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sábado, 16 de abril de 2011

Skins US y los riesgos de los remakes


Llevaba retrasando esta entrada un rato largo porque, después del mal sabor de boca general que me dejó el visionado del remake estadounidense de Skins, lo que menos me apetecía era que me saliera una crítica muy negativa. Y, aunque tampoco sea demasiado bueno el uso que le voy a dar a la serie a continuación, por lo menos me sirve para esbozar algunos de los peligros a los que se enfrentan las nuevas versiones de éxitos recientes, todavía calientes en la memoria como para inducir una molesta y resacosa visión doble cuando nos enfrentamos a las reescrituras:

1) La inevitable comparación. Si el propósito es remakear una serie que no ha muerto hace mucho, o más difícil, una que aún esté en emisión, se multiplican las probabilidades de que se pongan las dos sobre la mesa y se juegue a detectar las siete diferencias. Para esto también hay que tener el cuenta la fama y el alcance de la ficción original, porque no es lo mismo hacer un remake de una producción poco conocida o procedente de un país con peso pluma en la industria audiovisual (me viene a la cabeza The Killing que adapta a la danesa Forbrydelsen -que levante la mano quién la haya visto por estos lares-), que una serie británica con un número aceptable seguidores en el mundo. Skins US tenía todas las de perder la carrera de llegar primero a su audiencia, incluso en su propio territorio, porque el original ya se emitía en BBC América.

2) Cambiar o no cambiar elementos. El juicio de la comparación depende de lo mucho o poco que el adaptador se aleje del texto fuente. En este sentido, se aprecia un esfuerzo consciente por parte de Bryan Elsey de romper con su propia obra y de autocopiarse con otro acento. Pero es una tarea que se queda a mitad de camino, ya que por un lado cambia las personalidades de algunos personajes como el calculador y brillante Tony Stonem convirtiéndolo en el pseudolíder mediocre Tony Snyder, pero al final del día, sigue llamándose Tony y desempeñando una función parecida dentro del grupo. Y es ese cambio de actitud del personaje el que deja de justificar su nombre propio (los nombres se cargan de significados que asociamos a ciertas cualidades, en el universo Skins Tony es manipulación ) y su puesto en el centro del drama como el guión se ha encargado de recalcar de forma desastrosa.

La generación perdida

No obstante, el principal motor de los cambios es Tea, la (en teoría) irresistible lesbiana que vino a sustituir al testimonial e igualmente gay Maxxie, pero que ha actuado como una veleta a lo largo de todos los episodios, argumentando supuestas "conexiones" y enamoramientos que no encontraban su reflejo y explicación en lo que se veía en pantalla. El 'hábil' guión de la serie, merecería un post para el sólo, de verdad. En una luz más positiva se encuentran las modificaciones en los arcos argumentales de Daisy (Jal) y Abbud (Anwar), y sobre todo, Cassie (Cadie), Stanley (Sid) y Michelle, gratas sorpresas que quedan enterradas por la chapuza general. Con Chris, no entro porque se trata del personaje más calcado, si bien, su historia está ligada a una decisión creativa que termina por sentenciar cualquier resquicio del espíritu del original en este remake. ¿Qué hace un adulto protagonizando uno de los diez episodios?

3) Las costumbres del país. Todo el mundo se temía lo peor cuando se anunció el proyecto de remake: "No van a ser la mitad de atrevidos, seguro que censuran cosas". Las drogas y el sexo adolescentes son un tema tabú en Estados Unidos, así que la rebaja en el atrevimiento había que aceptarla, aunque se trate de la misma MTV que no se corta en sus realities. Lo más gracioso del tema es que ni con autocensura, la serie fue del gusto de la inanerrable defensora de la moral Parent Television Council (PTC), que convirtió a la serie en objeto de sus ataques por una supuesta promoción de la pornografía infantil (y todo porque se le ve el trasero a Chris). Al final, tanto escándalo desembocó en una retirada cuasi masiva de anunciantes al que ni siquiera la audiencia fue capaz de responder, porque Skins US perdió nada menos que dos millones de espectadores entre la premiere y el segundo episodio.

