domingo, 18 de mayo de 2014

True Detective, Carcosa era sólo carcasa

Ahora que han pasado un par meses desde que aterrizara en las pantallas de la HBO considero que ha llegado el momento de hablar de True Detective. Sí, hoy toca otro comentario más que viene a unirse a los miles y miles de reseñas a cuenta de este drama policíaco-existencial creado por Nic Pizzolatto, bañado desde el minuto uno por críticas orgásmicas y que ha sido capaz de atraer ese "fandom  forense" (Jason Mittel dixit) más presto a diseccionar ficciones que transcurren en islas con osos polares al jardín de las delicias del cable premium. Pero, vistos y marinados los ocho episodios en formato antología que nos presenta la serie en esta temporada de debut,  mi sensación es la de haber saboreado una pipa excelentemente salada, que cuando la partí con los dientes resultó no ser más que una cáscara a la que le faltaba eso... La pipa.

Como ya le ha ocurrido a otras tantas ficciones, el relato de True Detective coquetea con la complejidad narrativa y ésta le da calabazas. Cosas como construir una densa mitología en base a nutridas referencias intertextuales, esconder huevos de pascua o memes que se repiten a lo largo de los episodios, y romper la linealidad cronológica entrañan un riesgo mucho mayor que si se opta por formas de contar más tradicionales. Si estos mecanismos no encuentran un mínimo reflejo en la historia (y también en  su resolución), todo el mérito que supone utilizarlos se inflama más rápido que el propio poliéster. Además, de quedar al descubierto la dolorosa vacuidad del artificio y la pretenciosidad de la propuesta narrativa y humanística del guión.

Tanta estimulación filosófica y literaria con Nietzche, el nihilismo y Lovecraft, cortesía de un personaje tan intrigante como Rutin Cohle (Matthew McCounaghey en racha triunfadora), merecía algo más que una solución al misterio del asesino en serie y del culto satánico tan paradójicamente anticompleja, que raya en lo ordenario y facilón.  Por mucho que el responsable de la serie (y espectadores y críticos convencidos) se escuden detrás del 'esto es otra cosa', o el ya clásico 'lo que vale es la relación entre los personajes' para restarle importancia a la trama de investigación, el propio título de la serie, True Detective, ya dice mucho al respecto. Tal patinazo no es excusable en una  ficción a la que, tras sólo cuatro episodios emitidos, ya se la estaba encumbrando al altar del canon de la HBO (!). Y, eso por no hacer mención a cuestiones irresolutas, disculpables en productos con varias temporadas como el caso de Voldemort, pero no en una producción desarrollada en un entorno cerrado como ésta.

Mucho se  han ensalzado las aspiraciones novelísticas de la serie y el sello 'de autor' que destila tanto a nivel visual como narrativo. El hecho de que Pizzolatto se encargue en solitario completar todos los episodios no es en sí una novedad; estamos más que acostumbrados a ver ficciones británicas firmadas por una única pluma, pero es raro encontrarse con algo parecido al otro lado del charco. En True Detective se aprecian bastantes pinceladas de los beneficios que supone esta forma de encarar la producción de la narrativa, aunque naufraga a la hora de distribuir los pesos.

Según Pizzolatto, la historia de esta primera entrega se reparte en tres actos, el primero correspondiente a los tres primeros episodios; el segundo, a los capítulos cuatro a seis; y el tercero, a los episodios siete y ocho. Las cinco primeras horas de la serie se encuentran entre lo mejor del año, con unas conversaciones en el coche que presentan sin necesidad de apoyos la colisión de las personalidades de los dos agentes protagonistas: Cohle, un ser trágico atrapado en su propio hastío vital; y Marty Hart (un Woody Harrelson sublime en unas de las interpretaciones de su vida), un vitalista borracho esclavo de actitudes hipócritas. A partir de la sexta hora, no obstante, el relato se descompensa y cae en algún que otro truco de guión más trillado que el maíz para crear el conflicto por el cual los dos detectives han estado siete años sin dirigirse la palabra al principio de la serie.  Lo que unido a unos personajes secundarios con la profundidad de un monigote (en las antípodas del tratamiento que le dan en The Good Wife, por mencionar el estándar de excelencia en estas lides) tampoco ayuda.



