus personajes, y mucho menos por un afán de resolver sus conflictos cuanto antes y por la vida más rápida. En esto es una serie sutil, real, compleja y hasta opaca como su protagonista y, por tanto, va pareja a su forma de actuar. Cuando Alicia esconde sus emociones (que es muy a menudo) también lo hace el resto. Incluso cuando duda, todo el entorno se agazapa en la trinchera, pero sin que eso signifique que paren las maquinaciones.

Alicia ha jugado a un excitante juego de seducción prohibido con Will, pero en el fondo sigue dando un segundo pensamiento a sus acciones. No iba a cambiar de la noche a la mañana por acostarse con su jefe y antiguo colega de la universidad. Will es sólo una de más de las conquistas de esta mujer desde que empezó la serie, y cuando se caparan tantos territorios a la vez, empiezan los debates internos sobre a qué darle prioridad. Ése el precio de la liberación y el temor de Alicia es ser negligente con lo que más le había costado conquistar: su imagen como profesional y la confianza de sus hijos tras la separación de Peter. La complicada situación con Will ponía en jaque todo esto. Estos primero capítulos han sido el periplo realista de una Alicia presionada por muchos frente abiertos, a punto de convertirse en alguien importante dentro del bufete, y sin nadie con quién compartir el peso de la presión. Traicionada por Kalinda, la 'wifey' estaba sola.

Parece que ahora Diane se ofrece como apoyo, pero Lockhart, como todos los personajes en esta serie, tiene su propia agenda bajo el brazo. Esta mujer tiene tanto olfato para los tratos como para oler movimientos a cinco kilómetros a la redonda, y enseguida fue consciente del tema Will-Alicia. Y como buena capitana del barco, vio el iceberg que esto supone. Diane ve la amenaza de un Peter Florrick recién rencaramado a su puesto de Fiscal del Estado sobre su bufete (su objetivo no es otro que Will) y hace lo que tiene en su mano para protegerlo. Nunca ha quedado muy clara cuál es la consideración que Diane tiene hacia Alicia, pero más allá del respeto que poco a poco ha ido sintiendo por su empleada, lo cierto es que Alicia nunca ha podido sacudirse ese halo de Caballo de Troya a ojos de Diane. Y viendo cómo de serio está el asunto, Diane ha decidido apostar fuerte y ahora la quiere tener cerca como socia del bufete, brindando a Alicia una de esas butacas que ésta acarició en la segunda temporada.

Peter, por su parte, también se ha acercado a sus enemigos para lograr sus objetivos de la forma menos notoria posible, pero lo que él no sabe es que detrás de la sonrisa radiante de su rival en las elecciones,  Wendy Scott-Carr, duerme una perra del infierno vengativa que está dispuesta a cavar lo más profundo posible hasta derrotarle. La sorpresa del undécimo episodio es de esos 'game changers' de los que tanto se vanagloria Shonda Rhimes y que aquí no son motivo de chascarrillos.

Wendy aka 'Te-vas-a-acordar-del-día-en-que-naciste' Scott-Carr

Anticiparse a unos Cary y Dana, pajes oficiales de Peter, actuando a su vez de títeres de Scott-Carr, una vez descubiertas las verdaderas intenciones de ésta, puede ser un auténtico festival. Y más siendo testigos de ese juego a tres bandas con Kalinda, del que todavía estamos viendo los primeros compases, pero que ha sido suficiente para poner en guardia a Lockhart & Gardner gracias a la información que ha ido consiguiendo la investigadora. Kalinda, a nivel individual, por fin, ha empezado a recontruir los puentes con Alicia. Ese 'Parenting Made Easy' (3x10) que sirve de prólogo a 'What went wrong' fue un prólogo de todo lo que es capaz de hacer este personaje del que, como siempre, sabemos menos de lo que pensamos.

Eli Gold ha encontrado también en Kalinda una 'partner in crime', enviándola a descubrir la morralla de clientes y rivales, que ha brindado escenas entre los dos que se estaban esperando desde hacia tiempo, y puede que haya más. Eli en solitario no ha terminado de estar aprovechado todo lo que debería, salvo unos casos (como el de los quesos contra las verduras) que han servido de acicate cómico en contraste con lo que se estaba cociendo entre la Fiscalía y el bufete. No se ha visto mucha de la  influencia que, como asesor de Peter, pudiera tener en la firma, aunque inevitablemente Eli se va a ver involucrado en la lucha y no desde el bando que todo el mundo pensaba. Lo que haga a partir del ofrecimiento de Will, es cosa del señor Gold.