Dicen que el morbo hace subir el share, pero el mérito no fue de la PTC, sino de una serie muy mal planteada en el que hasta las escenas polémicas resultan artificiosas en un contexto social en el que quizá el desfase suceda o esté concebido de otra forma a esas edades. En otras palabras, ¿así es la versión exagerada del adoelscente yanki a pesar del trabajo de campo realizado con adolescentes de la zona? Sigo afirmando que hubiera sido mucho más satisfactorio crear unos personajes y tramas totalmente inéditos.

La cara 'triste' de Tony Snyder

4) Los actores escogidos. Si el conjunto ya aparece impostado e increíble, mejor no discutir sobre el bajísimo nivel de las actuaciones. La televisión británica, o ya puestos, las islas, es un caso aparte por su capacidad producir como churros talento interpretativo a edades muy tempranas. Pero lo que se encuentra en US Skins no llega a un mínimo. Obviando el desafortunado libreto, Sofia Black D'Elia (Tea) y James Newman (Tony), por ejemplo, no son capaces de añadir un nuevo registro facial a sus expresiones ni darle tonos diferentes a su pronunciación. Es como si los robots actuaran, muy por debajo de lo que se espera en papeles sobre los que recae gran parte de los conflictos. Y la situación no hace más que empeorar cuando, como ocurre con Tony, se tiene el referente británico de Nicholas Hoult a la vuelta de la esquina. No es que todos los actores de la primera generación de Skins fueran consistentes en sus habilidades, pero lograban transmitir con bastante más solvencia que esta pandilla, donde Britne Olford (Cadie) y Rachel Thevenard (Michelle), dentro de lo que cabe, logran maquillar un poco lo inmaquillable.

A día de hoy, la MTV no se ha pronunciado acerca del futuro de la serie. Con tanto silencio y ratings en mano, todo parece indicar que está más cerca de la cancelación pero, si el canal decide renovarla, con una vez ya me habrá bastado.

¿Se os ocurren otras razones para pensárselo dos veces antes de rehacer una serie?

miércoles, 12 de enero de 2011

Papel de liar para un mes entero, o más

No fumo, por lo que no seré yo quien me quejé de la nueva ley antitabaco aprobada en España. Pero reconozco que me gusta fumar series. Sin humos, sin olor y pulmones limpios: uno de esos vicios sanos (si no se lo acompaña de comida basura o alcohol, que luego la barriga...), que el Gobierno también quiere combatir, especialmente si consumes producto importado vía Internet. Fumo series, sí, aunque con sólo unas pocas me tomo la molestia de hacerlo con papel de liar, giro a giro, sin usar una liadora, esforzándome en que me salga un buen canuto. Una de esas ficciones es Skins, que como todo los eneros desde hace cuatro años, regresa con el camión cargado de material y de nueva jerga inglesa que aprender, empezando por el propio título de la serie, de cuyo verdadero significado me enteré hace relativamente poco. Papeles de liar. Las pieles que envuelve el piti o el peta. Pero este año que acaba de empezar el envío es doble y viene casi a la vez desde dos lugares diferentes: desde la base habitual en Reino Unido y, ahora también desde nueva sucursal a la otra orilla del charco. O lo que es lo mismo desde Bristol y Baltimore. El negocio, sin duda, pretende expandirse.

Baltimore, USA. (En la ficción. En realidad, se rueda en Toronto, Canadá)

Por seguir un el orden de los envíos, primero me pararé con el comentadísimo remake de la primera temporada de Skins que la MTV se encargará de estrenar el próximo 17 de enero (o sea, ya) a la joven audiencia estadounidense. Desde diciembre, el canal de música reconvertido en hotel de realities de lo más adictivo y demencial, está llevando a cabo una incesante campaña de promoción con pósters que se mofan de todo el odio de los fans del original han vertido desde que se anunció el proyecto, así como anuncios insertos durante la emisión de megaéxitos como Jersey Shore y, sobre todo, un trato de cinco estrellas a la sitio oficial de la serie, el centro neurálgico de todo si consideramos el target del invento. Allí se pueden encontrar desde todos los tráilers, un interesante tráiler interactivo para conocer a los personajes hasta una aplicación a modo de mapa para marcar lugares dignos de recordar. Y lo más importante: la intro con letra. Se nota, pues, que el departamento de márketing han tomado buena cuenta del saber hacer de sus hermanos británicos, unas bestias pardas en este sentido.

