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domingo, 15 de mayo de 2011

Más apuntes sobre spoilers

Spoiler: información presentada en forma textual, gráfica o audiovisual relativa a los acontecimientos que ocurrirán en futuras emisiones de un programa de televisión, y por tanto, desconocida por la mayoría del público. Los spoilers tienen dos consecuencias, una positiva y otra negativa. Por un lado, estas informaciones implican el riesgo de que, si se conoce su contenido, pueden anular el efecto sorpresa del programa en el público y, por otro, generan conversación y expectativa acerca de lo que se podrá ver durante las próximas emisiones, de modo que se refuerzan las acciones publicitarias oficiales del programa, dando visibilidad a esa marca televisiva en Internet.

Hace cosa de un mes escribí una entrada sobre cómo sacarle partido a los spoilers y me he dado cuenta de que quizás he estado empezando la casa por el tejado. Se trata de un palabra muy común en la jerga seriéfila y, por esa razón se asume que todo el mundo conoce su significado y uso, pero luego comentarios en Twitter y lecturas en medios indican que, al menos en nuestro ámbito hispanoparlante, cada uno tiene su propia idea personal de este neologismo (que viene del inglés to spoil, estropear, destripar) cuando, en realidad, está más que definido (mi aportación no hace más que amalgamar ideas ya asentadas sobre el tema para una investigación en la que participo).

En general, se considera spoiler cualquier detalle del argumento de una historia, es decir, de lo que ocurre dentro de los límites de la ficción. Sin embargo, cuando esa historia se cuenta de manera fragmentada en formatos tan periódicos y con un alcance tan masivo como son las series de televisión hay que añadir ciertos matices a ese concepto. El número de emisiones de nuevos desarrollos de la historia se organiza alrededor de un calendario, por lo que el público que sigue esa serie de acuerdo al calendario original del país de procedencia serán los primeros en saber la culminación de las tramas.

Los spoilers, dentro de este contexto y en todas las formas que adoptan (desde sólo texto, fotos, a promos y 'sneak peaks'), siempre hacen referencia a acontecimientos que ocurrirán en el futuro dentro de la narración y se crean para satisfacer las demandas de este primer grupo de espectadores. Los spoilers, por tanto, no tienen sentido fuera del momento actual de la serie y del público, nacional e internacional (gracias a Internet) que está al día. Cuando algo se emite por televisión la primera vez, deja de ser spoiler en sentido estricto, de ahí todas esas imágenes en Tumblr, por ejemplo, después de la emisión de la finale de Fringe o de cualquier otra serie. Porque lo que importa siempre es el futuro cuando se habla de spoilers, no lo ya emitido.

Autocensura, geografía y comunidad.

Sin embargo, la forma de funcionar de los spoilers tiene su paradoja particular porque mientras Internet favorece la propagación de estas informaciones, todavía se sigue pensando bajo esquemas geográficos o localizados y no a nivel global como exige la propia lógica de la Web. Muchos de esos Tumblr proceden de fans norteamericanos o británicos que están creando contenido (léase GIFs, recaps o lo que se tercie) para sus amigos o el resto de comunidad de seguidores de la serie a la que pertenecen, por lo que no se autocensuran pensando en el fan de las antípodas que sigue la serie doblada en su país. Pero pedir una autocensura generalizada tampoco sería la solución, ya que para eso está el bendito botón de 'unfollow'. Cualquier espectador que combina series e Internet sabe a lo que se expone, y tiene herramientas a su disposición para evitarlo, porque si alguna libertad conceden los medios sociales ésa es la de confeccionar como usuarios qué es lo que queremos consumir y lo que no, y como productores de contenido, segmentar el tipo de audiencia a la que nos dirigimos.

La comunidad de interés a la que se pertenece determina la libertad de circulación de los spoilers, o incluso su calificación como tal. En pocas palabras, todo depende del contexto. Por ejemplo, yo veo The Good Wife tan pronto como me es posible al día siguiente de su primera emisión, por lo que para mí deja de ser un spoiler lo que he visto en el último episodio. Sin embargo, cuando hablo de la serie en este blog tengo que poner avisos, o en Twitter, ser sutil (aunque a veces es ciertamente difícil) porque sé que no todo el mundo con el que interactúo está actualizado con la serie o ni siquiera la ha visto. En corto, la comunidad en la que me muevo es muy heterogénea, somos seriéfilos en general. Si sólo produjera para florrickistas de pro, u otro 'fandom' en concreto, la historia sería distinta.


No te fijes mucho en la imagen si no quieres ser spoileado

Vía Microsiervos

Noticias, noticias son.

En cualquier caso, un aspecto en particular no admite discusión: los spoilers atañen puramente a sucesos que ocurren en la ficción. Información paratextual del tipo noticias sobre bajas y nuevas incorporaciones en el cast de la serie son noticias, no spoilers. De lo contrario, ¿cómo harán su trabajo publicaciones del mundo del espectáculo como Variety o Hollywood Reporter? Decir simplemente que Robert Sheehan abandona Misfits la próxima temporada y que lo sustituirá Joe Gilgun bajo la piel de un nuevo personaje llamado Rudy no es un spoiler, porque, factor importante, no se indica cómo se produce esa marcha ni cómo se presenta al nuevo personaje, ni lo que hará en en la serie (a menos que eso qué hará sea un asunto vital en la trama como la identidad de la madre de los hijos de Ted en How I met your mother). Si esa noticia viniera acompañada de una descripción pormenorizada del episodio convendría poner al lector (o quien pinche en el link en Twitter) en sobreaviso de que puede encontrar spoilers en el cuerpo. Incluso con la elección de palabras hay que tener cuidado, porque "dramáticamente" dentro de la marcha de un personaje sólo podía significar una cosa para los seguidores españoles de House en Cuatro, que leyeron hace un par de años esta noticia en El Mundo sobre la actualidad de la quinta temporada que se emitía por entonces en USA. Muestra de lo que no hay que hacer.

Para terminar, retomo lo que defendí en mi anterior post sobre el tema: apreciar el cómo suceden los acontecimientos y los detalles en su contexto dentro de la historia es básico para minimizar el disgusto que a algunos le puedan producir los spoilers. Será por mi formación, pero distingo diferentes grados de contenido spoiler coincidiendo con las cinco preguntas clásicas de un texto periodístico: qué, quién, cuándo, cómo y por qué. El quién hace qué estaría dentro del nivel más superficial y con menos peligro de todos, que resulta prácticamente inexistente para quienes consumimos spoilers pues nuestro entretenimiento se construye a partir de ahí.

Si añadimos el cuándo nos encontraríamos en un estadio intermedio ya que empezamos a adentrarnos en la mencionada información contextual, de las que es imposible desprenderse en algunos tráilers, promos y sneak peek de poca duración por citar algunas situaciones. En cambio cuando tenemos enfrente un recap escrito con todo lujo de detalles o un vídeo con un fragmento más o menos largo de un capítulo estamos ante una alerta clara de cómo y por qué: el riesgo total de destripe. Por ello, para responder a estas dos últimas preguntas, lo mejor es ver el capítulo entero a su debido tiempo.

PD: La primera imagen es cortesía de @InakiO

domingo, 3 de abril de 2011

Disfrutar de los spoilers


- "The initial shock value may be ruined, but if a drama has nothing else to offer then it isn't worth watching in the first place".
- "Spoilers make the difference between informed speculation and crackpot theories"
.
- "The words of a quickly written spoiler don't do justice to the actual episode".

Testimonios de fans acerca de los spoilers en Lost en Show Sold Separately: Promos, Spoilers and Other Media Paratexts de Jonathan Gray (NYU Press, 2009, págs. 147-153).

