martes, 10 de agosto de 2010

Bipolares

¿Recordáis aquella frase tan sabia de "Las segundas partes nunca fueron buenas salvo las de Padrino y Star Wars"? En el mundo de las series suele ocurrir que las segundas temporadas mejoran la novedad que supone la primera (ahí están algunas de las joyas HBO y Showtime, mis adoradas Alias y BsG, How I met your mother antes de la caída... hasta, ejem, Grey's antes del consumo de sustancias) salvo ejemplos tan sonados en series de culto recientes como Lost y Heroes (sí, de culto a nuestro pesar), o Mujeres Desesperadas o True Blood en cuyos capítulos del segundo volumen se pasó de mostrar la típica reacción a qué rápido pasa el tiempo cuando se está entretenido a "¡¿Sólo llevo un cuarto de hora?!". Toda ficción en televisión, en mayor o menor grado, tiene su temporada más débil, y dentro de lo malo, si tiene que pasar, que pase al principio.

Pero he aquí, que últimamente ya ni hay que esperar al segundo año para que la comida empiece a repetir. Si una serie debuta con éxito inimaginado y copa las nominaciones de premios sin nisiquiera haber llegado a su season finale, el hiato largo en su programación regular es el reto a batir. Después del parón, una de dos: 1) todo sigue igual o mejor, o 2) se pierde la magia. Si es este último caso, se trata del síndrome de la segunda mitad de la primera temporada, que obliga a cuestionar cualquier entusiasmo o excitación inicial con una serie, con riesgo de parecer bipolares ante aquellos conocidos a los que estuvimos machacando con las bonanzas de tal estreno y, que, pasados unos meses, soportan nuestras críticas y bostezos al respecto. Este año ha pasado con Glee y Modern Family.

Las chicas de ByTheWay recopilan en este completo post los movimientos mediáticos que se han organizado alrededor de la serie de Ryan Murphy, que no son pocos, y hacen un poco de autocrítica acerca del fenómeno que se ha montado alrededor. Está claro que la culpa es de nostros, la audiencia, por alimentar al monstruo de las galletas, y se entiende, porque se trata de un producto con un potencial enorme para ello. Pero ciñéndose a lo que vemos en pantalla, la serie ha sido un tanto ingrata y no ha sabido devolver el 'hype' que se le dio durante esos meses de parón. La segunda parte de la temporada ha sido de altibajos con capítulos ideales para aquellas noches de insomnio, sobre todo los protagonizados por Kurt y la momia de Finn, y algún que otro que de tan moralizante destruye la mala leche y tontería que deberían primar en los guiones.

Sin embargo, los episodios dedicados a Madonna y Lady Gaga correspondieron con creces a la anticipación que se creó en torno a ellos y la season finale tiene sus momentos brillantes gracias a la siempre desaprovechada Quinn Fabray y la siempre genial Sue Sylvester. A estas alturas, sigo pensando que se dejaron la piel en el capítulo 13 'Sectionals', una pseudo finale en el fondo, creyendo que de allí no pasaba la broma, y se quedaron sin gas para sostener lo que se les vino encima después. Ahora que han tenido tiempo para digerir la marabunta y saben que tienen asugurados de entrada 22 episodios para desarrollar tramas, sólo queda esperar si el equipo de Murphy remonta el vuelo y corrija errores (hacer más inteligente a Finn no sirve, quitarlo de en medio, sí). Una vez que se estrenen los nuevos capítulos se podrá valorar bien si hacia falta o no una tercera temporada. Por lo pronto, con el regusto de lo ya visto, la decisión se pasa de prematura, pero quién sabe.

Echando la vista atrás, Modern Family partía con el título de mejor estreno junto con The Good Wife, que ahora se queda sola en ese podio. Y la culpa no la tiene sólo el Applegate que nos vendió el iPad como ningún dependiente por más que lo intentara, sino demasiado entusiasmo. Después del hiato, los episodios dejan de sorprender y su estructura se somete a un bucle de repetición, en el que la moraleja del final resulta demasiado evidente, los chistes del medio dejan de hacer gracia y pasa lo peor que le puede ocurrir a un episodio cómico: que se haga eterna

En general, personajes como Alex pasan muy de puntillas, mientras que el resto de esa parte de la familia, on mención especial a la madre, Claire, se vuelve cansina conforme pasan los capítulos. Los cameos de Edward Norton y Benjamin Bratt son puntos exóticos que ayudan a maquillar un poco el conjunto pero no bastan para olvidarse de las irregularidades de la segunda mitad de la temporada. Tampoco la season finale, que se quedó un tanto descafeinada después de un doble capítulo con viaje a Hawaii incluido que sí tuvo ese aroma a cierre en lugar del ambiente más convencional del verdadero último episodio.