Todo este potaje se ha estado cociendo a fuego lento al calor de unos personajes, principales y recurrentes que siguen en plena forma, y son el mayor tesoro de The Good Wife junto con sus guiones. Ahora ha comenzado a entrar en ebullición... Y todavía queda gas de sobra para que alcance el punto máximo de temperatura, diga lo que diga una lista de nominados.

miércoles, 1 de junio de 2011

The Good Wife Bloggers Day: Los personajes recurrentes


Esta entrada libre de spoilers pertenece a la colección The Good Wife Bloggers Day, una iniciativa en la que hemos tomado parte unos cuantos blogueros locos por esta serie, que ha completado una temporada espectacular en su segundo año en la parrilla de la CBS. Como nosotros, Alicia Florrick está ahí fuera esperando a que le des una oportunidad y te conviertas en un 'florrickero/a' de pro. Para situarte, y saber más sobre el resto de temas que tratamos, acude aquí.

Espero que antes de leer este entrada os hayáis pasado antes por los posts de Rebeca y Elsa y compañía, puesto que lo que vais a encontrar es una continuación del eje central sobre el que se construye una serie como The Good Wife: los personajes. Sin embargo, aquí no nos vamos a parar a hablar de la protagonista, Alicia Florrick, o con los que se relaciona todos los días, sino de esos tipos que tan pronto como vienen, se van hasta nuevo aviso, muchas veces sin que nos aprendamos sus nombres. Nos referimos a los personajes recurrentes, unos activos valiosísimos en la ficción creada por Michelle y Robert King ya que sobre ellos descansa gran parte del peso de las tramas autoconclusivas de la serie. Por esta resposabilidad, los recurrentes en The Good Wife, a diferencia de otros de su clase, no pasan desapercibidos y exhiben una personalidad arrolladora o peculiar que nada tiene que envidiar a la de los personajes en nómina. Son como las hormigas obreras que se encargan de hacerle el trabajo sucio a la reina, pero que si no fuera por ellas, tampoco habría una colonia digna de la que presumir. Vamos a dar, pues, un repaso por las 10 mejores hormigas "in my (humble) opinion":


10) Becca (Dreama Walker)
Filiación: Familia Florrick/Eli Gold.
Vista por primera vez en: ' Threesome' (1x09).Becca es la típica amiga del instituto de tu hijo mayor o hermano pequeño que deseas con todas tus fuerzas que se mude a otra ciudad. Y bien lejos, si puede ser. Una compañía altamente tóxica e interesada, esta pequeña zorrilla puede meter al enano en más de un lío, pero gracias a sexto sentido para la malicia a temprana edad puede ser de ayuda para que aprenda algo de latín. Eso sí, todavía le queda mucho que copiar de maestros como Eli Gold.


9) Glenn Childs (Titus Welliver)
Filiación: Fiscalía del Estado.
Visto por primera vez en: 'Pilot' (1x01).
El colega de trabajo que se pirra por ocupar tu lugar como jefe y no parará de ponerte zancadillas hasta conseguirlo. Así es Glenn Childs, un segundón que se beneficia de la caída en desgracia de Peter Florrick, pero que hace todo lo posible por ocultar sus propios trapos mugrientos, utilizando las artes más rastreras que existen en política para lograr sus objetivos. Si el pobre Gargamel existiera en el universo de The Good Wife, sería Childs, siempre acompañado por su gato Azrael particular: el ayudante Matan Brody (Chris Butler).


8) Colin Sweeney (Dylan Baker)
Filiación: El banquillo de los acusados.
Visto por primera vez en: 'Bad' (1x13).Un excéntrico y sádico de mucho cuidado, a Alicia le costó lo suyó llegar a conectar con su defendido, Colin Sweeney, un ricacho que se había salvado por los pelos de ser condenado por matar a su mujer, y que volvía al banquillo por un asunto bastante más peregrino. La actuación ambigua de Baker y los comentarios llenos de sarcamo de su personaje nuncan da pistas de si realmente cometió el asesinato o no, por lo que para saber la verdad sólo queda ver el episodio.


7) Lana Delaney (Jill Flint)
Filiación: FBI/Colaboradora de Kalinda.
Vista por primera vez en: 'Unprepared' (1x08).
Kalinda Sharma, como buena investigadora, tiene contactos en todos los barrios, incluido el FBI, en el que trabaja la agente Lana Delaney. Enfundada en un conjunto ejecutivo y tacones, una media sonrisa suya implica que estás a punto de conseguir la información que quieres, pero cuando alargas el brazo para coger el sobre, probablemente dentro haya una proposición indecente que pone a prueba tu voluntad y ética profesional.


