viernes, 3 de diciembre de 2010

Doctor Who 1 y 2, ¿quién es ese hombre?

No, no me pongo el opening de Pasión de Gavilanes a todo trapo para inspirar el título de este post (el número 100, quién lo diría), pero no voy a negar que ahora la tengo mezclada en la cabeza junto con el zumbido de la TARDIS. Esa vetusta cabina de policía que permite al Doctor moverse por galaxias, épocas históricas, dimensiones paralelas y cualquier brecha en el espacio-tiempo que le apetezca al último de la estirpe los Señores del Tiempo, que es uno de los epítetos por los que se le conoce. Pero, si bien existen otros calificativos que otorgarle (desde hombre de las mil caras hasta sembrador del caos), el Doctor es cualquier cosa menos un nombre. De hecho, no le hace falta tenerlo y así ha ido enganchado a los espectadores desde el 23 de noviembre de 1963, cuando el primer capítulo de Doctor Who se emitió por primera vez por las pantallas de la BBC, dando así el pistoletazo de salida a uno de los personajes y universos de ciencia ficción más ricos que se recuerdan las ondas catódicas. En 1989, y tras siete actores interpretando el papel protagonista a lo largo de 26 temporadas, se decidió parar la producción de lo que ya se había convertido, por un lado, en el buque emblema de la corporación británica, y por otro, en un símbolo nacional de la isla, capaz de juntar a familias enteras delante del televisor.

Un buen puñado de años más tarde, en 1996, se hizo un amago de vuelta con una película de serie Z en la que salía un abonado a este tipo de productos como Eric Roberts (hermano de Julia, haciendo de malo, por supuesto) y con un nuevo Doctor, pero ahí se quedó. Finalmente, tuvo que ser en 2005 y bajo la batuta del que había sido productor ejectuvo de Queer as Folk, Russel T. Davies, cuando se sometió a la serie a un reboot de verdad y, así, Christopher Eccleston se montaba en la TARDIS como la novena reencarnación del personaje, seguido de Bille Piper, que se metía en la piel de su acompañante, Rose Tyler. Temporadas de trece capítulos más su correspondientes especiales de Navidad y 45 minutos de duración por episodio serían la nueva estructura sobre la que se iba a asentar el moderno Doctor Who, a diferencia de las temporadas variables y de 25 minutos de la etapa clásica.

Aunque los primeros compases desvíen la atención hacia unos efectos especiales y amenazas extraterrestres que rezumaban un aroma a cutrelux entre lo entrañable y risible, no por ello son menos originales. Esos maniquíes asesinos del piloto son sólo la transformación en tangible del mal rollo que dan estos seres que habitan las tiendas. Incluso los Daleks, que, pese a ser la archinémesis histórica de nuestro querido Doctah (nada menos que destruyeron su planeta), recuerdan en su diseño a una cafetera de latón. Lo mismo ocurre con los Slitheen del planeta Raxacoricofallapatorius, que se tiran pedos cuando están bajo su forma humana. Y para rematarla el uso del 'Toxic' de Britney ambientando una de las persecuciones. Con estos detalles, la serie invita a ser tomada muy poco en serio, pero a medida que pasan los capítulos el tono se oscurece y nos encontramos ante mundos y problemáticas más complejos, como las relaciones paterno-filiales, la soledad, la guerra, el control de los medios de comunicación o la espectularización de la vida humana.

Una de las características más sobresalientes de Doctor Who es su capacidad para pasar de la coña a la seriedad sepulcral en segundos. A eso ayuda la gran expresividad de Eccleston que ya puede estar exhibiendo en un plano su sonrisa mientras suelta uno de sus míticos "Fantastic!" , y, en el siguiente, lanzando una mirada de hielo o soltando una frase lapidaria. Lo mismo ocurre con Rose Tyler, que poco a poco, deja de ser esa chica de barrio un tanto despreocupada del inicio y va siendo consciente de su decisión de seguir al Doctor a todas partes. Su implicación crece a la par que la del espectador, que se identifica rápidamente con ella, porque el Doctor ofrece una ruptura con la anodina rutina diaria y mucha adrenalina.



Tanta adicción crea que es difícil separarse de él llegado el momento. Hasta el encantador Capitán Jack Harkness (John Barrowman), uno de los grandes aliados y rival en carisma del Doctor, acaba acompañándole por unos cuantos episodios, los mejores, sin duda, de la primera temporada y en los que se comienza a constatar que Doctor Who no se queda en un simple producto para todos los públicos. Su despedida en la season finale duele, pero el personaje causó tanta sensación que consiguió su propio 'spin-off' al año siguiente, Torchwood.