A nivel estético, se reproduce el mismo patrón. La labor tras la cámara de Cary Fukunaga (Jane Eyre, 2011) en todos y cada uno de los capítulos se hace presente, y mucho, en la calidad cinematográfica con la que captura la ya esteroetípica suciedad y decadencia de los parajes y habitantes del sureño estado de Louisiana. Un espacio podrido y asfixiante del que pocos pueden escapar.  El comentadísimo plano secuencia de seis minutos del cuarto episodio puede que no aporte nada a la trama general, pero es un testimonio de que las cosas que se pueden hacer cuando la HBO es la que financia una serie.

La segunda temporada de True Detective ya está en marcha en medio de rumores de quién será la pareja de actores de Hollywood protagonista (suena desde Brad Pitt hasta un cartel encabezado por dos actrices), y con un silencio absoluto acerca de la historia que centrará la investigación del próximo año. Esperemos no todo se quede en una bonita carcasa barroca para envolver poco más que la nada. Por muy oscura que parezca.

11 comentarios:

E. Kiddo dijo...

Totalmente de acuerdo. Llevo un par de meses diciendo que para mí esta serie era un 7, y eso siendo generoso y por lo bonito que era el envoltorio y lo excelsos que están sus dos protagonistas en sus papeles, que eso es cierto. Pero, como dices, más allá de la cáscara... El guion es muy, muy inconsistente, y ni cien frases pseudo-nihilistas pueden esconder eso, y el caso policial y su resolución dan risa. El descubrimiento del asesino es, en mi opinión, un anticlímax total, cuando debería ser lo contrario. Y si lo interesante de la serie, lo que la hace especial, es, como venden, los dos detectives, su relación y su evolución... Hay muchas películas y series, una más series y otras más frívolas, que tratan el tema y lo hacen mejor. Vamos, que ni cuenta nada nuevo, ni lo hace bien. Eso sí, visualmente, una cocada, y el marketing excelente. Como ese plano secuencia que mencionas y que es el culmen de un episodio de RELLENO en el que solo se va de aquí para allá sin sentido en una trama que conduce, al final del capítulo, al mismo sitio en que estábamos 50 minutos antes.

Anónimo dijo...

No encuentro en este post, ni en el comentario anterior, una verdadera crítica a la serie. Y eso de las """cuestiones irresolutas""" me lleva a pensar que estos "críticos" estarían más cómodos leyendo las novelas de Agatha Christie que relatos policiacos modernos.

Anónimo dijo...

jajajaja, deberían hacer lo que dice el comentario anterior: pónganse a leer a Christie. Porque decir que el caso policial y la resolución de TD dan risa demuestra que la gente aún no ha aprendido a comprender la narrativa contemporánea. Obvio que no es una serie perfecta, pocas lo son, pero de eso a decir que es solo "carcasa" indica una mala (y parodiando el estilo sabiondo), muy mala lectura.

Álvaro Onieva dijo...

Sigo pensando que quienes veis un fallo en la serie debido a la resolución de su caso habéis visto una ficción distinta a la que yo vi. Realmente creo que True Detective no era una serie policiaca sino una serie que hablaba de otra cosa, una reflexión sobre qué da sentido a nuestra existencia. Eso vi yo durante los 8 episodios. Perdidos no era una serie de personajes porque todo se centraba en unos misterios que nunca se resolvieron y eso sí fue una estafa. Aquí el caso nunca importó tanto, no tenía minutos de pantalla en comparación con lo otro, las reflexiones de Rust y sus conversaciones con su opuesto Martin. El caso era la excusa para tenerlos encerrados en un coche o yendo juntos de allá para acá siendo tan opuestos, pues jamás habrían tenido esa interacción en una cafetería de Luisiana.

E. Kiddo dijo...

Queridos anónimos, Agatha Christie era una excelsa novelista, así que lo de usar de forma despectiva "idos a leer a Agatha Christie" no acaba de funcionar; si dijerais "idos a leer a la de Crepúsculo", pues igual. Y añado, que si os dedicáis a ir por lo blogs menospreciando y tratando de descalificar intelectualmente a todo el que critica las series que os gustan, tampoco creo que hayáis aprendido mucho de esa supuesta carga filosófica de "True Detective", porque me parece que os habéis quedado un poco atrás con la parte de tener diferencia de puntos de vista que es inherente a la condición humana (tema fundamental de esta serie, al parecer).