6) Nancy Crozier (Mamie Gummer)

Filiación: Abogados rivales colegiados en Los Mundos de Yupi.
Vista por primera vez en: 'Bad' (1x13).¿No os pasa a veces que al conocer a alguien os preguntáis cómo logró sacarse siquiera la educación básica? La misma pregunta puede hacerse todas las veces que vemos a Nancy Crozier dirigirse al jurado durante un juicio. Pero ahi donde la véis, la amiga es capaz de poner contra las cuerdas al equipo de Lockhart & Gardner, a pesar de que se pase las vistas dibujando corazones en los márgenes del folio.


5) Owen Cavanaugh (Dallas Roberts)

Filiación: Familia Florrick.
Visto por primera ver en: 'Breaking Fast' (2x03).
Hay hermanos con los que tienes tus más y tus menos, que suelen aparecer para darte la vara en el momento más inoportuno, y luego están esos que, aunque sigan teniendo un poco que afinar el sentido del 'timing' siempre acuden a tu rescate para devolverte el sentido y ponerte a andar, o echarte una mano con los críos. Owen, desde su cátedra en la universidad, es todo esto y más para Alicia en los momentos duros.


4) Lemond Bishop (Mike Colter)

Filiación: Crimen organizado.
Visto por primera vez en:
'Fleas' (1x16).
En la delgada línea que separa las buenas intenciones con los más turbios asuntos, se mueve como Pedro por su casa el traficante Lemond Bishop. Su dinero pasado por lejía tiene ramificaciones que llegan hasta los rincones más insospechados por la audiencia, y siempre dispone de un plan B para cuando la justicia se le acerca demasiado. Cumple perfectamente con el arquetipo de delincuente con tacto y cerebro.


3)
Kurt McVeigh (Gary Cole)
Filiación:
Perito en balas y armas de fuego.
Visto por primera vez en: 'Bang' (1x15).
En las distancias cortas, el experto Kurt McVeigh puede parecer uno de esos tipos duros chapados a la antigua, huraño, machista y con cero habilidad para la ironía y la conversación de altas pretensiones... hasta que Lockhart & Gardner acude a él para que rastree el origen de una bala después de un tiroteo. Nunca ser fan de Sarah Palin había resultado tan útil para garantizarse una cena en buena compañía.


2) Patti Nyholm (Martha Plimpton)

Filiación:
Abogados rivales sección Sin vergüenza.
Vista por primera vez en:
'Crash' (1x05).
Desde que la letrada Patti Nyholm se coló por la pequeña pantalla es imposible no desconfiar de aquellas embarazadas y madres al cederles su asiento reservado en el trasnporte público. Mientras que tener hijos es sinónimo de quebradero de cabeza para algunas mujeres durante los nueve meses que dura el embarazo o el resto de su vida, ella no duda en sacarle partido a esta circunstancia para arañar un acuerdo de mínimos in extremis y poner de los nervios al contrincante.


1) Louis Canning (Michael J. Fox)

Filiación: Abogados rivales sección Las apariencias engañan.
Visto por pimera vez en:
'Poisoned Pill' (2x06).
Si sientes compasión por Luois Canning, estás perdido. Uno podría llegar a pensar que, por su discapacidad, este brillante abogado tiene ciertos estándares y se dedica a luchar por los intereses de los menos poderosos. ¡Ja! No sólo está lejos de eso, sino qu, como Patti, tampoco tiene escrúpulos para aprovechar al máximo para su trabajo su condición personal y, de paso, hacerte sentir mal por haber dudado (con razón) de él.


The Good Wife es una serie tan rica en este clase de caracteres que jueces como Abernathy (Denis O' Hare, True Blood) o defendidos tan interesantes como Natalie Flores (America Ferrera) necesariamente se ha quedado por el camino por una simple cuestión de espacio. Por eso, ¿qué otros personajes recurrentes incluiríais en la lista?

(Si vais a dar detalles en los comentarios, por favor, avisad de posibles spoilers).


Otros posts de The Good Wife Bloggers Day:

sábado, 21 de mayo de 2011

The beast, in my opinion


Este aviso impide que me demandes por spoilearte la segunda temporada de The Good Wife y su season finale.