La aparición de Harkness, precisamente, siembra tensión entre el dúo Doctor-Rose. Ésta última claramente tiene sentimientos hacia el viajero que le hacen persistir en su decisión de separarse por tiempo indefinido de su madre, Jackie, y su novio, Mickey, un chico corriente diana de las bromas del Doctor. La buena química entre jefe y acompañante salta a la vista, aunque al principio empezara con las típicas tiranteces. El Doctor es ser acostumbrado a estar solo, es su sino, y de alguna manera, Rose tampoco termina de encajar en el suburbio de Londres en el que vive. Uno y otra se complementan y esto se hace patente en la season finale de la segunda temporada, 'Doomsday', un episodio cruel por tratarse del último de Tyler como acompañante y por lo que ocurre en la batalla final contra los Daleks y, sobre todo, en la Bahía del Lobo Malo.

Pero antes de ese punto de inflexión, toda la segunda etapa está marcada por el décimo cambio de piel del Doctor, que sortea la muerte gracias a regeneraciones puntuales de su apariencia humana. Eccleston, tras la primer gran choque contra los Daleks, abandonó el papel que fue a parar a manos de David Tennant desde el especial 'The Christmas Invasion' (2006) hasta el especial 'The End of Time' (2009). Al principio, cuesta acostumbrarse a la nueva cara y gestos del personaje, en general, muy influenciado por el actor que lo interpreta. Eccleston, con su inseparable chaqueta de cuero, le daba un aire un tanto de tipo duro norteño que rompía con la imagen del Doctor en sus anteriores encarnaciones. El Doctor de Tennant, en cambio, se acerca más a la imagen típica de profesor chiflado y caradura, pero el actor escocés logra apropiarse del personaje de una forma pasmosa, haciendo gala de la misma rapidez para cambiar de registro, a la vez que la química con el personaje de Piper sigue intacta.


"EXTERMINATE!"

En el segundo acto de la serie ya se dejan caer pistas de lo que va a contarse en Torchwood y se entra de lleno en temáticas menos amables que las del inicio de la temporada anterior. Así, se nos presentan otros villanos como los Cybermen (también procedentes de la serie clásica), en una clara crítica a la sociedad que abusa del progreso técnico cargándose cualquier resquicio de individualidad e imaginación, y en episodios como 'Fear Her' se toca el tema de aquellos padres que no dedican el tiempo suficiente a sus hijos. Como producto familiar, prácticamente de cualquier capítulo se puede extraer una idea de fondo, sin que por ello resulte de un moralizante descarado, mezclándose con una buena dosis de comentarios ácidos propia del humor británico. Aunque también hay capítulos fallidos como el centrado en la televisión que deja tontos a quien la mira o la única entrega donde apenas aparece el Doctor, que, pese a ser original en el planteamiento y contener un reguero de caras conocidas de otras producciones, no consigue hacer olvidar la falta del protagonista, el pilar de todo.


También se aprovecha para correr un poco la cortina y descubrir poco a poco el pasado intrigante del Doctor a través del rescate estelar de una de las acompañantes más recordadas de la época clásica, la periodista Sara Jane Smith (Elisabeth Sladen, aquí ya con unos cuantos años más encima y otro 'spin-off' para la CBBC en vías de desarrollo). El personaje, que se había quedado con el perro-robot K-9, una de las posesiones del Doctor, regresa para reforzar detalles de la personalidad y de la forma de actuar del Señor del Tiempo que ella conoció y que encuentran su reflejo en el presente, dando a entender a Rose que ese tipo de vida errante y de aventuras tiene un final.

Como un Peter Pan moderno, pero forzado a ello, el Doctor está acostumbrado a que todo cambie a su alrededor menos él mismo y su TARDIS. También está hecho a las despedidas. A decir adiós, tanto a su propio rostro mortal como a aquellos que se cruzan en su camino sin saber cuando los volverá a encontrar. Y, aún así, el precio de vivir indefinidamente se revela, a veces, demasiado alto hasta para alguien como él.

Una vez superado el prejuicio, que es el verdadero Dalek exterminado cuando se trata de mirar una serie por primera vez, Doctor Who se muestra como una producción que excede lo que se espera de las historias de su género y del público al que están dirigidas. De lejos parece una pared de un blanco deslumbrante, pero si nos acercamos, veremos que, en realidad, es gris muy clarito.

12 comentarios:

Spidermarga dijo...

Pero aquí lo importante es: ¿Rose sí o Rose no? XD

Btw, muy buena entrada. Me alegro que te acuerdes de Eccleston tanto, que hay veces que parece que nos olvidamos de él.

Renaissance dijo...

Yo también me alegro de esa mención más exhaustiva al doctor de Eccleston, sin el cual, la serie no hubiera tenido el éxito que alcanzó en su regreso. Supongo que jugó en su contra la única temporada en la que apareció, y que su éxito a nivel mundial se produjera ya con David Tennant.

Acuaryus_me dijo...

