AVISO AL OSADO: Los spoilers de esta entrada probablemente te disuadan de ver Battlestar Galactica: The PlanEspero no crear una marabunta si afirmo que Battlestar Galactica: The Plan en algunos momentos pareció una película de humor. Puede que las circunstancias del visionado, en compañía y con comida alrededor tuvieran algo que ver, pero lo dudo mucho. Lo que se suponía como una crónica de cómo los cylons orquestaron el plan para exterminar a la raza humana, se quedó en ¿Cavil echando la bronca a sus esbirros zoquetes? Las expectativas me traicionaron esta vez.
La sensación de pastiche o collage en la TV movie ¿dirigida? por Edward James Olmos está presente de principio a fin. La yuxtaposición de imágenes de la miniserie rodada en 2003 con otras grabadas para la ocasión canta demasiado, sobre todo, en el caso del Chief Tyrol. Aaron Douglas, el actor que lo intepreta, ha cogido bastantes kilos en todo este tiempo, y eso se tiene que notar por algún lado. Seis años son seis años, se mire por donde se mire. Sé que se trata de un ejemplo un tanto frívolo, pero es la prueba más gráfica que he podido encontrar para sostener que la película parece el resultado de una práctica intensa con el Avid o cualquier otro programa de edición.
Aunque el film tiene detalles interesantes como los duros comienzos de la guerrilla capriana liderada por Samuel Anders (Michael Trucco), el resto, e incido en ello, es puro Cavil transformado en Gargamel dando collejas a su gato, porque le salió mal la última artimaña para acabar con los pitufos. Saber que El plan del que se nos hablaba al inicio de cada episodio de la serie, es una idea de bombero ideada sobre la marcha, y hace que esas frases ("Los cylon fueron creados por el hombre...") pierdan toda su fuerza y relevancia.
The Plan se limita a ser un detrás de las escenas un tanto cómicas (la Six prostituta colocándose una peluca platino de cualquier manera...) de cosas que ya hemos visto en la serie. No aporta nada nuevo, y lo que es peor, de plan sólo tiene el nombre. Como fan, quería ver cómo se gestó todo el ataque a las colonias, cómo los 'hijos' de los Cinco Últimos deciden romper una tregua de cuarenta años, y no el flashforward de las dos primeras temporadas visto desde otro punto de vista que se nos ofrece en la película. En ella, simplemente vemos lo que tuvo que pensar Cavil para acabar con algo que no había previsto en el ataque: la supervivencia de una flota humana en el espacio.
A propósito de los Cincos Últimos, su protagonismo es nulo, con la dudosa excepción del Chief. En su lugar, el peso del drama recae en una de las versiones Number Four, que viene a ser el equivalente en masculino de los sentimientos que Six y Boomer sienten hacia los humanos. De entre todos los cylons, la personalidad de la 'tostadora' negra es la más desconocida para el gran público, pero la forma en la que se nos muestra se ve engullida por el conjunto, flojo y sin ninguna gana de sorprender al espectador. Bueno, sí que sorprende: ¡¿dónde estaba D'Anna?!
En definitiva, estamos ante un producto diseñado a conciencia para el olvido. Desde luego, no provocará que alguien se de con la mano en la frente si piensa que ha visto todo sobre Battlestar Galactica. Al menos, en Razor sí vimos algo un poco diferente.