Yo lo dijo Pep Guardiola hace unas semanas: "Mourinho es el puto amo". Pues bien, viendo que no hay manera de calificar a esta serie que es The Good Wife, más vale aplicarse el cuento del entrenador blaugrana, aunque con ninguna ironía. La ficción de la CBS, con su espectacular segunda temporada recién finalizada, es la puta ama, la bestia parda de la liga de las networks este año. Sólo ha hecho falta que el matrimonio formado por Robert y Michelle King haya desatado al animal que vive dentro de Alicia Florrick. 'The beast is the best'. Si hace un tiempo decía que la única justicia que se le podría hacer a la serie era dejar una entrada en blanco porque no hay adjetivos que le hagan justicia, ahora, terminado este segundo ciclo de 23 episodios, la respuesta está clara: no busques epítetos desde la razón, sino desde el instinto.

Cada una de aquellas claves de la excelencia de The Good Wife alcanzan su sentido gracias al viaje emprendido por Alicia, desde aquel piloto en el que se nos presentaba una esposa estoica y apagada bajo la sombra de su poderoso marido putero, hasta este 'Closing Arguments' (2x23). Aquí, primero en esa sonrisilla satisfecha acariciando la butaca vacía de Diane, y luego en toda la contenidamente pasional escena del ascensor, vemos a un tiburón terminando de abrazar sus instintos, lo que ella realmente quiere: ser fiel a ella misma, aunque sea por una hora. El camino para llegar a este punto ha sido largo y doloroso para el personaje de Alicia que ha ido viendo cómo las decepciones provocadas por sus allegados la iba poniendo en fila para tomar decisiones que sus principios morales le impedirían tomar si no llega a ser por esas bofetadas. Porque para Alicia su familia está por encima de todo, aunque todo tiene un límite. Y esa frontera entre la correción y el 'voy a por todas con todo' tiene un nombre propio: Kalinda Sharma, otro monstruo imponente que ha vivido toda su vida en el territorio en el que el se acaba de adentrar la todavía señora Florrick.

Descubrir tras readmitirlo en su vida que su marido tuvo un lío de una noche con su "mejor amiga" antes de las dos que se conocieran, como modo de devolverle el favor a Peter por ayudar a la fugitiva Leela a cambiar su identidad a Kalinda, fue la bala que rompió el cristal de protección de Alicia. Pero lo que más le dolió a la Florrick no fue la enésima infidelidad de Peter después de haberle prestado una ayuda decisiva para recuperar la plaza de Fiscal del Estado: fue que Kalinda no se lo hubiera contando. Para Sharma, la del bate y los "yeahs" monótonos, repletos de acertijos, no parece existir el pasado (sin pasado no hay consecuencias). O eso parecía.

De entre todos los personajes cebolla de la serie, deliciosos y traicioneros, se podía decir que Blake Calamar (Scott Porter) es una patata porque sabíamos de sus intenciones desde el primer instante: acabar con la investigadora privada, o lo que es lo mismo, desmascararla y demostrar que es humana. Lo consiguió. Son curiosos los paralelismos entre las dos escenas de ascensor que vimos tanto en 'Getting off' (3x22), como en el el capítulo que cierra la doble season finale. En la primera, vemos a Kalinda llorar en primicia después de que Alicia le eche en cara lo que hizo, mientras que en la segunda Alicia y Will consuman su tensión sexual no resuelta (mil gracias). Ambas escenas reflejan con precisión el proceso de catársis que completan ambas mujeres esta temporada y dan una idea del cuadro mental con el que empezaran la tercera etapa, que en el caso de Kalinda se resume en esperar el perdón de su amiga e incluir algo de escrúpulos a su catálogo de seducciones futuras.

Perfección desde el oficio.

Hablando de conquistas, a The Good Wife le ha hecho falta muy poco para meterse en el bolsillo la crítica y a su audiencia fiel semana tras semana. Aunque todo depende de lo que entendamos por poco, claro. Poner toda la carne en el asador en guiones basados sólo en la brillantez de unos personajes sujetados por unos excelentes actores requiere maestría y un constante ejercicio de funambulismo porque a la mínima puedes fallar. Una narración desnuda, apoyada en los pequeño gestos y miradas, y encima inserta en uno de los géneros más hostiles, cartabonizados y vilipendiados de todos: el procedimental legal. Sin embargo, entre líneas, pacífica y elegantemente, ha reinvindicado otra forma de hacer 'procedurals', en la que los personajes llevan los casos de la semana, no al revés. En Chicago, pueden convivir las tramas autoconclusivas y una amplia red de tramas y subtramas serializadas.