Leyendo uno de los libros de interés para mi investigación de tesis, di con un pasaje en el que me vi reflejada como persona inmune a los spoilers, sospechosos habituales de polémicas entre seriéfilos, figuras satánicas para muchos, y fuente de diversión para otros, entre los que me incluyo. En realidad, la informaciones sobre qué pasará en los próximos capítulos ha estado ahí siempre, si es que consideramos las sinopsis en prensa como una forma arcaica de spoilers. Pero fue la eclosión de Internet lo que provocó la proliferación y circulación de estas pistas de la trama, que, encima, se hicieron mucho más accesibles. El éxito de Lost evidenció de forma masiva unas actividades que se llevaban labrando desde que la Red dejó de ser patrimonio exclusivo de universidades y complejos militares y Twin Peaks volvía loca a la gente a principios de los años 90.

Empieza a sonar a tópico gastado pero la Red cambió la forma de ver la televisión. No sólo en cuanto a los soportes, o la ruptura con los horarios de las parrillas, sino que también puso patas arriba el propio acto de ver sentarse ante la pantalla. Aquello no sería nunca más un entretenimiento exclusivamente solitario de una hora, sino una experiencia social que si uno quiere puede alargar durante toda una semana hasta el capítulo siguiente. La ansiedad del qué pasará después, preguntas que antes, o bien, se las guardaba uno y aguantaba con la intriga, o bien, se podían intentar responder con un grupo reducido de personas, ahora se ponen en común en una conversación online con otros muchos, de manera que es una forma distinta, ni mejor ni peor, de 'ver' y 'vivir' la serie.

Distinta percepción: importa el cómo.

La especulación entra a formar parte del juego también y los spoilers son el instrumento perfecto para animarla. De este modo, la sorpresa del que ignora deja de ser la única forma por la que se obtiene una gratificación viendo el episodio de una serie, sino que ahora el divertimento se desplaza hacia la propia charla y en ver si se superan las expectativas creadas o se desmontan las teorías y escenarios mentales generados por ese spoiler. Porque lo irónico del caso es que quienes leen, miramos y discutimos spoilers estamos deseosos de ser sorprendidos.


La diferencia está en el objeto principal de la sorpresa. La importancia que se le da al 'qué sucede' (la historia) es muy relativa, mientras que el 'cómo sucede' (el relato) se convierte en el centro de gravedad. Se sabe lo que le ocurrirá a los personajes, pero no se tienen detalles del lugar, de las líneas de diálogo, o de todo el inuendo que lleva a la situación descrita o mostrada el spoiler. La historia pierde relevancia frente al relato, ya que se cede protagonismo a otros aspectos de la serie como producto. Pero ¿se pierde emoción y capacidad de disfrute? No. Saber lo que vendrá continuación, pero sin tener una idea clara de ello, es igual de desnortante y aumenta la anticipación. Construimos ideas y no podemos esperar hasta ver el resultado de nuestras predicciones. Existe una sorpresa, pero es un shock que no parte de la ignorancia (que se neutraliza al ver el contenido del spoiler y al comentarlo con otros) sino del conocimiento. Una especie de sorpresa en segundo grado que nada tiene que envidiar a la que obtenemos cuando nos aproximamos a las series con muy poca idea sobre su argumento.

Y como en Internet la popularidad se mide por el nivel de ruido de la conversación, decir que la especulación basada en spoilers es un pulsómetro de cómo está acogiendo la serie una parte de la audiencia. Esa porción será mayor en el caso de que el target de la ficción se acerque al segmento de 18-34 años, pero, en general, se puede hablar de una economía de los spoilers bastante consolidada que incluso responde a las estrategias comerciales de cadenas y productoras. La columna de Ausiello en EW no existiría sin que hubiera portavoces en la compañías encargados de revelar detalles de los próximos capítulos. Y a veces ni siquiera hacen falta intermediarios. Por poner un ejemplo, Shonda Rhimes, creadora de Grey's Anatomy, utiliza su Twitter como un constante 'teaser'. La figura del 'insider', el topo amigo-de-alguien que filtra información sigue existiendo, pero con menos trabajo del que tenía hace unos años. Como afirma Gray, se trata de "contenido spoiler fomentado por la propia industria", función que también cumplen los sneaks peeks o los 'next time' al final de los episodios.

Buenas prácticas.

Por eso, al contrario de lo que comenta MissMacGuffin, no salgo corriendo con los 'next time' de las series británicas que veo en emisión, es más, me ponen en alerta y alimentan mi hambre de más. Aunque coincido en que debería haber una transición más clara entre lo que es el capítulo y el avance, creo que los británicos están muy por encima de esas biblias enciclopédicas que son los 'próximamente' de las series españolas, donde se encuentran escenas del final porque sí. Lo importante es que se de opción a los dos tipos de espectadores que están viendo la serie: el anti-spoilers y el pro-spoilers. En cualquier caso, siempre se está a tiempo para apagar la pantalla o de no clicar esos sneak peaks en la web.

Porque al igual que entre simples aficionados hay una etiqueta para no desvelar información, para no estropearle la experiencia al otro, de igual forma no se debería privar a nadie de su modo de disfrute. De ahí que también que resulten poco más que descabellados argumentos extremos a favor de eliminar los 'next time' o contrarias a los sneak peaks, que además de ser un intento de ponerle valla al campo, responden a una forma sesgada de entender las interacción entre web y la televisión de la que nos beneficiamos todos. Los spoilers, para bien o para mal, también son parte del lote.

PD: Ahora los busco menos que antes (por falta de tiempo), pero si me los ponen en bandeja, hay 80 por ciento de probabilidades de que acabe cayendo en la tentación.

viernes, 21 de enero de 2011

'Gleebos' de Oro

ATENCIÓN: Si no estás al día con Glee, mejor nos escuches esta canción spoilerosa.

Indignación. Quien es un pelín seriéfilo o fan de algo está acostumbrado a que, de vez en cuando, la sangre le fluya a temperaturas más altas de lo deseado. Porque nos separan a nuestra pareja favorita, porque nos meten a un actor que no pega con la idea que tenemos de un personaje, porque los guionistas cogen la guadaña y hacen limpia, porque nos salen con un remake... Esos golpes fortuitos que, por imprevisibles, se pueden tornar en heridas difíciles de cicatrizar. Pero, el seriéfilo sabe que hay dos noches en el año en las que, por su salud, debe tener a mano el té frío, o simplemente, los hielos envueltos en un pañuelo. Me refiero a las dos noches en las que se entregan los premios Emmy y los Globos de Oro en sus categorías de televisión. El 16 de enero tuvo lugar la ceremonia de éstos últimos y si no ardió Troya por segunda vez fue de casualidad. Y no sólo por el incendiario y genial monólogo de apertura a cargo de Ricky Gervais.

Bastó que Glee fuera la producción más premiada de la noche con tres galardones para encender la mecha y que se propagara por cualquier red social. Mejor serie comedia o musical, mejor actriz secundaria y mejor actor secundario. Ésa fue la cosecha que sentó mal a la platea por excesiva e inmerecida, aunque no se discute el galardón a Jane Lynch por su hilarante papel como la maquiavélica Sue Sylvester. En cambio, el premio al primerizo Chris Colfer se presta al debate que se medía ante rivales como Eric Stonestreet, que estaba nominado por segunda vez por Cameron en Modern Family, un personaje que borda, y ante Chris Noth de The Good Wife, serie que destaca por su nivel actoral.