Lo dicho. Las nominaciones y reconocimientos están ahí, pero esto es a veces como ver un partido del genial Roger Federer. Realiza una lección de tenis en los primeros compases del partido y luego se echa a dormir para frustración de sus fans que, al final, siempre recuerdan la mejor parte del lance. O sea, el principio.

9 comentarios:

hausdorff dijo...

No nos olvidemos también de las series que no necesitan llegar al post-parón para inducir en nosotros esta temida frase del "OMG... Solo llevo 15 minutos!"... Y los dos sabemos un gran ejemplo....

"TU TOKKHHKGHK" (a.k.a. FlashForward) XD que al quinto capítulo ya tenía menos vida que Laura Palmer :P

POR FAVOR! QUE SE ACABE YAAAA!!!!

Kiseki7 dijo...

Aún siendo gran fan de ambas series, hay que reconocer que la segunda mitar de sus temporadas se volvieron demasiado sosillas.
Glee se salva por los números musicales y los invitados en esos capítulos.
Modern Family porque los personajes aún siguen teniendo sus puntazos de vez en cuando, y para qué vamos a negarlo, me encanta la serie.

Así que a las dos les deseo una vuelta a sus mejores tiempos para la temporada 2010/2011

satrian dijo...

Yo aprecié o sentí más el bajón en Modern Family que en Glee, pero porque a la segunda le pido buenos números musicales más que cualquier otra cosa, esperemos que aprendan de sus errores.

Mina Harker dijo...

A mí también se me hizo mucho más basto el bajón en Modern Family que en Glee, aunque creo que aquí fue completamente cosa mía y de la percepción de la serie. Porque a lo tonto Modern Family lleva repitiendo el mismo esquema desde el primer minuto, y al principio me gustó. Al final, en cambio, se me acabó haciendo algo cansino.

Alejandro A dijo...

es curioso como Glee levantó mucho la audiencia después del parón y como dices no supieron mantener las expectativas, fue una segunda parte muy irregular (el 1x17 me pareció el peor de la serie), aunque no me parece tan sonada como tu lo mencionas, la percepción como todo es distinta en cada persona y hubo cosas con las que sí me sentí identificado, eso sí, el cierre es otra cosa, me ha encantado y creo que ha sido el mejor capítulo de la serie, esperemos que ya sabiendo que tienen 22 episodios sepan pulir mejor las tramas porque esta segunda parte de Glee estuvo rara

Jaina dijo...

Haussdorf: Ya queda menos, ya queda menos de este sufrimiento xDD

Kiseki7: Es cierto que Glee, ha sido como una expendedora de apariciones estelares en estos últimos episodios. Yo espero que mejoren la calidad en los nuevos epis.

Satrian y Mina Harker: Si lo pienso, yo tb lo noté más con Modern Family, poerque quieras o no en Glee tienes los números musicales y a la mínima te pica la curiosidad con ellos.

Alejandro A: Ay es que el 1x17, es ZZZZ x 1000. En el cierre estaba demasiado claro que los protas no iban a lograr lo que se proponían, pero, bueno, fue un capítulo bastante satisfactorio en general dentro de lo que nos estaba ofreciendo.

MacGuffin dijo...

Y yo que no creo que Modern family sufriera ese bajón tan acusado, la verdad. Lo de Glee puedo verlo, pero lo de Modern family creo que es, simplemente, que se pasó el efecto novedoso (capítulo del iPad aparte, de ése no digo nada).

Brian Edward Hyde dijo...

Creo que ese bajón fue muy acusado en Glee salvo por la excelente season finale, aunque Modern Family se mantuvo a su nivel...

Bego dijo...

Coincido en que la season finale de Modern Family no estuvo a la altura. Es verdad que los dos capítulos previos tuvieron más sabor a cierre.