Aunque, al final, de poco sirve el envoltorio si el material no es bueno. No voy negar que, en un primer momento, me horroricé cuando leí que iban a trasladar las aventuras y desgracias de los jóvenes de Bristol a Estados Unidos y más con los primeras imágenes, muchas de las cuales se han vuelto a rodar. "Skins sólo tiene sentido por lo británica y descarnadamente honesta que es", pensé. Y encima la MTV, aunque ahora no veo qué otra cadena en abierto se hubiera podido atrever con esto sin tener que irse al cable. Si pueden sacar a Snooki pegándole a todas las chonis de Jersey, pueden con Skins. Y más, cuando sabe que recoge los frutos de algo que ha sido aclaamado por la crítica, lo cual le hace mucha falta a la cadena. Hasta que no vea un par de episodios seguiré con la incertidumbre, aunque confieso el que hecho de Bryan Elsley, creador del original junto con su hijo, Jamie Brittain, esté supervisando personalmente el desarrollo del proyecto me provoca buenas vibraciones. Más que nada, porque junto con Jack Thorne es la pluma que ha dado los mejores momentos de la serie, y su ausencia se notó demasiado en la irregular cuarta temporada, sobre la que él mismo reconoció que algunas cosas no se habían hecho bien.



Está claro que en el éxito del original en Estados Unidos, donde lo emite BBC América (censurando escenas, eso sí), ha propiciado el remake. Elsley no se ha cansado de comentar en ruedas de prensa recientes que si algunos de los diez capítulos de la temporada guardan demasiadas similitudes con el original, esto se debe a una razón de tiempo. El tiempo que lleva formar, como pasó en Reino Unido, a los jovencísimos (adolescentes en algunos casos) miembros del equipo de guionistas para que, a partir de la segunda temporada, creen historias de la nada con eso mismos personajes. Por lo que a largo plazo, más que de un remake, quizá estemos hablando más bien de una reimaginación a la americana de la primera generación de Skins formada por Tony, Michelle, Cassie (Cadie), Sid (Stan), Chris, Jal (Daisy), Anwar (Abbud), Maxxie (Tea), y Effy (Eura). Ésta última, recordemos, sirviendo de puente para la gegunda generación.

El cambio de Maxxie, chico, a Tea, chica, es chocante cuanto menos, pero a la vista de los tráilers funciona como la semilla de la diferenciación que propone la serie, y un indicador de que se va a aprovechar para corregir alguno puntos débiles de esa generación pionera. Parece que el cambio de sexo y algunas trazas de personalidad ha permitido a Maxxie pasar a personaje casi secundario a protagonista. Porque Tea , centro del segundo episodio, tiene toda la pinta de estar en el ojo del huracán haciéndole sombra al mismísimo Tony en cuanto a chulería y en ligoteo con chicas. Y que sea capitana de las cheerleaders del 'high' le da incluso oportunidades de disputarle el título de 'bitch' oficial a Michelle. La orientación gay no es lo único que hereda de Maxxie, sino también su rango de mejor amiga del chico musulmán, Abbud, lo cual abre otra ventana de exploración a un personaje que cuando se llamba Anwar tampoco dió mucho de sí, a pesar de Dev Patel. Veremos si todo esto se cumple.

¿Qué esperar entonces?
La avanzadilla de críticas habla, como ya se esperaba, de un piloto calcado al original británico, con menos tacos (cuestión de cultura, los brit insultan más), pero con el mismo espíritu genuino de ser fieles a las idas y venidas que significa ser adolescente. La MTV la va a programar en el adulto horario de las 10 de la noche, con Jersey Shore como 'lead-in' (combinación perfecta), para así estar preparados ante el previsible ataque del Parent Television Council. Conociendo a la cadena, seguro que les encanta la atención.