Es difícil no juzgar separando interpretación del actor, personaje y líneas de guión. En los Oscar suele pasar, por ejemplo, que el artista puede llevarse el reconocimiento y, sin embargo, la película ser totalmente olvidable (ahí está Sandra Bullock). Que Chris Colfer sobresale en su intepretación de Kurt Hummel es un hecho y es lo que ha tenido en cuenta la prensa extranjera de Hollywood a la hora de votar, a pesar de la trama infumable al que está siendo sometido su personaje en la presente temporada a causa de su orientación sexual. Se ve que Colfer no tiene los ataques de divismo de la amiga Katherine Heigl cuando se negó a que la incluyeran en la lista de nominaciones a los Emmy por la pobre calidad de la historia de Izzie durante la cuarta etapa de Grey's Anatomy. Aún así, el 'bullying' a Kurt está a años luz de cualquier tipo de subtrama alucinada que se le ocurra Shonda Rhimes, pero no por ello lo que está haciendo Ryan Muphy deja de ser trasnochado, más por el cómo se plasma en pantalla (ese guión moralizante, poco sutil y machacón tan propio de épocas pasadas de la televisión), que por la necesidad de denunciar la intoleracia que se respira en los institutos que lleva a los jóvenes gays a suicidarse.

Pero tener a Kurt llorando por las esquinas capítulo sí, capítulo también, no sólo neutraliza por saturación el impacto del mensaje que se pretende transmitir aprovechando el tirón juvenil de Glee sino que, a nivel puramente creativo, afecta al tono general de la serie. Se trata de un producto petardo que se toma muy poco en serio a sí mismo, como ya quedó demostrado en la primera temporada con el asunto del embarazo de Quinn y la tripa de gomaespuma de Terry, la ex-mujer de Mr. Schue. Uno o dos capítulos excepcionales y bien armados centrados en Kurt hubieran bastado para reflejar la situación, no una entrega por fascículos donde hay que adivinar cuál será la siguiente cruz del personaje. En definitiva, está haciendo demasiado hincapié en el melodrama a costa de un personaje particular, justo lo que esta serie no es. Y, a mí, personalmente como espectadora, me provoca rechazo al personaje por cansino.

Tras estas líneas, se puede decir que periplo de Kurt a lo largo de esta segunda temporada es, en mi opinión, el factor que desluce más claramente el premio a la mejor comedia o musical. Sin embargo, también hay otros factores como la coherencia de los personajes o la cohesión de las tramas que es casi inexistente y dejan al descubierto unos capítulos donde las actuaciones musicales llevan todo el peso. Esto no le impidió el año pasado alzarse con el mismo galardón por encima de tótems como 30 Rock, Entourage, The Office y la también debutante Modern Family, cuya primera mitad de tempolarada fue brillante. La moda arrasó en esa ocasión, y en ésta, también. La reedición consecutiva del galardón, teniendo en cuenta que Nurse Jackie y The Big C estaban nominadas este año, no hace sino confirmar que Glee es un todo fenómeno donde confluyen un puñado de variables, y que los Globos de Oro son tan fanboys como cualquiera.

miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Por qué no pulsar el FF?

El próximo 18 de marzo va a ser uno de esos días que no quiero que lleguen nunca por dos razones bien distintas. En primer lugar, porque significará el adiós de la segunda generación de Skins, lo cual no tiene por qué ser necesariamente triste (eso espero, Jamie Brittain & co.) pero, al ser una despedida, ya tienes asegurada tu gota de azul en el panorama con independencia de lo que te muestren. En segundo lugar, ese mismo jueves regresará de su parón FlashForward, y no precisamente para ocupar el lugar del grupo del Roundview College. Tengo clavos mejores para quitar el anterior, gracias.

Tal es mi indiferencia ante la vuelta de Mark Benford, sus caras constreñidas, y sus potenciales cuernos conyugales que no miento cuando digo que no me acordaba de qué iba el último capítulo emitido antes de sus vacaciones temporales en la ABC. Como si me hubieran hecho lo mismo que a Jason Bourne en las películas, así os lo digo. Suerte que para eso está Google y me han vuelto los recuerdos, porque tampoco me daba la gana de hacer un barrido rápido al capítulo. Demasiados movimientos de tecla que más vale ahorrarse.

Si mi entusiasmo con esta serie roza el paroxismo después de sólo diez capítulos, no sé a qué atenerme cuando todavía quedan catorce más de supuesto entretenimiento. Todo hubiera sido más fácil si Disney hubiera imitado la estrategia de la NBC con Day One. Le vas cortando las cabezas al monstruo poco a poco hasta dejarlo en el DVD release de rigor, aunque nunca sabremos si esta serie se merecía, en efecto, tal sentencia. A diferencia de los pavos reales de Peacock, la ABC se pasó de confiada y vivió un frenesí 'marketiniano' con FlashForward que está pagando (y nos hace pagar) muy caro ahora mismo. Porque decidir quitarle capítulos a tu serie estrella del año, tras haber anunciado con pompa y circunstancia que iba a tener temporada completa, hubiera sido una 'achantada' de escándalo. Además de dólares, también hay mucho orgullo en juego: no es plan de que el Abecedario le dispute ahora a la NBC el papel de bufón de las 'networks' que tan bien ha interpretado en los últimos tiempos.

Seriéfilos y cadena estamos, pues, atrapados con este producto. Yo sigo con ella por cabezonería y porque estoy segurísima de que no veremos una segunda temporada, salvo que la salida del creador de la serie, David S. Goyer, haya significado un cambio sustancial para bien, algo que dudo a estas alturas. Además, la pérdida de espectadores que ha ido acusando la serie desde su estreno en septiembre (de 12 a 7 millones), unida al hiato de tres meses, tampoco ayuda a arreglar la situación.

Flashforward puede quedarse en una interesante premisa saboteada por decisiones creativas desafortunadas y un casting que no da la talla. Su piloto fue un espejismo que nos cazó a unos cuantos, y los que nos hemos propuesto llegar al final tampoco encontramos en el mando el botón FF que nos facilite la tarea.

miércoles, 20 de enero de 2010

Jumping the pond

Si Napoleón se levantase de la tumba seguro que aplaudiría los avances de su legendaria archinenemiga, la "pérfida Albión". Que ahora sea FOX quien esté preparando un proyecto de adaptación de la británica Torchwood, spin-off de Doctor Who, da cuenta de la inteligente reconquista (mediática) que los isleños están llevando a cabo en la antigua colonia americana. Inmersos en un evidente colapso creativo, no es extraño que en los últimos tiempos aparezcan noticias contando que los Estados Unidos recurren a la fecundísima ex metrópoli en busca de provisiones para asarlas ellos mismos en sus parrillas, con independencia de los productos que les llegan importados vía BBC America.

Pero la tendencia parece haberse hecho más notoria en los últimos tres meses, en los que, además de la serie de Russel T. Davies, se han anunciado sendos remakes de dos éxitos de crítica y público en UK, como son la paranormal Being Human (BBC3) o la adolescente Skins (E4). SyFy alargará a trece capítulos las experiencias de un hombre lobo, un vampiro y una fantasma compartiendo piso, mientras que MTV trasladará a Baltimore las tribulaciones de la pandilla de Bristol, aunque todavía está por ver si con el mismo grado de atrevimiento que en el original. En cualquier caso, de entrada el concepto de ambas series se acopla perfectamente a la marca de los canales, si bien la audiencia yanki no siempre responde bien a las adaptaciones.

Ése fue el caso del remake de Life on Mars, que duró una única temporada (2008-2009) antes de que la ABC decidiera no renovarlo para el siguiente curso. El acto de la cadena de Disney fue benévolo en comparación con lo que hizo la NBC en 2003 con la sitcom Coupling, a la que se cargó después de cuatro episodios, incapaz de aguantar las comparaciones con el original de la BBC2, y dejando en el cuarto oscuro siete capítulos ya rodados. Tan flagrante debía ser la diferencia de calidad entre la británica y la americana que BBC America se permitió el lujo de programar su serie a continuación de cuando emitía la cadena de Peacock para que los espectadores apreciaran el contraste.