Gran entrada y grandísima serie :)

Ese capitulo que dices, en el que casi no aparece el Doctah, es Love and Monsters? No te gustó? A mi me encantó, me pareció un buen capítulo en el que cocemos mejor el mundo de DW y como influye éste en la gente.

Ya veras como crece temporada a temporada. Lo que viene ahora es de lo mejocito ;)

Allons-Y!!!

MacGuffin dijo...

Lo bien que te lo puedes pasar con Doctor Who no es normal :). A mí siempre me ha llamado la atención que una serie para niños (porque es para niños) sea la única de toda la parrilla sin ningún tipo de prejuicios ni discriminaciones raciales, sexuales o del tipo que sean. Supongo que tener un protagonista extraterrestre de 900 años es lo que tiene.

WATANABE dijo...

Precisamente tengo pendiente de ver las dos primeras. Comencé por la tercera (por razones que ya comente en mi blog) y ya se ha convertido en una de las series que mejor me lo hacen pasar. Dentro de poco comenzaré la 5ª, y tengo algo de inquietud al pensar que habrá un nuevo Doctor. Me encanta Tennant, y seguro lo echaré de menos.

freddyvoorhees dijo...

Pero... pero... ¿Cafeteras de latón? Los Dsleks son saleros gigantes asesinos! xD

Brian Edward Hyde dijo...

Una serie que ha experimentado un crecimiento meteórico, a lo Buffy. Sin duda, una de mis imprescindibles ^^
Saludos!!

hausdorff dijo...

Qué grande el Doctah ^_^

Eccleston la verda ha sido todo un descubrimiento. Aunque me han gustado todas las acompañantes del RTD-Reboot, yo no sé muy bien porqué pero soy algo Donnista :P ¡me chifla ese personaje!

También estoy de acuerdo con que los dos capítulos más flojos son esos dos, pero sin embargo el análogo a Love & Mosters de la tercera temporada ("Blink") creo que es una pequeña joya... ya nos contarás ;)

Jaina dijo...

Spidermarga: Hombre! Rosista declarada, de momento xD.

Renaissance: A mí Eccleston me parece un actor que le da un toque muy, muy personal al Doctor. A mí me hubiera gustado verlo una temporada más, al menos.

Acuaryus_me: Ése mismo, no me terminó de convencer. Tan aoostumbrada a tener al Doctah como eje, que lo eché de menos. Tengo que ver Torchwood antes de la tercera, voya seguir el orden de emisiones :)

MacGuffin: Sí, todos esos temas que puedes ver en una serie adulta pero tratados ni con la mita de gracia que en DW. La magia de la BBC, supongo :)

Watanabe: Las dos primeras son muy entretenidas, aunque te haya echado para atrás el tono algo infantil del principio, valen la pena. A mí, Tennant tb me acabó ganando.

Freddy: xDD, ahora que lo dices, sí que parecen más saleros que cafeteras xD

Brian: Yo quiero ventilarme cuanto antes la primera de Torchowwod tan sólo para seguir con DW :) Qué enganche.

Hausdorff: Ya te diré cuando llegue a la cuarta, pero Donna tiene una pinta de discutir con el Doctah día, sí, día también jaja! Mucha gente habla bien de 'Blink', ya diré.

OsKar108 dijo...

Doble felicitación, por los 100 posts y por el tremendo post.
Yo también fui alternando Doctor Who y Torchwood según se emitieron, para llegar al comienzo de la 5ª temporada a ritmo de emisión, y me ganó bien pronto, por todo lo que comentas tan exhaustivamente. Lo mejor, que aún te queda mucho por disfrutar; espero que así lo hagas.

¡Saludos!

Mina Harker dijo...

Oh, felicidades por las 100 entradas ^^.

Yo me alegro un montón de que le dediques tanta atención a Eccleston en el post, porque yo creo que hizo un papel estupendo y me da penica que la gente se olvide de él (y amo a Tennant como el Doctah, y también he acabado siendo muy fan de Matt Smith en el papel, pero a cada cual lo suyo xD).

Doctor Who es esa serie a la que no esperaba engancharme, y con la que sin embargo me lo pasé muy bien desde el primer momento (esos maniquíes asesinos son cutrísimos, pero tienen su gracia xD), aunque a engancharme de verdad no llegué hasta The Empty Child/The Doctor Dances, que me parecieron una pasada ^^.

Jaina dijo...

Oskar: Yo espero adelantar la temporadas estas Navidades. Me comentaron que a Torchwood le cuesta arrancar, pero con tal de volver a ver a Harkness, lo que sea jeje!

Mina Harker: Me cosnte conectar con Tennant que conste. Es que Eccleston lo borda. The Empty Child fue el punto de inflexión, está claro, la serie muestra sus verdaderos colores en ese capítulo.