@Álvaro, ahora en serio, que tú no eres un troll, el problema es que SÍ es una serie policíaca. El caso puede tener poco tiempo en pantalla en minutos, pero es el principio estructurador de todo el relato. Ya no solo porque reúne a los protagonistas, sino porque esa narración fragmentada con idas y venidas nace de la investigación, y de hecho nos están contando la historia porque hay otra pareja de detectives investigando. Además, muchas de estas conversaciones pseudo-filosóficas surgen a raíz de algo que han experimentado a través del caso, una imagen, un hecho, un sospechoso... El caso es el eje vertebrador. Estoy totalmente de acuerdo en que lo interesante de la serie (y lo único realmente bien llevado, en mi opinión) es la relación entre esos dos hombres tan diferentes y su evolución, pero es que esa relación es inseparable del caso. Si le quitas el caso, o si cambias a una chica muerta por otra distinta con distinto pasado, la relación de estos dos y su evolución cambia totalmente. Por tanto, el caso no puede ser una excusa. Si es una excusa, lo quitas, lo cambias, y la esencia es la misma. Aquí eso no es viable. Y si el caso es un eje vertebrador, lo siento, pero como mínimo tiene que ser coherente, y el guion hace aguas por todas partes en cuando las escenas dejan de ser Rust y Martin hablando.

Insisto, creo que "True Detective" es una obra maestra del marketing. Por nombrar una serie del mismo estilo, "The Killing" (sus dos primeras temporadas, al menos) es infinitamente una serie más de personajes, o sobre la condición humana, o como lo queráis llamar, en la que el caso no es lo más importante. Y aun así, todo el mundo se ha quejado de que la resolución del caso de Rosie Larsen flojea.

Pues seamos igual de críticos con todas las series. True es muy buena en lo que es muy buena: la estética y los dos protagonistas, pero es mediocre e incluso mala en todo lo demás. Que nombre a Nietzsche explícitamente no la hace más filosófica o metafísica que otras que no lo nombran. De hecho, creo que al contrario: las citas filosóficas de la serie también son pura carcasa.

Y volviendo ya al tema de los trolls, eso de tener tantos tali-fans no ayuda a la serie, porque no hay nada peor que ese argumento de "si no te gusta es que no eres lo bastante sensible o inteligente para captar todos los matices". Yo no me meto con la que gente que no ve a Shakespeare reflejado en "Sons of anarchy", porque sencillamente las obras de ficción funcionan en varios niveles, y tienen que funcionar en todos: para que el que solo quiere entretenimiento y para que el que quiere metafísica. Si no cumple una de las dos premisas, no es una serie redonda.

PGC dijo...

Totalmente injusto tratar a esta serie como una venérea, en lugar de venerarla. La sobreponderación del punto flojo de la serie no tiene ningún sentido. Los diálogos, la construcción del personaje de Cohle y su choque con la personaldiad de Hart, hacen de esta serie algo diferente. La humanidad que destilan ambos personajes, como seres mortales, guiados por sus personalidades, manías, pasiones y convicciones, la enmarcan como una serie digna de ver y disfrutar.

juan fernandez dijo...

estoy deacuerdo contigo PGC la verdad es injusto

Anónimo dijo...

No se puede tomar enserio un blog sin ninguna entrada sobre The Wire, así que paso de opinar.

Carcosa dijo...

Cuanta envidia y cuanta ignorancia. Donde esta Nietsche si se puede saber? El que el personaje de Cohle sea nihilista no le hace Nietscheano. Los dialogos son fabulosos y el guion tambien. Que es eso de conversaciones pseudo- filosofica? Una manera de ponerte por encima porque tu ya sabes lo que es la filosofia? Vamos que se te ha visto el plumero. Maja.

sofia martínez dijo...

¡Muy, muy buena! Es una serie fuera de serie, además las frases que ha tenido la primera temporada sin duda inmortalizaron la historia. En la nueva etapa se ve que se va a poner bueno.

miserables dijo...

Sin lugar a dudas el guión a veces peca de necesitar vislumbrar diálogos y tertulias de filosofía baratilla a la fuerza para dejar al televidente con el gustito de haber visto algo interesante. Más allá de eso, realmente llega a ser interesante en varias instancias, comparada con series de aspecto policíacas de los últimos años.