Con todo, la humillada NBC no se dio por vencida y recuperó su honor adaptando en 2005 The Office. La versión, con actualmente seis temporadas a sus espaldas y múltiples premios, ha conseguido construírse una identidad al margen de la creación de Ricky Gervais, al que bastaron catorce episodios de 'mockumentary' en 2001 para influír en el tipo de comedias que se harían después. Los pavos reales intentarían seguir por la senda del éxito con The IT Crowd (Channel 4), pero el piloto no se llegó a emitir.

ABC, NBC, FOX... ¿Qué pasa con la otra 'big', CBS? Aunque parezca que no le hace falta, 'el Ojo' también se las apaña para avistar en los valles británicos su propia adaptación... de un procedimental, por supuesto. El pasado verano se anunció un proyecto para Wire in the Blood (ITV, 2002-2008), drama criminal sobre un psicólogo clínico que resuelve asesinatos ayudado por una detective. Habrá que esperar a los 'upfronts' de mayo para ver en qué quedó el piloto encargado a uno de los guionistas de C.S.I.: Miami, en un intento de resacirse de los pobres resultados cosechados por el remake de la miniserie Eleventh Hour (ITV, 2006) en la temporada anterior. Igual que aquel anuncio del Kas, unos tiran para la BBC y otros para ITV.

Las generalistas no se cortan al hacer sus propias versiones y, (sorpresivamente por lo que representa en términos de innovación), el cable, tampoco. Russel T. Davies está curtido en cosas del remake ya que vio cómo Showtime adaptaba en 2000 el drama gay de Channel 4, Queer as Folk, que se extendió cinco temporadas al otro lado del charco.


La HBO mantiene una estrecha relación con la BBC para colaborar en la producción de ficciones que de otra manera no hubieran podido salir a la luz, como Rome (2005-2007) , o la reciente House of Saddam. Sin embargo, el canal de cable estadounidense se encargó de impulsar el spin-off yanki del show de sketches Little Britain, que si bien no es una adaptación mantiene a los mismos personajes británicos del original lidiando con su nueva vida en los USA. Para remakes ortdodoxos, el de Shameless (Channel 4), del que ya se ha encargado un piloto con William H. Macy y Emmy Rossum en el cast.

Incluso la nueva ola del cable, con AMC a la cabeza, sucumbe a la tentación del 'pudding'. Ahí está el clásico de ciencia-ficción The Prisoner que, más de cuarenta años después de su estreno en ITV, se transformó en miniserie con Ian McKellen y Jim Caviezel una vez que arribó a la isla de Ellis.

PD: Seguro que hay más remakes de Albión escondidos en USA, así que si sabéis de alguno, adelante :)

lunes, 16 de noviembre de 2009

Midley Season: "Ya se lo dije a Joss"

Cuando publiqué el anterior post, sobre la baja de Eastwick en las filas de la ABC, no pensé que la FOX fuera a mandar al patíbulo ese mismo día a alguien que ya llevaba demasiado tiempo esperando su sentencia: Joss Whedon. La blogosfera seriéfila coincidió en destacar la misericordia de la cadena de News Corp. hacia Dollhouse, pero era 'vox populi' que la gracia no le iba a durar más allá de esta temporada. "¿Quién le mandaría a Joss mezclarse con zorros?", se pregunta por teléfono, la periodista especializada, Midley Season, desde su retiro de las Islas Caimán, en el que recaló tras una crisis de ansiedad durante los 'upfronts' de mayo.

Series a la parrilla: ¿Volverá pronto a su columna semanal, Midley?
Midley Season: No, no lo creo. Necesitaba unas vacaciones, sabes? Quince años en el negocio soportando las amenazas de esos indeseables como Cliff Hanger... ¡Yo fui la primera en denunciar el daño que los métodos de los cancelaseries están haciendo a la industria! ¿Y cómo me lo han pagado mis jefes? ¡Reduciendo las líneas a mi columna y obligándome a entrevistar a Charlie Sheen!

SP: ¿Puedo entender que sus jefes se han vendido?
MS: Eso lo dices tú, no yo. Yo sólo digo que es inadmisible el poder que ha ido ganando este tipo de asesores, como ellos se autoproclaman. ¡Eufemismos!

SP: A pesar de su retiro, seguro que está al tanto de los últimos movimientos...
MS: Que me levante todos los días a mediodía no significa que no esté enterada. Sé lo que le pasó a Joss, porque, ¿es eso a lo que te refieres, no? Acabo de hablar con él por videoconferencia. Una pena, pero que nadie, especialmente sus enemigos, piensen que está llorando abrazado una silueta promocional de Eliza Dushku. Él sabe salir de estas situaciones.

SP: ¿Lo dice por Firefly?
MS: Lo digo por Firefly, aunque en este caso los zorros no se han ensañado como en aquella ocasión. Recuerdo que escribí diez artículos criticando la cancelación de la serie. Muchas veces le he dicho a Joss en qué estaba pensando cuando le ofreció el proyecto a FOX. "¿Estas colocado? Rupert Murdoch es la Boca del Infierno", creo que le solté cuando me lo contó. Pasan los años y sigo sin entenderlo, la verdad.

Creando la serie 'incancelable' para Joss

SP: ¿Y qué le parece que vaya a dirigir un episodio de Glee?
MS: Apaga y vámonos si no se lo hubiesen ofrecido. Los musicales se le dan muy bien. Cómo disfruté con Doctor Horrible y, claro, con 'One more, with feeling' de Buffy, faltaría más.

SP: Deja claro que es una chica Whedon pero, ¿le gusta la serie?
MS: Si te sirve como respuesta compro todos las canciones en iTunes y le he mandado mis felicitaciones a Ryan [Murphy] vía Twittter.

SP: ¿Debemos suponer que, a pesar de este descanso, se mantiene activa de alguna manera a través de este medio?
MS: ¡Por supuesto! Midley Season no se acaba en una columna, es más, desde aquí puedo ser mucho más combativa a favor de las series que deben seguir adelante.

SP: Con todo el respeto, ¿no cree que está dando la razón a aquellos que la tildan de abogada de pleitos pobres? Las series de Whedon, Arrested Development, Veronica Mars... usted hizo campaña por todas ellas. Hasta ha defendido a Southland (ex NBC) estos últimos días.
MS:
Que TNT haya recogido a Southland ha sido una satisfacción tan grande como que la misma ABC haya cancelado Hank. A veces se consiguen cambiar algunas cosas. Ahora mismo, estoy empezando un movimiento para salvar Fringe. Más vale prevenir que curar, ya se sabe.

SP: ¿Por qué dice que está descansando en su casa de Las Caimán cuando está en realidad haciendo todo lo contrario?
MS: ¡Pero si 'twittear' es estar de vacaciones!

PD: Aprovecho para volver a dar gracias, esta vez en el blog, a The TV Slayers por la cita en su último podcast :)

domingo, 4 de octubre de 2009

¿Viene J.J. a revitalizar la NBC?

Tras el anuncio oficial de que la NBC finalmente se ha quedado con el guión del nuevo drama de espías que J.J. Abrams ha escrito junto con Josh Reims, el niño mimado de la industria está sólo a un paso de completar, como si del Grand Slam de tenis se tratase, el 'Big Four', puesto que, de entre las cuatros grandes cadenas, sólo la CBS no ha caído aún en sus encantos.

En el artículo que publica THR sobre la noticia, se destaca que no es la primera vez que Abrams pone un libreto suyo a expensas del libre mercado para que las 'networks' se peleen cuales novias por un pretendiente. Así, en 2007, FOX se llevó el gato al agua con Fringe, con la que la productora de J.J., Bad Robot, asociada a WBTV, consiguió un 'series commitment' (un compromiso de grabar una temporada completa). Pese a que actualmente la segunda temporada de la serie ha aterrizado en parrilla con unos discretos datos de audiencia, este drama de ciencia-ficción fue una de las grandes sorpresas de la temporada pasada.

