Me parece que el mejor homenaje que se le puede a hacer a The Good Wife sería publicar una entrada en blanco. Casi dos temporadas después de su estreno, cualquier nueva palabra de alabanza será rápidamente enterrada en el olvido ante el continuo reto semántico al que nos expone el matrimonio King con su serie semana tras semana. Así que lo más probable es que este post lleno de escritura vacía se haya quedado corto para cuando Alicia Florrick y los suyos hayan regresado a la CBS en los próximos quince días, después de un pequeño hiato en las emisiones. Casi un mes de doloroso parón en el que te das cuenta de que tú, que crees tener un corazón con forma de Dalek, eres peor que esas parejas ultradependientes a las que tanto criticas, sólo que no es de tu otra mitad de la que estamos hablando, sino de una serie. ¿Demasiado patético? Sí, sólo The Good Wife es capaz de hacerte perder la dignidad de esa manera y que, encima, empieces a balbucear sinsentidos como sólo lo hace la voz en off de Meredith en casi todos los episodios de Grey's Anatomy. Pero, ¿qué tiene esta serie para hacer que alguien delire tanto? Fácil respuesta: te esposa a sus episodios. (Conciencia: - ¿Eso no suena un poco porno?, - ¡No! ¡Pretendía hacer un juego de palabras con el título de la serie en español y la adicción y ataduras que crea!; Conciencia: - Te lo dije, Charlie Sheen no es un modelo a seguir). Y aquí van las razones que harán que desees que la llave se pierda para siempre:1) Personajes. Todos y cada uno de ellos son como los cimientos de un edificio; si quitas uno, el resto se cae. Nadie sobra, desde la íntegra Alicia hasta el odioso Blake Calamar, pasando por la genialidad críptica de Kalinda y los maquivélicos métodos de Mr. Eli Gold, o la risa de Diane Lockhart. Hasta recurrentes son sensacionales, como el abogado Louis Canning interpretado por Michael J. Fox; Owen, el hermano de Alicia, o cualquiera de los peculiares jueces (ese Abernathy vampirizado por Denis O' Hare) . Todos y cada uno de ellos tienen su razón de ser y hacen avanzar la trama. Eso, aparte de que posee un rasgo poco común para tratarse de una serie dirigida al público adulto: los personajes adolescentes no irritan ni están de decoración. Becca la trepa es un descubrimiento para la comedia en sus diálogos con Eli, y unida a Zach, el hijo de Alicia, forma un tándem muy peligroso.
2) Sólidas interpretaciones. Los grandes personajes necesariamente deben ir la mano de unos estupendos actores. Por ejemplo, la cantidad de matices que Juliana Margulies es capaz de añadir a Alicia, entre la contención y una súbita explosión de sinceridad, o las ya clásicas caras de póker y el tono de voz casi monotono de Archie Panjabi como Kalinda.
3) Temas de actualidad sin que parezcan pegotes en el guión. Los casos e historias de The Good Wife beben directamente de lo que sucede en el mundo de hoy. No en vano, el germen de esta ficción fue el escándalo de un político con más de una falda de por medio, pero los guiones continúan alimentándose de temas tan calientes como la censura informativa china, Facebook, el mal camino que toman las estrellas de Disney, el ascenso de las mujeres a la primera fila de la política, Obama, el aborto, la corrupción en el ejército estadounidense y los abusos de las farmacéuticas, entre otras muchas y complejas cuestiones que, en otras series se presentan de forma panfletaria y nada sutil. Que la serie pertenezca al género de abogados facilita la tarea, aunque eso no evita que la ambigüedad moral se cuele en las historias: los letrados del bufete Lockhart & Gardner no siempre salen de los tribunales con la certeza de que han defendido la causa correcta.
El momentazo de la temporada. Kalinda no se anda con chiquitas.
4) Tensión sexual no resuelta. Lo de Alicia y Will es un partido que empezó a jugarse hace mucho tiempo, y en el que Peter Florrick y Tammy Linata aka la no-novia de Will tienen todas las de perder. Los capítulos no dejan de torturarnos con una posible resolución que nunca llega, siempre pasa algo que deshace todo progreso hasta ese momento. Aún así, ese muro tiene que caer.
5) Giros argumentales. Las intrigas palaciegas del bufute son casi tan importantes como los casos o el binomio Will-Alicia. La entrada de Derrick Bond en la sociedad no ha hecho más que elevar el listón durante la segunda temporada, con conversaciones a puerta cerrada, miradas sospechosas y unos modus operandi un tanto gangstas. Se trata de una batalla a ver quién es el más fuerte de la jungla que, episodio a episodio, no ha dado tregua con golpes de última hora que volvían a poner en jaque tanto al enemigo como al espectador.
6) Es de la CBS. Decir "serie de la CBS" suele ser sinónimo de "no la veas", de poner en la mente del otro suficientes ideas (procedimentales, cadena de montaje...) para persuadirlo de que no pierda el tiempo. Pero no en este caso. Con más razón se debe recalcar de dónde viene The Good Wife para recordar su carácter único y excepcional en el contexto de una cadena enrocada en el inmovilismo creativo que permite el éxito de audiencia. Su planteamiento será clásico y poco innovador, sin embargo, ocurre como cuando llevas unos simples vaqueros que sientan de muerte: a veces no hacen falta demasiados artificios para resultar la más elegante del lugar.




