martes, 3 de mayo de 2011

Oro debajo del lodo

Quería dejar esta crítica para más adelante porque no pretendo dar la impresión de que este blog vive de beber té a las cinco, pero una vez que tu vida se cruza con la de la prostituta Sugar, no puedes más que rendirte ante (again) la última maravilla que ha salido de la fábrica de chequés y corsés de la BBC: The Crimson Petal and The White, la adaptación de la novela homónima del holandés Michel Faber (titulada Pétalo carmesí, flor blanca, en español), un autor contemporáneo que se ha atrevido a mostrar las patologías de la muy flemática sociedad victoriana sin escatimar crudeza, fealdad y abriendo muchas alcantarillas. Y esto lo digo sólo con el recuerdo de la serie y el barro que se acumula en los bajos de los vestidos de la protagonista, de esas manchas producto de la falta de higiene que se pueden ver en su piel y de esos charcos de los bajos fondos londinenses cuya agua de cólera no quisieras que te salpicara. El ecosistema de cualquier historia de Dickens elevado a la enésima potencia al mezclarse con el descaro de lo posmoderno.

Como otras adaptaciones de la casa, el acabado de la ambientación y la fotografía es insultante, aunque esta vez los esfuerzos se centran en mostrar la cara menos amable y bucólica de la vida, la de la cruel ciudad, con un realismo llevado al extremo, hasta rozar la saturación. Una obra tan barroca visualmente que sería una suerte de equivalente catódico de esas sombras imposibles pintadas por Caravaggio, y su afición a representar a apóstoles de pies negros y rostros de vagabundo. Aunque, del mismo modo que ocurre con las telas del genio atormentado, estas imágenes de decrepitud y oscuridad irradian belleza y oficio.

The Crimson Petal and The White es una fábula de supervivencia, la de Sugar, que desde la pubertad lleva encandilando a los hombres en el prostíbulo de la enigmática Mrs. Castaway, interpretada por una sorprendente Gillian Anderson escondida bajo kilos de maquillaje. Autodidacta, la joven meretriz cultiva una afición pérfida por la literatura, que utiliza para volcar sus más primarios instintos. Y este amor por las letras, unido a su inteligencia y encantos evidentes, será lo que la lleva a convertirse en la favorita de William Rackham, un puslánime niño bien del barrio de Notting Hill, escritor frustrado al que no le queda más remedio que atender el negocio familiar de perfumería, mientras su mujer, Agnes, sufre encerrada en casa, víctima de la enfermedad mental.

No todo el constante delirio y opresión que se respira en los cuatro capítulos de la miniserie procede de las enajenaciones de Agnes. Si fuera así el bizarrismo y podredumbre moral que dominan la producción quedarían como un elemento decorativo. Apenas hay personaje libre de demonios o que no exhiba extravagancia retorcida. Así, Curlew el médico, el hermano de Rackham, Miss Fox, o personajes que sólo dicen una cuantas líneas, podrían catalogarse de espeluznantes o alucinados dejando a Sugar en un simple ángel de infierno (pero un ángel, a fin y al cabo) y a Rackham en un mindundi al que superan las circunstancias.

La actuación de Chris O'Dowd como Rackham, en un papel dramático alejado del geek Roy de The IT Crowd es una de las grandes sorpresas dentro de esta rosca de miniserie, donde Romola Garai, al igual que ya hiciera con Emma (habrá que ver qué ofrece este verano en The Hour), se adueña del personaje, haciendo más endeble su vulnerabilidad y azuzando más si cabe los maremotos interiores de Sugar. Si la producción golpea a los ojos en algunos momentos, es con las interpretaciones de un cast fusionado con la historia con lo que se te revuelven las entrañas y te atrapa.



Sin ser gore, The Crimson Petal and The White no es apta para espectadores aprenhesivos a las emociones en carne viva, pero a la vez resulta una experiencia imperdible porque se trata de un testimonio brillante de la subversión de géneros televisivos. De cómo la etiqueta 'de época' no determina un solo tipo de narrativa histórica, sino que se reduce un mero contexto donde pueden suceder multitud de pasiones universales y tienen cabida desde la comedia, el romance, el suspense o el thriller psicólogico que acertadamente destaca Serieína para este caso.

Una miniserie atípica para disfrutar de principio a fin.

2 comentarios:

Spoiler Alert! dijo...

The Crimson Petal and The White me ha parecido fabulosa, una delicia! Mato por encontrar la novela, de verdad. Quitando algunas minucias, me parece una gran producción y la ambientación está muy conseguida.

Saludos!

Serieina_Felipe dijo...

Qué puedo decir que no haya dicho sobre esta maravilla que es The Crimson Petal and the White. No me he visto todas las adaptaciones de la BBC (tiempo al tiempo... xD), pero ésta me pareció la más visceral de todas las que vi. Se aleja de los estándares y crea un mundo horripilante a la vez que fascinante. Hacía tiempo que una serie no me sorprendía ni gustaba tanto.

Desde ya soy fan de Romola Garai (me cautivo su interpretación de Sugar) y me muero de ganas de verla en The Hour, pero obviamente antes tocará verla en Emma :)

Muchas gracias por el enlace :)