Bad Robot es en estos momentos un valor seguro dentro de la industria, y los pavos reales de la NBC Universal se han quedado con la copla después de un año para el olvido, que se saldó en julio con la salida de Ben Silverman al frente del departamento de Entretenimiento para Televisión. Su sustituto, Jeff Gaspin, tiene ahora la tarea de devolver el prestigio a la ficción de la cadena. Además de hacerse con el proyecto de Abrams, se ha encargado de ordenar un recorte en una de las novedades para este año, Day One, que finalmente será miniserie por el miedo a que haga tan bien su papel de nueva Jericho que no pase de la primera temporada.

Por lo que se sabe, el guión del drama de espías de J.J. y Reims (que ya trabajó con Abrams en Felicity) lleva parejo un 'pilot commitment', es decir, si la NBC decide no producir el piloto, tendrá que abrir la billetera e indemnizar a Bad Robot y a WBTV. El argumento recuerda mucho al de Sr. y Sra. Smith, a lo que hay que unir la experiencia de Bad Robot en el género de agentes secretos con problemas familiares que vimos en Alias, donde también se jugaba la carta de 'lo desconocido' con la trama de Rambaldi. Con tan pocos detalles, no se puede decir nada más, aunque el proyecto parece tan 'dejà vu' como alguno de los nuevos estrenos de la cadena para esta nueva temporada. La premisa, en principio, está lejos de ofrecer algo medianamente rompedor como lo fue en día la agonizante Heroes.

Sea lo que sea, viendo la necesidad de éxitos en Peacock, habrá que estar atentos al desarrollo de la idea y de si se le da luz verde como serie. El márketing de Abrams ya lo tienen; ahora, a ver en qué resulta lo que ya podemos considerar como primer gran movimiento de Gaspin con vistas a la temporada 2010/11. ¿Adivináis cuál puede ser el siguiente?

martes, 29 de septiembre de 2009

Qué perra es la vida de modelo...

Y qué cabrona es la audiencia. Poquísimo, dos avances de telediario, le ha durado a Ashton Kutcher su incursión en el mundo de las pasarelas. Tan malo ha sido el resultado que su colección, The Beautiful Life (TBL), no estará a la venta ni en las mejores perchas del mercadillo. Algo más de un millón de espectadores en el 'front row' y 0,5 de aprobación en el target comercial sentenciaron a Mischa Barton a tener que buscarse otro medio en el que buscarse el pan, y, de paso, también a los aficionados a no tener que comernos el tarro para ver qué serie estrenaría el sello de la cancelación.

Parece que The CW no está dispuesta a mantener una serie por debajo de los dos millones de espectadores, cifra media, más arriba o más abajo, alrededor de la que danza el resto de su parrilla liderada en estos momentos por The Vampire Diaries, que ahora mismo cosecha más de tres millones de adictos a las historias de los hermanos chupasangres de apellido italiano. La cadena 'verde' se ha revelado como una buena aprendiz de los métodos de FOX, sin duda, pero su decisión de cargarse TBL se entiende cuando las reposiciones del remake de Melrose Place (según TVbytheNumbers, también en la cuerda floja a falta de la aparición de Heather 'Amanda' Locklear) obtienen similares datos de audiencia a los de los dos episodios emitidos de la serie de Kutcher. De hecho, los refritos de los vecinos glamourosos ocuparán a partir de mañana el hueco que dejan los malogrados aspirantes a top models, a pesar de que ya se ha puesto en marcha una iniciativa para salvar la serie (!).

Debido a su consideración de hermana pobre de la familia, The CW es la peor posicionada para practicar las virtudes del santo Job en lo que a programación televisiva se refiere. Hay que ahorrar costes y Dawn Ostroff, mandamás del barco, lo sabe bien, pero la cancelación de TBL no hace más que evidenciar el fracaso de la oferta de ficción de la cadena, enrocada absurdamente en la faceta más casposa del 'teen' y, por tanto, sin la suficiente diversidad en su parrilla como para idear un plan de contingencia.

Cualquier análisis de la situación en el primer mes de la nueva temporada de series puede resultar prematuro, pero no tratándose de la cadena que nos ocupa, que lleva pegada la palabra 'crisis' desde su nacimiento hace tres años. Por su juventud no puede permitirse los gastos de las grandes 'networks', aunque esa situación es lo que debería estimular el talento y la visión de los responsables de The CW a la hora de buscar y fomentar productos de cierta calidad en la línea de su madre, la difunta The WB, de la que salieron productos sólidos, juveniles, y con más audiencia que las de su descendiente. Sin ir más lejos, me remito a las cifras de Angel que Seriéfilo menciona en este post sobre el periplo de la producción a lo largo de cinco temporadas.

Más allá de si traslada, o no, sus emisiones al cable (en caso de que desee mantener su status de cadena 'teen'), o de pensar en la desaparición, la supervivencia de The CW pasa por un replanteamiento de aquellos contenidos o historias que está dispuesta a emitir. Quitando las modas, existen lugares comunes entre los adolescentes de hoy y los que lo fuimos hace diez años y disfrutamos de Sunnydale, Capeside, Stars Hollow, o, muy al principio, de un embrujado puente de San Francisco. The CW debe encontrarlos.

viernes, 24 de julio de 2009

Tocando fondo

El peor año en la historia de la publicidad española. Así define la consultora InfoAdex el actual 2009, que, de enero a junio, vio como los ingresos en televisión en abierto cayeron nada menos que un 30 por ciento hasta situarse en 1.200 millones de euros. Demasiado si consideramos que todavía quedan cinco meses por delante hasta terminar el período y, a menos que ocurra un milagro, las posibilidades de recuperación son inexistentes.

El dato se vuelve todavía más peligroso si vemos los resultados cadena por cadena, donde Telecinco ha besado el suelo con un 43 por ciento de descenso de los ingresos, seguida del 33% de FORTA, el 29% de Antena 3 y Cuatro, y el 25% de TVE, cuya cifra relativamente más baja se puede explicar porque es la que menos publicidad inserta de las cadenas citadas. Irónico resulta que los canales autonómicos de FORTA, siendo también de titularidad pública, no tengan que vérselas con recortes en la cantidad de anuncios, y muchos menos con una eliminación total de los mismos como en el caso de la televisión estatal. Cosas de la ley en este país.

Al margen de todo este desaguisado, LaSexta vive en un pequeño oasis. Si bien la crisis le ha afectado con un 10 por ciento menos de dinero publicitario, su cifra se sitúa bastante por debajo de la competencia. Quizá sea el efecto fútbol, o que la cadena verde todavía no mueve las audiencias de las otras.

Sea como sea, con este panorama y la inminente llegada de la TDT, las fusiones entre televisiones se presentan como la solución para salir del paso. El apagón analógico, que ya por sí mismo arrojaba incertidumbre al sistema audiovisual, unido a la recesión económica se perfila como un binomio difícil de superar si no se toman medidas. Y, por ahora, los dos grupos de comunicación que se han sentado a negocia no han llegado a un acuerdo.

¿Creéis que Prisa e Imagina acabarán uniendo fuerzas?

viernes, 29 de mayo de 2009

"Little boxes on the hillside..."

"Little boxes made of ticky tacky..." Con tanto empacho de Weeds que estamos teniendo en estos últimos días con motivo del estreno de la quinta temporada el 8 de junio, y, como la hierba también es verde, permitidme que mezcle el tocino con la velocidad. Voy a hablar de The CW. Sí, porque hay ciertos tics de periodista que una no puede evitar, y la 'netlet' por excelencia fue ninguneada sin más en el anterior post. Equidad.

Para ser "brutalmente honesta" como House, la cadena 'green' se nos presentará más 'ticky tacky' (que no tiki-taka) que nunca el próximo año. Mucho nos quejamos del complejo de cadena de montaje de la CBS, pero The CW va por el mismo camino, sólo que en versión churro o porra. Un motor procedimental te recorre kilómetros de audiencia, en cambio, una freidora repleta de aceite marca 'teen drama', vende pocos churros y te deja la cocina llena de humo.