Bristol, UK. (Aquí no hay presupuesto para ir a otro país)

Después de esta larga puesta al día con lo que se ha ido cociendo allá en los Estados Juntitos, vamos con la tercera generación de la pandilla de Bristol que se estrenará el 27 de enero, y de la que, por fin, ha iso filtrándose información después de casi un año entero sin saber nada. Si, en general, las series estadounidenses nos malcrían porque empiezan a anunciar desde el momento de concepción de la idea, en las islas sigue soñando que hasta el día antes del estreno no sueltan prenda (Miserias del seriéfilo britanófilo, artículo 5).

Lo cierto es que siempre que se cambia el reparto cada dos años, el 'hype' ante el estreno de los nuevos personajes decae por completo durante unos meses. Este año ha sido especialmente notable, por un lado, debido al sabor amargo que dejó el final de la cuarta temporada , el de la segunda generación, la más popular hasta la fecha, y por otro, por la perspectiva de que Jamie Brittain, responsable directo del (SPOILER si no has visto el 4x07) trauma (FIN), va a asumir 100% en solitario la producción ejecutiva de su show. Con todo, fue cambiarle la cara a la web de E4 y subir las primeras imágenes de los nuevos personajes para que volviera el cuchicheo y la excitación. En un movimiento ensayado ya con Misfits, casi todos los miembros de la nueva pandilla tienen cuentas de Twitter y hasta listas en Spotify, sin contar los clásicos perfiles. También se han apresurado ha mostrar los nuevos títulos de crédito, obra de Fat Segal, que se deshace por desgracia del ya icónico 'Ding, ding, ding, ding, ding', y del teaser tráiler lleno de intenciones a ritmo de 'Ready to Start' de Arcade Fire.



Sobre los personajes comentar que este año han hecho recorte en el número, dejándolos en ocho para que cuadren más o menos con el número de episodios, no vaya a ocurrir lo del año pasado que dos personajes, uno de ellos clave, se quedaron sin su solo. Así, tenemos a la ambigua Franky, al no menos misterioso Matty, el heavy Rich, a Liv la rumbera, al dcapitán del euipo de rugby, Nick, y a su novia la abeja reina Mini, al granjero Alo y a Grace, la fan de Grace Kelly.

¿Expectativas? Con sólo esto, parecen una pequeña cumbre de representantes de tribus urbanas, pero si algo ha demostrado Skins a lo largo de su andadura es destruir primeras impresiones y sacar a los personajes de sus pedestales y burbujas ombiguistas. Además, superaron el cambio con creces una vez. Pueden volver a repetirlo. Hay confianza. En el encargado de la banda sonora, también. La música es casi tan protagonista como el acné (atentos al patrocinio de Clearasil, más idóneo, imposible).

Aunque uno de los deseos eran recuperar la estrecha amistad del grupo, como en la primera generación, todo indica que se volverá a repetir la dinámica de la segunda, con del trío de grandes amigos de toda la vida de JJ, Cook y Freddie, sólo que esta vez con Liv, Mini y Grace. A los demás, exceptuando a Nick, los conocerán en el Roundview College, con especial atención a Franky y a Matty. En estos momentos, circula una variedad de rumores acerca de la disposición de los capítulos, pero sólo está confirmado que Franky abrirá el telón.

No puedo cerrar el post sin mencionar que, a día de hoy, aún no hay noticias acerca del estado de producción de la película centrada en los personajes de la segunda generación y con apariciones de la primera y la tercera. Lo último que se sabía era un retraso del inicio del rodaje de septiembre a febrero por temas de agenda actoral, pero no ha vuelto a trascender nada más. Tanto Elsley como Brittain insisten en que el proyecto sigue en pie, así que dejémos en el limbo el adiós definitivo a Effy, Cook, JJ, Naomi, Emily, Katie, Pandora, Thomas (y Freddie). Por ahora.

Actualización: Primera promo al canto.
Ganazas.