La serie no ha inventado nada, pero exprime al máximo recursos narrativos ya existentes. En las tramas autoconclusivas se vale de una potente agenda de personajes recurrentes para enriquecer estas historias episódicas: el grupo de jueces con Abernathy (Dennis O'Hare) a la cabeza; el vengativo Glenn Childs (Titus Welliver); los abogados rivales como el incisivo Louis Canning (Michael J. Fox), la mordaz embarazada Patti Nyholm (Martha Plimpton) o la novata Nancy Crozier (Mamie 'MiniStreep' Gummer), o el ex socio de Lockhart & Gardner, Jonah Stern (Kevin Conway); la colega con beneficios de Kalinda Lana Delaney del FBI (Jill Flint); el hermano de Alicia, Owen (Dallas Roberts); el mafias Lemond Bishop (Mike Colter); el papá investigador Andrew Wiley (Tim Guinee); la trepilla Becca (Dreama Walker); el experto en armas que se liga a Diane Lockhart, Kurt McVeigh (Gary Cole); el rollete de Will, Tammy Linata (Elisabeth Reaser).... Y así hasta casi el infinito, por no mencionar el plantel de las estrellas invitadas en el que esta temporada ha sobresalido una estupenda America Ferrera en la piel de la inmigrante coquito capaz de tocarle la vena al lince de Eli Gold.

La pertinencia y complejidad de los casos ha sido otro de los puntales de The Good Wife en su faceta de procedimental con historias muy pegadas a los titulares e incluso profetizando escándalos como el del ex director gerente del FMI, Dominique Strauss-Khan, en esa maravilla de gris que es 'Vip Treatment' (2x05). O dando una idea de las triquiñuelas del sistema legal estadounidense en 'On Tap' (2x08), conocido oficiosamente como el del "In my opinion", o triturando el estereotipo del inmigrante ilegal en 'Silver Bullet' (2x15). Sin embargo, también es capaz de dar muestras de lo peor y lo mejor en un mismo capítulo. 'Foreign Affairs' (2x20) es prueba de ello, con un caso muy interesante que se ve manchado por parodia de Hugo Chávez que, si bien es proporcional a la realidad, desentona con la forma en que la serie tiende a tratar estos asuntos delicados. También chirrió la ausencia de Peter cuando el foco dramático se ha había puesto en la trama que protagonizaba.


- We've always had bad timing, haven't we?
- We have.
- What if would've suddenly had good timing just for... an hour? What'd that look like?


Si nos adentramos en el siguiente nivel de personajes, el de los protagonistas y secundarios, encontramos aquellas historias que se desarrollan de forma transversal durante toda la temporada y las que se completan en arcos argumentales de unos cuanto episodios. Dentro de este primer grupo tenemos tenemos el asunto inacabado de Will y Alicia; la campaña de Peter Florrick orquestada por Eli Gold (ambas con anclajes ya en la temporada de estreno); la relación tirante del matrimonio Florrick; la faceta de Alicia como madre y sus diferencias con su suegra, Jackie; las lealtades dividadas de un Cary Agos más agriado que nunca porque Alicia se quedó con la plaza en el bufete; y el misterio de Kalinda; y el nuevo frente abierto con Peter como Fiscal otra vez. En el segundo grupo de tramas dominan las intrigas palaciegas del bufete con la llegada de un socio bastante sucio en la figura de Derrick Bond (más Blake de paquete) y el plan para echarle que urden Diane, Will, David Lee y Julius Cain con una escena de gueto memorable a las afueras del edificio de la firma.

La guerra que dio Michael J. Fox...

¿Acaso todo esto es fácil de hilar? La serie de los King juega bien sus cartas y consigue transmitir una ilusión de oficio y tradición que bien podría suponer una barrera de entrada para una parte de los espectadores, pero que acaba por fascinar una vez vistos algunos de los capítulos. Visualmente tampoco aporta nada, y ni falta que le hace, porque está inmaculadamente producida y dirigida desde las bases. Pero cuando el propio Robert King logra darle un poderoso y original empaque dramático al tan manido cliché del ascensor (me parece que esto se ha convertido en un 'running gag' en Grey's Anatomy), queda patente que no hay una serie en la actualidad de las cadenas generalistas con un mejor sentido de la oportunidad que The Good Wife en la utilización de algunos recursos. Torpedama, en una de las charlas florrickeras en Twitter tras la season finale, destacaba las canciones como uno de estos elementos.

¿Una nueva CBS?