¿Alguien aprecia una ligera diferencia interna en la lista de series-porras que estrenará la cadena de Dawn Ostroff en la temporada 2009/10? Pensemos en Melrose Place, The Vampire Diaries y The Beautiful Life. ¿Qué cambia? Que unas llevan más azúcar y otras, no, y ya. Incluso podríamos hacer que la diva 'ocera' Mischa Barton salte del cast de una serie al de otra, que no pasaría nada. Parental Discretion Advised, por el contrario, se antoja distinta porque está recubierta con la novedad que aporta el chocolate de la historia de una chica que se tiene que convivir con unos padres biológicos a los que apenas conoce. Un oasis de realidad (dentro de lo que cabe) entre tanto 'chic teen', y que, atendiendo a su premisa, haría compañía a Supernatural (seguida por mucho de vosotros) como la propuesta más visible de la cadena. Tendremos que esperar hasta 'midseason' para comprobarlo.

Es lo único que le queda a la 'netlet'. Porque Gossip Girl se ha desinflado, cuentan que One Tree Hill está para la morgue, 90210 no debería haber sido concebida siquiera, y Smallville... Bueno, ésta es como Connor McLeod: habrá que cortarle la cabeza para acabar con ella. Además, si consideramos que la cadena ha pasado la segadora por las plantaciones de Privileged, Reaper, The Game y Everybody hates Chris, el panorama se llena de nubarrones gris oscurísimo.

The WB y UPN se fusionaron en principio para hacer y vender casas de mejor calidad. Sin embargo, en la unión han confundido la fidelidad a un target con el exceso de manga ancha a series con una ambientación similar. Así, The CW ha acabado por levantar edificios prefabricados, "all just look the same", sólo que sin los resultados de El Pocero. Puede que en el cable encuentre un solar en condiciones para seguir construyendo.

Si ahora pusiesen la cancioncilla de Malvina Reynolds como promo de la cadena no sorprendería en absoluto.

lunes, 25 de mayo de 2009

Breaking news: Cliff Hanger spits out again

Todo el mundo sabe que la semana de los 'upfronts' es una especie de primavera en la que florecen las canas y la alopecia a partes iguales en las cabezas de los ejecutivos de televisión. Pero analizando lo ocurrido una semana después, me atrevo a vaticinar que el mandamás de la NBC, Ben Silverman, empezará a experimentar este proceso en otoño, cuando Jay Leno saque el Atila que lleva dentro y convierta en tierra muerta las cinco horas de 'prime time' que va a pisar a la semana. Por supuesto, esta última afirmación es algo con lo que el veterano cancelador de series Cliff Hanger disiente por completo.

Deseando retomar la conversación donde la dejamos, y tras mucho insistir (10 mails y otras tantas llamadas) y llevarme malas contestaciones, por fin conseguí que Hanger me dedicara algo de su escaso tiempo. Eso sí, calculo que fueron alrededor de 20 minutos. Los que le llevó redactar el siguiente comunicado, en el que hace un balance de lo ocurrido:

"
No puedo declarar en absoluto que esté contento con los resultados obtenidos por mi compañía este año. Desde luego que mis hombres se van a quedar sin royalties, y con razón. Al final no consiguieron que esos cretinos fans de Chuck se fueran a comprar cajas de kleenex en vez de bocadillos a Subway. Lo mismo puedo decir de ese llorica de Whedon, que ha jugado a Los Miserables con su casa de muñecas y ha conseguido salvar su su serie por cuatro duros. Hemos fallado, pero sobre todo al ver que el día de emisión (viernes) de Dollhouse no ha variado y que se enfrenta a las brujas de la CBS, confiamos en que la FOX nos vuelva a requerir y cargarle el 20 por ciento de más. Es una pena porque son buenos clientes, pero no nos han hecho caso. Así es nuestro negocio, el que avisa no es traidor.

Como le dé un espasmo ahora...

En este sentido, pienso también que la NBC ha cometido un terrible error renovando esa parida de espías, pero lo ha subsanado poniendo cinco horas de buena comedia a la semana. Silverman es un tipo listo en el fondo y no se le puede reprochar haberse rendido ante esa escoria de estudios o productores con Medium como, por el contrario, sí lo ha hecho (sorprendentemente) la FOX con el friki. Aún así, por lo menos no acabó cediendo ante los hooligans de Terminator y la terminó, valga la redundancia. No era una mala serie pero tanto lío con los robotitos de turno cansaba.

La CBS tampoco se ha portado demasiado bien este año. Aparte de recoger a la rubia loca con pesadillas (para contento de mi esposa, que la adora), le ha hecho una putada a mi amigo Bruckheimer, que me llamó muy disgustado creyendo que mis hombres tendrían algo que ver en lo ocurrido con Without a Trace. Ya le aclaré que no estábamos involucrados en el asunto y aprovecho ahora para desmentir de una vez por todas las acusaciones de esa periodistucha llamada Midley Season, que se ha dedicado a echar mierda sobre el tema. Fue una decisión tomada por la cadena sin asesoramiento alguno (quizá se están creyendo demasiado eso de ser los reyes del mambo), aunque al final Jerry ha colocado su nueva serie de médicos.

De la ABC sólo puedo alabar su carácter previsor, ya que nos llamaron muchos antes del final de temporada, y por fin supieron ver que esa pastelada de Pushing Daisies estaba condenada. Mi abuela murió de diabetes, y no quería que les ocurriese lo mismo a mis hijos de continuar en pie semejante serie. Personalmente, como seguidor de Donald Sutherland, no deseaba ayudar a cargarse Dirty Sexy Money, pero en esta vida hay que demostrar que eres un profesional. Por eso quizás también me siento un poco defraudado con la actitud de N(blip) F(blip), al que seguro que han tenido que mimar de buena manera para que haya dejado en la estacada a sus antiguos colegas del gremio y no haya hecho nada por hundir Castle.

Con respecto a su pregunta sobre The CW, ésta no ha contratado nuestros servicios, pero no porque se puedan permitir licencias como la CBS, sino porque están a dos velas y nosotros tenemos unas tarifas iniciales inamovibles que dan cuenta de nuestro prestigio.

Espero haber dejado todo claro para no tener que dar explicaciones a sus impertinencias hasta el próximo año, si todo transcurre dentro de lo previsto. Me merezco unas vacaciones."

lunes, 27 de abril de 2009

Entrevista secreta con un cancelador de series

Café, papeles, más café y más papeles. Con los 'upfronts' a la vuelta de la esquina, los directivos de las grandes cadenas están al borde de un colapso nervioso. Prácticamente acampan en los despachos, desde donde deciden los destinos de las ficciones que viven en sus parrillas. Tan ardua es su tarea, que no dejan entrar a nadie que pueda perturbar el ambiente que se respira allí dentro, pero hay ciertos tipos que tienen pase VIP. Vestido de negro Hugo Boss, y recordándome por enésima vez que no dé detalles sobre su aspecto físico, Clifford 'Cliff' Hanger me ha citado en un café cercano al número 30 de Rockefeller Plaza para hablar de lo que mejor sabe hacer: convencer para que cancelen una serie.

Una eminencia de esta faceta desconocida del mundo de la televisión, Hanger se toma con filosofía eso no de aparecer en los créditos de agradecimiento. "Es parte de mi trabajo como asesor, así nos ahorramos que fans enloquecidos atenten contra la seguridad de nuestras familias", asegura mientras responde presto a un mensaje que acaba de llegar a su Blackberry.

