Spoiler: información presentada en forma textual, gráfica o audiovisual relativa a los acontecimientos que ocurrirán en futuras emisiones de un programa de televisión, y por tanto, desconocida por la mayoría del público. Los spoilers tienen dos consecuencias, una positiva y otra negativa. Por un lado, estas informaciones implican el riesgo de que, si se conoce su contenido, pueden anular el efecto sorpresa del programa en el público y, por otro, generan conversación y expectativa acerca de lo que se podrá ver durante las próximas emisiones, de modo que se refuerzan las acciones publicitarias oficiales del programa, dando visibilidad a esa marca televisiva en Internet.Hace cosa de un mes escribí una entrada sobre cómo sacarle partido a los spoilers y me he dado cuenta de que quizás he estado empezando la casa por el tejado. Se trata de un palabra muy común en la jerga seriéfila y, por esa razón se asume que todo el mundo conoce su significado y uso, pero luego comentarios en Twitter y lecturas en medios indican que, al menos en nuestro ámbito hispanoparlante, cada uno tiene su propia idea personal de este neologismo (que viene del inglés to spoil, estropear, destripar) cuando, en realidad, está más que definido (mi aportación no hace más que amalgamar ideas ya asentadas sobre el tema para una investigación en la que participo).
En general, se considera spoiler cualquier detalle del argumento de una historia, es decir, de lo que ocurre dentro de los límites de la ficción. Sin embargo, cuando esa historia se cuenta de manera fragmentada en formatos tan periódicos y con un alcance tan masivo como son las series de televisión hay que añadir ciertos matices a ese concepto. El número de emisiones de nuevos desarrollos de la historia se organiza alrededor de un calendario, por lo que el público que sigue esa serie de acuerdo al calendario original del país de procedencia serán los primeros en saber la culminación de las tramas.
Los spoilers, dentro de este contexto y en todas las formas que adoptan (desde sólo texto, fotos, a promos y 'sneak peaks'), siempre hacen referencia a acontecimientos que ocurrirán en el futuro dentro de la narración y se crean para satisfacer las demandas de este primer grupo de espectadores. Los spoilers, por tanto, no tienen sentido fuera del momento actual de la serie y del público, nacional e internacional (gracias a Internet) que está al día. Cuando algo se emite por televisión la primera vez, deja de ser spoiler en sentido estricto, de ahí todas esas imágenes en Tumblr, por ejemplo, después de la emisión de la finale de Fringe o de cualquier otra serie. Porque lo que importa siempre es el futuro cuando se habla de spoilers, no lo ya emitido.
Autocensura, geografía y comunidad.
Sin embargo, la forma de funcionar de los spoilers tiene su paradoja particular porque mientras Internet favorece la propagación de estas informaciones, todavía se sigue pensando bajo esquemas geográficos o localizados y no a nivel global como exige la propia lógica de la Web. Muchos de esos Tumblr proceden de fans norteamericanos o británicos que están creando contenido (léase GIFs, recaps o lo que se tercie) para sus amigos o el resto de comunidad de seguidores de la serie a la que pertenecen, por lo que no se autocensuran pensando en el fan de las antípodas que sigue la serie doblada en su país. Pero pedir una autocensura generalizada tampoco sería la solución, ya que para eso está el bendito botón de 'unfollow'. Cualquier espectador que combina series e Internet sabe a lo que se expone, y tiene herramientas a su disposición para evitarlo, porque si alguna libertad conceden los medios sociales ésa es la de confeccionar como usuarios qué es lo que queremos consumir y lo que no, y como productores de contenido, segmentar el tipo de audiencia a la que nos dirigimos.
La comunidad de interés a la que se pertenece determina la libertad de circulación de los spoilers, o incluso su calificación como tal. En pocas palabras, todo depende del contexto. Por ejemplo, yo veo The Good Wife tan pronto como me es posible al día siguiente de su primera emisión, por lo que para mí deja de ser un spoiler lo que he visto en el último episodio. Sin embargo, cuando hablo de la serie en este blog tengo que poner avisos, o en Twitter, ser sutil (aunque a veces es ciertamente difícil) porque sé que no todo el mundo con el que interactúo está actualizado con la serie o ni siquiera la ha visto. En corto, la comunidad en la que me muevo es muy heterogénea, somos seriéfilos en general. Si sólo produjera para florrickistas de pro, u otro 'fandom' en concreto, la historia sería distinta.
En cualquier caso, un aspecto en particular no admite discusión: los spoilers atañen puramente a sucesos que ocurren en la ficción. Información paratextual del tipo noticias sobre bajas y nuevas incorporaciones en el cast de la serie son noticias, no spoilers. De lo contrario, ¿cómo harán su trabajo publicaciones del mundo del espectáculo como Variety o Hollywood Reporter? Decir simplemente que Robert Sheehan abandona Misfits la próxima temporada y que lo sustituirá Joe Gilgun bajo la piel de un nuevo personaje llamado Rudy no es un spoiler, porque, factor importante, no se indica cómo se produce esa marcha ni cómo se presenta al nuevo personaje, ni lo que hará en en la serie (a menos que eso qué hará sea un asunto vital en la trama como la identidad de la madre de los hijos de Ted en How I met your mother). Si esa noticia viniera acompañada de una descripción pormenorizada del episodio convendría poner al lector (o quien pinche en el link en Twitter) en sobreaviso de que puede encontrar spoilers en el cuerpo. Incluso con la elección de palabras hay que tener cuidado, porque "dramáticamente" dentro de la marcha de un personaje sólo podía significar una cosa para los seguidores españoles de House en Cuatro, que leyeron hace un par de años esta noticia en El Mundo sobre la actualidad de la quinta temporada que se emitía por entonces en USA. Muestra de lo que no hay que hacer.
Para terminar, retomo lo que defendí en mi anterior post sobre el tema: apreciar el cómo suceden los acontecimientos y los detalles en su contexto dentro de la historia es básico para minimizar el disgusto que a algunos le puedan producir los spoilers. Será por mi formación, pero distingo diferentes grados de contenido spoiler coincidiendo con las cinco preguntas clásicas de un texto periodístico: qué, quién, cuándo, cómo y por qué. El quién hace qué estaría dentro del nivel más superficial y con menos peligro de todos, que resulta prácticamente inexistente para quienes consumimos spoilers pues nuestro entretenimiento se construye a partir de ahí.
Si añadimos el cuándo nos encontraríamos en un estadio intermedio ya que empezamos a adentrarnos en la mencionada información contextual, de las que es imposible desprenderse en algunos tráilers, promos y sneak peek de poca duración por citar algunas situaciones. En cambio cuando tenemos enfrente un recap escrito con todo lujo de detalles o un vídeo con un fragmento más o menos largo de un capítulo estamos ante una alerta clara de cómo y por qué: el riesgo total de destripe. Por ello, para responder a estas dos últimas preguntas, lo mejor es ver el capítulo entero a su debido tiempo.
PD: La primera imagen es cortesía de @InakiO






















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