Un pensamiento frecuente acerca de esta ficción es preguntarse cómo se hubiera desarrollado en un canal de cable donde la libertad creativa es casi total. Al principio de su andadura era común leer comentarios acerca sobre lo poco arriesgado y mojigato de algunas de sus propuestas dramáticas, que a la vista está han ido intensificando conforme pasaban los capítulos, muchas veces sitúandose en el límite de los cánones permitidos una cadena tan fordista como la CBS. ¿Hubiera sido The Good Wife tal y como es de no emitirse en el Ojo? Cuestión de respuesta incierta, pero sí queda patente que la serie ha demostrado una capacidad de adaptación al entorno en que se mueve precisamente por maximizar las armas de las que dispone. La sutileza narrativa de la serie, su sorprendente éxito y sus méritos, en general, no se entienden sin el hecho de que provenga de este conglomerado mediático.

La CBS, por su parte, está dando signos de (lento) cambio en sus planteamientos creativos, apoyada en la única serie que lleva el nombre de la cadena a la lista de las nominaciones en los premios más importantes, ya sea en las categorías de programa como en las de interpretación. En los upfronts de este año se ha confirmado el claro cansancio de la franquicia CSI, otrora tótem de la CBS, cuyo centro CSI: Las Vegas ha sido desplazada de su posición privilegiada en la competida noche de los jueves por el nuevo proyecto de Jonathan Nolan (el hermano de Christopher) y la factoría de J.J. Abrams. Para The Good Wife empieza ahora otra etapa en su nuevo horario de los domingos a las nueva de la noche en confrontación directa con unas Desperates Housewifes lejos de una gloria que ahora se ha mudado a un bufete de abogados de Chicago.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Esposados a Florrick y compañía

Me parece que el mejor homenaje que se le puede a hacer a The Good Wife sería publicar una entrada en blanco. Casi dos temporadas después de su estreno, cualquier nueva palabra de alabanza será rápidamente enterrada en el olvido ante el continuo reto semántico al que nos expone el matrimonio King con su serie semana tras semana. Así que lo más probable es que este post lleno de escritura vacía se haya quedado corto para cuando Alicia Florrick y los suyos hayan regresado a la CBS en los próximos quince días, después de un pequeño hiato en las emisiones. Casi un mes de doloroso parón en el que te das cuenta de que tú, que crees tener un corazón con forma de Dalek, eres peor que esas parejas ultradependientes a las que tanto criticas, sólo que no es de tu otra mitad de la que estamos hablando, sino de una serie. ¿Demasiado patético? Sí, sólo The Good Wife es capaz de hacerte perder la dignidad de esa manera y que, encima, empieces a balbucear sinsentidos como sólo lo hace la voz en off de Meredith en casi todos los episodios de Grey's Anatomy. Pero, ¿qué tiene esta serie para hacer que alguien delire tanto? Fácil respuesta: te esposa a sus episodios. (Conciencia: - ¿Eso no suena un poco porno?, - ¡No! ¡Pretendía hacer un juego de palabras con el título de la serie en español y la adicción y ataduras que crea!; Conciencia: - Te lo dije, Charlie Sheen no es un modelo a seguir). Y aquí van las razones que harán que desees que la llave se pierda para siempre:

1) Personajes. Todos y cada uno de ellos son como los cimientos de un edificio; si quitas uno, el resto se cae. Nadie sobra, desde la íntegra Alicia hasta el odioso Blake Calamar, pasando por la genialidad críptica de Kalinda y los maquivélicos métodos de Mr. Eli Gold, o la risa de Diane Lockhart. Hasta recurrentes son sensacionales, como el abogado Louis Canning interpretado por Michael J. Fox; Owen, el hermano de Alicia, o cualquiera de los peculiares jueces (ese Abernathy vampirizado por Denis O' Hare) . Todos y cada uno de ellos tienen su razón de ser y hacen avanzar la trama. Eso, aparte de que posee un rasgo poco común para tratarse de una serie dirigida al público adulto: los personajes adolescentes no irritan ni están de decoración. Becca la trepa es un descubrimiento para la comedia en sus diálogos con Eli, y unida a Zach, el hijo de Alicia, forma un tándem muy peligroso.

2) Sólidas interpretaciones. Los grandes personajes necesariamente deben ir la mano de unos estupendos actores. Por ejemplo, la cantidad de matices que Juliana Margulies es capaz de añadir a Alicia, entre la contención y una súbita explosión de sinceridad, o las ya clásicas caras de póker y el tono de voz casi monotono de Archie Panjabi como Kalinda.