Series a la parrilla: ¿Era sobre Dollhouse?
Cliff Hanger: Joss Whedon es un viejo conocido en nuestro negocio. Cuando logramos persuadir a la FOX de la inviabilidad de Firefly, le avisamos de que no volviese a contratar nada que viniera de este tío, pero, qué le vamos a hacer, Buffy fue un éxito y, desde entonces, vive de las rentas con cualquier porquería que se le ocurra. Mi equipo está trabajando duro para que no renueven Dollhouse, pero la negociación está difícil porque el amigo se dedica a soltar perlas por los festivales y, claro, eso confunde a los directivos. Sólo cuando se ponen demasiado farrucos, utilizamos hipnosis o drogas.

SP: ¿Recibe muchas llamadas de la FOX?
CH: Son los más inteligentes. De tantas veces que nos han llamado, les hacemos precio con cada nuevo servicio. Saben de qué va este mundo y no se andan con chiquitas, como debe de ser.

SP: En pleno final de temporada, supongo que alguien como usted no debe dar abasto con tanto trabajo.
CH: La verdad es que no. Abril-Mayo es nuestra época de mayor actividad, aunque solemos hacer algún servicio especial a principios y a mitad de temporada como, por ejemplo, Kings. Nosotros apostamos por la cancelación fulminante pero, la NBC quería mantenerla. Ya sabes, esa patochada del prestigio, bla, bla... Por eso la pasaron al verano, aunque está claro que no la van a renovar.

SP: Ahora que la ha mencionado, ¿ha contactado con usted la NBC para resolver la situación de Chuck?
CH: Mira, si una serie no te da suficiente audiencia, la mandas al infierno directamente, como yo hubiera hecho ya hace tiempo con Heroes. Pero volvemos a lo de siempre, a esos niñatos que viven de sus padres y que no tienen nada mejor que hacer que amenazar con quemarte la cadena, por ejemplo. Ahora dicen que van a comprar bocatas en el Subway para salvar a Chuck... ¡Qué los compren! Más dinero para Subway, que es patrocinador, a cambio de nada. No hay nada cerrado con Chuck todavía, pero nosotros decimos que con Leno ahí, no vale la pena mantenerla.

SP: Hombre, Jericho le debió su renovación a los cacahuetes...
CH: Pero luego se vio que a la gente no le interesaba. ¿Sabes lo mejor de todo? Que la CBS no tuvo que reabastecer su máquina de snacks durante tres meses.

SP: De todos las cancelaciones que ha conseguido, ¿de cuál se siente más orgulloso?
CH: Hay varias. Carnivale fue nuestro primer gran trabajo para la HBO, pero sin duda, recuerdo con mucho cariño la de Veronica Mars, por lo que nos costó. Ya nos llamaron a final de la segunda temporada con eso de que UPN se fusionaba con The WB, pero la cadena decidió seguir con ella. Aún así, la espera mereció la pena, porque si nos reclaman una segunda vez para el mismo caso, cobramos un 20 por ciento más.

SP: Tengo entendido que hace poco uno de los suyos fue apaleado por el caso Veronica Mars.
CH: Sí, y no es el primero. Por ello es tan importante la discreción en nuestro trabajo, ya que nunca sabes donde puedes encontrar a enajenados seriéfilos. Nuestra mejor victoria fue haber paralizado la producción antes de que los guionistas pudieran darle un final a la serie. Haciendo eso hundes a esa pandilla de fanáticos.

SP: Usted vive de matar series, pero, ¿hay alguna que le guste?
CH: Por supuesto que sí. Amo a las series, de ahí que nuestro trabajo consista en mantener el buen funcionamiento del panorama televisivo. Soy fan de todo lo que hace Jerry Bruckheimer y adoro Two and a Half Men. La CBS no nos necesita, lo cual es un síntoma de que lo están haciendo muy bien.

SP: ¿Qué tiene que hacer alguien para entrar a trabajar en su equipo de asesores?
CH: Muy fácil: tener visión para los negocios y tener, como mínimo, el carisma de nuestro mejor empleado.

SP: ¿Se puede saber de quién se trata?
CH: Hace tiempo que nos dejó para meterse a actor, pero N.F. le da mil vueltas al que ahora es mi mano derecha. Su facilidad para conseguir una cancelación sigue siendo asombrosa, a ver qué hace con Castle.

SP: ¿Cuánto cobraba?

Otro correo. Hanger se disculpa como puede. Gabinete de crisis en la FOX para debatir si se aprovecha el estreno de Terminator: Salvation para renovar The Sarah Connor Chronicles.

Continuará...

viernes, 17 de abril de 2009

Showtime no show nothing

Es una de las noticias más inquietantes que circula estos días por mundo series. Showtime tendrá el mostrador vacío de novedades para la próxima temporada. ¿Por qué el canal de cable no ha dado luz verde a ninguno de los cuatro pilotos que había encargado? Ni el 'spinoff' de The L Word, ni Matthew Perry, ni la creadora de Weeds ni el comprometido Tim Robbins. Nada, aquí casi como el Deportivo de La Coruña en estos últimos años: o fichamos a pocos o a nadie. Sho se ha decantado por esta segunda opción.

Por lo que vamos a ver a continuación, parece que al canal propiedad de la CBS le ha importado tres pimientos si se trata de nombres de prestigio o del trabajo de profesionales que han dado más de una alegría a la casa. The End of Steve y Possible Side Effect entrarían dentro de los primeros damnificados.

Steve iba a ser una comedia negra protagonizada por el 'friend' Matthew Perry, que vuelve a ver frustrado otro intento de asentarse en televisión tras el batacazo de Studio 60 on the Sunset Strip, con la diferencia de que ahora ni aparecerá en pantalla (me pregunto si N.F. vive cerca de él y le manda ondas negativas). Según The Hollywood Reporter, se prevé que la productora de la serie, Sony TV, venda el pescado a otro canal de cable.

Side Effects, por su argumento, tenía todos los números para hacerse con la etiqueta de drama polémico de la temporada. Y si encima estaba detrás del proyecto Tim Robbins, poco más puedo decir aparte de que tenía un reparto de campanillas: Ellen Burstyn, Josh Lucas y Tim Blake Nelson. Con lo que da de si el tema de las farmacéuticas es una verdadera pena que Sho no haya apostado por este piloto, pero ¡ah! la industria farmacológica es como el Imperio galáctico; todo apunta a que hubo un conflicto de intereses porque hablamos de uno de los principales anunciantes en televisión. A priori, a Showtime no le hubiese importado este detalle porque no se financia con publicidad, pero al conglomerado del que forma parte, CBS Corporation, sí que le importa, y mucho.

Sin alejarnos del drama, toca hablar de la primera afectada dentro del grupo de profesionales de confianza del canal: Ilene Chaiken. Su culebrón lésbico se despidió el mes pasado y quería aprovechar a Alice, el personaje más gracioso, para lanzar The Farm, una serie satélite que hubiese tenido como escenario una cárcel de mujeres. El Oz a lo lesbiana no terminó de gustar al canal que ya bastante tuvo con el despropósito que fue la sexta temporada de la serie nodriza.

A Jenji Kohan tampoco le bastó el mérito de haber conseguido que su ama de casa traficante de 'weed' se convirtiese en una de las caras de Showtime para sacar adelante la comedia Ronna and Beverly. Basada en los sketches popularizados en YouTube por las actrices Jamie Denbo y Jessica Chaffin, la serie iba a desarrollar la historia de dos mujeres judías de mediana edad que se dedican a promocionar una guía de ligoteo para los solteros de su comunidad titulada 'You'll do better the next time'.



Así las cosas, la plantilla de Showtime seguirá para la temporada 2009-2010 con los mismos jugadores que en el curso pasado a los que se unirá muy pronto Nurse Jackie, el regreso a la tele de Edie 'Carmela Soprano' Falco. Ahora sólo queda esperar a que las renovadas United States of Tara, Weeds y Secret Diary of a Call Girl, y también Dexter, The Tudors, Californication y Tracey Ullman's State of the Union se mantengan en buena forma, porque, si llegan las lesiones, la plantilla no tendrá muchos recambios con los que compensar los percances.

