Todos los años, cuando empieza la temporada de series, los aficionados sacamos al técnico de recursos humanos que llevamos dentro y, CVs en mano, hacemos nuestra particular selección de personal. Últimamente hay tal volumen de candidatos, que a algunos no nos queda más remedio que pasar de las dinámicas de grupo y los encuentros tramposos a coger los currícula, apelar a nuestra intuición y jugar al basket. Así, luego pasa lo que pasa por guiarnos por tan exhaustivo método: cegados por la foto del currículum de tal serie, condenamos a la papelera a otras que exhiben un peinado espantoso, pero que saben hacerte pasar un buen rato de buena televisión. Menos mal que sólo estaba de pruebas y el error de contratar a Three Rivers antes de que a The Good Wife no costará un céntimo a la empresa.Ambas series procedimentales de la CBS no pueden ser más diferentes tanto en temática como en la forma en que ejecutan sus posibilidades. Three Rivers es un drama médico sobre los transplantes de órganos vistos desde la triple perspectiva de pacientes, donantes y doctores. Y ya está. Una premisa interesante, que es lo que más me llamó de la serie en un principio, se queda en lo meramente formal y decorativo de sus transparentes pantallas táctiles, y no logra transmitir lo que se le pide al género de las batas: calor humano. Cada órgano de la serie, bien sea la realización, actuación o historia, va cada uno por su lado, y así es muy difícil conseguir un cuerpo con vida.
El batacazo que se ha pegado en audiencias anuncia cancelación y paro para el siempre atractivísimo Alex O'Loughlin, o la eterna Shane de The L Word, Kate Moennig, que poco pueden hacer con el pobre material que les brinda el guión. Esperaba que los cambios a los que se vio sometida la producción fueran para mejorar la serie, pero me equivoqué.
Por su parte, The Good Wife se está revelando como el auténtico 'underdog' del año. Un drama legal protagonizado por la ex enfermera de E.R., Julianna Margulies, en un papel que perfectamente podría estar diseñado para el canal Lifetime (mujer cuarentona y cornuda, con marido político corrupto en la cárcel, suegra, y dos hijos que criar... ¡uf!) y que tufa a vieja escuela abogacil por doquier. Inspirado en el escándalo del ex gobernador de NY, Eliot Spitzer, sólo le faltaría estar producido por David E. Kelley y ya tendríamos el síntoma que nos falta para completar el cuadro. Pero no,
dejando de lado que los hermanos Scott colaboran como produtores ejecutivos, si cortamos la maraña de clichés, veremos un personaje femenino prometedor con una profundidad dramática que transciende los casos de la semana.Al contrario que los médicos de Pittsburgh, Margulies sí tiene material con el que lucirse y el resultado engrandece a la protagonista, Alicia Florrick, que debe engrasar sus habilidades como asociada novata de un bufete tras años siendo una mujer de su casa. Además, esa dupla que forma con su ayudante, la investigadora Kalinda (Archie Panjabi), tiene pinta de darnos buenos puntos cómicos debido al diferente carácter de las dos mujeres, una más apocada y, por qué no, con métodos 'de madre', y la otra más agresiva y directa. Tampoco podemos olvidar a la suegra, Jackie, intrepretada por Mary Beth Piel, la 'Grams' de Jen en Dawson's Creek.
La serie en sí no aporta nada a nivel visual o narrativo que no hayamos visto en otro producto del género, aunque se nota el oficio detrás de la realización, impoluta. Y si además a eso le unimos el potencial de su personaje protagonista, que puede hacer escorar el conjunto hacia el drama familiar, la etiqueta de procedimental no sirve para espantar a los que están hartos del formato.