3) Temas de actualidad sin que parezcan pegotes en el guión. Los casos e historias de The Good Wife beben directamente de lo que sucede en el mundo de hoy. No en vano, el germen de esta ficción fue el escándalo de un político con más de una falda de por medio, pero los guiones continúan alimentándose de temas tan calientes como la censura informativa china, Facebook, el mal camino que toman las estrellas de Disney, el ascenso de las mujeres a la primera fila de la política, Obama, el aborto, la corrupción en el ejército estadounidense y los abusos de las farmacéuticas, entre otras muchas y complejas cuestiones que, en otras series se presentan de forma panfletaria y nada sutil. Que la serie pertenezca al género de abogados facilita la tarea, aunque eso no evita que la ambigüedad moral se cuele en las historias: los letrados del bufete Lockhart & Gardner no siempre salen de los tribunales con la certeza de que han defendido la causa correcta.



El momentazo de la temporada. Kalinda no se anda con chiquitas.

4) Tensión sexual no resuelta. Lo de Alicia y Will es un partido que empezó a jugarse hace mucho tiempo, y en el que Peter Florrick y Tammy Linata aka la no-novia de Will tienen todas las de perder. Los capítulos no dejan de torturarnos con una posible resolución que nunca llega, siempre pasa algo que deshace todo progreso hasta ese momento. Aún así, ese muro tiene que caer.

5) Giros argumentales. Las intrigas palaciegas del bufute son casi tan importantes como los casos o el binomio Will-Alicia. La entrada de Derrick Bond en la sociedad no ha hecho más que elevar el listón durante la segunda temporada, con conversaciones a puerta cerrada, miradas sospechosas y unos modus operandi un tanto gangstas. Se trata de una batalla a ver quién es el más fuerte de la jungla que, episodio a episodio, no ha dado tregua con golpes de última hora que volvían a poner en jaque tanto al enemigo como al espectador.

6) Es de la CBS. Decir "serie de la CBS" suele ser sinónimo de "no la veas", de poner en la mente del otro suficientes ideas (procedimentales, cadena de montaje...) para persuadirlo de que no pierda el tiempo. Pero no en este caso. Con más razón se debe recalcar de dónde viene The Good Wife para recordar su carácter único y excepcional en el contexto de una cadena enrocada en el inmovilismo creativo que permite el éxito de audiencia. Su planteamiento será clásico y poco innovador, sin embargo, ocurre como cuando llevas unos simples vaqueros que sientan de muerte: a veces no hacen falta demasiados artificios para resultar la más elegante del lugar.

domingo, 11 de julio de 2010

The Good Wife es reservada y arrasa

Alicia Florrick llegó a hurtadillas a la fiesta, haciendo gala de su condición de cenicienta, representando tiempos pasados en televisión y con pocas posibilidades de convertirse en la reina del baile. Que si más de lo mismo, que si las series de abogados aburren más que el arroz blanco, que otra serie más para la saca de la CBS... Básicamente, eso era lo que daba a entender a principios de temporada cuando vi el piloto de The Good Wife casi a última hora y sin esperar la segunda venida de Cristo en cuanto a series.

No es que sea una ficción reveladora en sus formas y fondo, pero sí se puede hablar de drama revelación del año, visible en las nominaciones y premios conseguidas. Julianna Margulies en su regreso a la televisión tras ER ya tiene un Globo de Oro tras el brazo y amenaza con repetir experiencia en los Emmys, en los que además de en actriz principal, la serie cuenta con nominaciones en serie dramática y una doble en actriz secundaria para Archie Panjabi y Christine Baranski. Suelo darle muy poca importancia a este tipo de premios porque creo que no reflejan ni mucho menos series de calidad que merecerían alguna que otra nominación, pero la presencia de The Good Wife en las listas no puede ser más justa.

Su nominación como mejor serie dramática se debe a la unión de esos pequeños detalles y grandes secundarios que nos han ido enamorando a lo largo de 23 capítulos, además de la perfecta conjunción entre la compleja trama personal de la protagonista y el esquema autoconclusivo de cada episodio. En muy pocas de las entregas el caso de la semana ensombrecía el foco sobre la situación de Alicia, ya sea como como esposa que se debate entre el perdón y el castigo, o como mujer con nuevas ilusiones tanto profesionales como sentimentales. La season finale no fue más que el punto de fuga donde confluía el conflicto de Florrick, a la que la infidelidad de su marido le ha ido enseñando a tomar sus propias decisiones y planteándole retos día a día, a veces con altas dosis de estrés. Veremos el resultado de la más grande de las decisiones que debe tomar Alicia en la segunda temporada.