La estrategia es arriesgada, sin duda, pero también hay que entenderla dentro del contexto del canal, donde al tratarse de un 'premium' se prima la calidad y se apuesta a caballo ganador. Quitando el caso de Possible Side Effects, supongo que si el producto no ofrece unas mínimas garantías que ofrecer a los espectadores que pagan el canal, mejor no invertir en él.

lunes, 23 de marzo de 2009

¿Es Cuatro el Cash Converters de TVE?

'Compramos lo que no utilizas, vendemos lo que necesitas', reza el lema de la cadena de tiendas de cacharros de segunda mano, pero si lo adaptamos a la cadena de Sogecable, no desentonaría en absoluto a tenor de las últimas adquisiones de series que ha realizado.

Como quien va a vender un reloj Casio de esos que apagan televisiones, TVE se ha acercado sucesivamente al mostrador de Cuatro (o al revés, ésta ha mirado en el rastrillo de la cadena pública) y le ha dicho: "Te vendo Gossip Girl, Lost y Supernatural. Están prácticamente nuevas, sobre todo la primera que está con el plástico y todo. Las tenía en casa criando polvo y quiero sacarles algo de partido. Te las dejo en X euros. ¿Te parece bien el precio?"

A primera vista, parece que Cuatro, casa de acogida de las series en España, no confía mucho en la reciente compra de Dollhouse, Sons of Anarchy y Life on Mars USA, y se quiere beneficiar de productos a priori más comerciales de los que TVE no ha conseguido ninguna rentabilidad, a pesar de que ha intentado convertir La 2 en un refugio para sus series extranjeras. Al mismo tiempo, el nuevo trío de series encajan a la perfección con la imagen y estrategia de la cadena privada, con un target mucho más joven que el de la pública.

Lost y Supernatural son series de segunda mano, mientras que Gossip Girl, como he dicho, huele a coche nuevo porque no se ha estrenado en abierto. Por eso chocó tanto la venta de ésta última por parte de TVE: cuando Cuatro anunció que la compraba, a todo el mundo le vino a la cabeza que la corporación era la propietaria de los derechos de emisión desde hacía un año junto con los de Pushing Daisies, que sigue teniendo hasta la fecha (?).

Curiosamente, ese día mis jefes de la agencia me encargaron la noticia, e intenté contactar con alguien de las dos partes para que me comentase los términos básicos de la compra (si fue por caducidad de los derechos o por venta directa, por ejemplo). Nadie habló y me tuve que conformar con adaptar la nota de prensa que había enviado el gabinete de la cadena de Sogecable. Lástima.

De aquí no nos mueven, lo juramos por Chanquete...

Al mismo tiempo que los detalles de esta operación en concreto han quedado ocultos para los aficionados, las razones de por qué TVE conserva Desperate Housewives, Smallville o Two and a Half Men son más accesibles. Desde el estreno de la quinta temporada, las 'desesperadas' se mueven en shares que igualan o superan el 5% (aunque han bajado hasta el 4, 7% esta última semana), unos datos bastantes aceptables para lo que es La 2, sin olvidar que siempre ha sido la niña mimada de TVE en cuanto a promoción se refiere. Por su parte, el joven Clark y Charlie Sheen están formando un tándem sólido en el 'access prime time' de la cadena, amigo histórico de las sitcoms y otros productos ligeros.

Con una una cadena pública que ha limpiado su estantería, la incógnita está ahora en saber qué hueco hará la privada en la suya para colocar hasta seis nuevas adquisiones. Cash Converters hace negocio comprando segunda mano para vender al cliente, y Cuatro hace lo mismo para vender audiencias a los anunciantes. ¿Hará caja la cadena de Sogecable?

martes, 3 de marzo de 2009

La TDT de pago, ¿una oportunidad para la ficción española de calidad?

La mayoría de los operadores nacionales se han frotado las manos ante la posibilidad de que la TDT venga con una suscripción bajo el brazo. A falta de algo más de un año para que todos nos hayamos apagado analógicamente y probado el invento, la gran duda entre las cadenas es cuánta porción de publicidad tocará a cada una con la cantidad de canales que van a funcionar (porque existir ya existen) en la nueva plataforma. ¿Serán sostenibles cuarenta canales sólo con la ayuda de los anunciantes? Yo creo que no, y menos con la actual debacle publicitaria. A no ser que, por ejemplo, Telecinco dedique otro dial más a teletienda para captar ingresos, y así hacer frente a la millonada que ha tenido que invertir en la nueva tecnología digital.

Con el afán de ahorrar, y sin apartarnos del paradigma de la cadena de Vasile, también cabría la hipótesis de que ésta produzca programas low cost y no apueste por programas innovadores. Resultado: los espectadores tendríamos que tragarnos más basura de la que ya hay. No sé qué pensáis vosotros, pero una TDT sólo sustentada con anuncios puede ser el 'Judgement Day' de la ya denostada televisión patria, en general, y de la ficción española, en particular. Así que, en mi opinión, el John Connor de la historia sólo puede ser el pago.

¿Que la mayoría no estamos acostumbrados a pagar por ver la tele? Cierto. Pero por esa misma razón, muchos de nuestros guionistas no pueden explorar el verdadero potencial de sus creaciones, o, se tienen que ceñir al patrón de la cabra de Globomedia. Nos pueden gustar sus series o no, pero no se puede negar que la leche de cabra alimenta las audiencias de casi todas las cadenas que la prueban. Y, si de paso también nutre de entretenimiento al perro de la familia, mejor que mejor. Televisión en abierto, cero target, hay que llegar a todo ser viviente.

Con una TDT de pago, los contenidos más susceptibles de cerrar sus puertas al que no suelte dinero serán las retransmisiones deportivas, sobre todo, el fútbol. ¿Y que pasa con las series? Probablemente también, por lo que, si así lo ven las cadenas, se abriría un nuevo camino para apuestas bastante más arriesgadas de producción original y se aprovecharían mejor las adquisiones en el mercado extranjero.

Vistas las experiencias de otros países del entorno europeo como Gran Bretaña e Italia, el precio del canal sería la traducción en euros del de un básico de cable estadounidense, financiado con publicidad y una mínima cuota por abonado (entre uno y dos dólares, a diferencia de los 15 que puede llegar a clavar la HBO o Showtime cada uno por ser cable premium, sin anuncios), de modo que se vendería en paquetes junto con otros diales.

Así, por ejemplo, la Mediaset de Berlusconi ofrece en Italia desde el año pasado un ' mini bouquet' de canales denominado Premium Gallery basado en las producciones de ficción. El paquete incluye Joi (un ABC Family al calzone), Mya (un Cosmo o People & Arts a la carbonara) y Steel (una suerte FX dedicado a los machos italianos de 20 a 40 años). En su oferta de lanzamiento el abono mensual costaba ocho euros, lo que deja constancia de que en Europa no utilizamos la palabra premium con el mismo significado que tiene en USA. Además, por lo que he podido observar, la presencia de programación original todavía es escasa en las parrillas de estos canales, seguramente porque hasta 2012 no se completará el apagón analógico en el país de la pasta Buitoni y no compensa aún producir contenido para estas plataformas.

A pesar de que el tema se encuentra en pañales, casos como el de la TDT italiana suponen una alternativa, que, si sabe ser aprovechada por los tiburones de las teles nacionales, podría suponer un salto de calidad (tan grande como los que pega Hulk) para la ficción española. Quién sabe, a lo mejor los premios TP soportarían más dignamente la comparación con los Emmy.

Nota al pie: si estás leyendo esto, sabré que no te pareció un coñazo :)