Pero, además, de lo orgánico que resulta el visionado de la serie, donde realmente destaca es en las interpretaciones de los actores que dan vida al bufete Lockhart & Gardner. Mucha de la culpa la tiene, como se acaba de decir, el diseño de personajes, pero el toque sibilino y la voz que le aporta Panjabi a Kalinda multiplica el misterio de la investigadora. Lo mismo ocurre con Diane Lockhart a la que sólo el físico de Baranski añade ese aire temible y de abogada implacable que ya está dentro del personaje. No extraña que hayan obtenido mención aparte de Margulies. Pero tanto Josh Charles (Will Gardner) como Chris Noth (Peter Florrick) tampoco son nuevos en el oficio y Matt Czuchry convence en su papel de Cary. Las sonrisillas de Czuchry le van que ni pintadas al carácter del personaje, al que no sabíamos si querer u odiar por eso de que era el rival de Alicia.

¿Qué problemas deberá enfrentar la buena esposa el próximo año? Si este verano no quieres hacer trabajar en exceso al cerebro con dramas o comedias sesudos, pero tampoco quieres que críe michelines con productos de consumo rápido, The Good Wife cuenta con el suficiente equilibrio y solidez para que tu visionado no acabe en desastre.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Los buenos secundarios

The Good Wife está siendo la revelación de la actual temporada apelando a la 'vía aristotélica', a la retórica y poética televisivas más clásicas que podamos imaginar. Una opción tradicional que ha estado fuera del manual de alabanzas de la crítica desde hace mucho tiempo porque se ha abusado de ella y, más bien, no se ha utilizado correctamente. Se llevan las historias vanguardistas de tramas enrevesadas como la hiedra, pero basta que aparezca un roble viejo para que destaque.

Como muchas obras de artesanía, lo original no es un parámetro que sirva demasiado para juzgarla. Aquí se valora la técnica y, amigos, aquí es donde la serie alcanza cotas excelentes. Va mucho más allá de contentarse con cumplir a rajatabla los pasos de la guía práctica del procedimental de la CBS, y brinda a los espectadores una galería de personajes inolvidables que nos obligan a volver con ellos cada semana. En realidad, no hace falta que la voz de Alicia Florrick recuerde después de cada capítulo: "Stay tune" ("Manteneos sintonizados"). Ya vamos nosotros solitos.

Sin embargo, no me refiero únicamente al misterioso encanto de las caras de póker de Kalinda, ese inminente triángulo que se huele entre Alicia y Peter Florrick y Will , la humanidad que esconde Diane tras esa fachada de abogada implacable, o los divertidos comentarios de Cary. Está claro que estos personajes soportan la serie sobre sus espaldas, tienen ese mérito, pero ¿qué hay de esos clientes, familiares y peritos que desfilan por Stern, Lockhart & Gardner?

El traficante del episodio 15 ('Fleas') o el experto en armas del anterior ('Bang') son sólo un par de los numerosos ejemplos que se podrían escoger. El 'gangsta' que supera el estereotipo y presume de unos modales tan exquisitos ante Alicia que cualquiera sospecharía de sus actividades, o el hilarante tira y afloja político entre el experto y Diane. Podrían limitarse a cumplir su función de meras herramientas al servicio del libreto, y aún así, los guionistas se toman el trabajo de imprimirles algo de complejidad dramática en los pocos minutos que van a salir en pantalla. Algo así se agradece dentro de episodios autoconclusivos, ya que se disfrutan mucho más.

Con la subtrama del arresto domiciliario de Peter nos han presentado a Eli Gold, un nuevo personaje recurrente, en la línea de esos excéntricos o políticamente incorrectos que nos ha venido mostrando la serie, como aquel marido (Dylan Baker prestando su rostro inquietante) que supuestamente mató a su esposa en 'Bad' (1x13). No estoy segura de las cotas de cabronería que puede alcanzar el nuevo asesor personal de Florrick, pero ya me imagino alguna que otra jugarreta al inefable Glenn Childs para júbilo de quienes lo queremos fuera de su despacho de fiscal del distrito.

Como el roble, el tronco de esta serie es grueso y sus raíces se hunden a una profundidad suficiente como para que venga un temporal y lo arranque. The Good Wife no es exótica, ni una delicia visual, y, sin embargo, da la sensación de que las vivencias de Alicia Florrick en el bufete de abogados y en casa con su marido infiel y convicto, pueden salir ilesas de cualquier inclemencia meteorológica futura, a diferencia de otras producciones que conservan de milagro el tejado de su casa de diseño (Heroes).