viernes, 20 de agosto de 2010

Pilotando The Big C: El cáncer según Showtime

Showtime lo ha vuelto a hacer. Ha cogido un nombre para hundirlo cual semilla en la tierra y que, a partir de él brote una serie. Ahora que Marie Louise Parker se retira del tráfico de hierba fumable con Weeds, toca plantar otra presencia fuerte y carismática para unirla al jardín de Edie Falco, Michael C. Hall, David Duchovny, Toni Collette, Jonathan Rhys Meyers y la propia Parker. Y la elegida para capitanear The Big C, el último estreno del canal, no es otra que Laura Linney, secundaria de lujo y habitual del cine indie con actitudes actorales proporcionales a lo que cuesta una escena en una peli de Michael Bay. Ah, y tres nominaciones al Oscar incluida.

Con Cathy Jamison estamos ante otro de esos personajes genuinos del canal de cable, en uno de sus dramas-más-que-comedias encapsulados en 30 minutos, y con capacidad para fagocitar todo lo que se les ponga por delante si el guionista así lo desea. Ninguna novedad, por tanto, en este apartado, como tampoco la hay en su argumento, trilladísimo en la ficción, pero aterrador en la vida real. Una profesora, madre de familia de suburbio a la que le diagnostican un cáncer de piel y que decide cambiar su estilo de vida... O no.

Para empezar, Cathy lleva ocultando algún tiempo su verdadero estado de salud a sus próximos y se niega a tratarse. Como si no hubiera sucedido nada, acepta estoicamente que le queda un año de prestado ("Todos acabamos muriendo"). Pero, ¿se convierte en mejor persona gracias a ello? Ése es el juego al que nos invita a entrar la serie, que en este primer compás convierte la depresión en sarcasmo y diálogos ambiguos, de manera que construye un muro diferenciador respecto a las típicas historias sobre el 'gran C'. Además, también reclama su independencia frente con el resto de productos 'de actor' que fomenta Showtime. Mientras que Jackie, Dexter o Nancy se nos presentan desde el inicio con toda su complicación, con Cathy de momento lo que hay es normalidad y rutina. Demasiada.

El personaje parece aburrido a su marido, Paul, (Oliver Platt), a su hermano, Sean (John Benjamin Hickey), y a su hijo, Adam (Gabriel Basso). La tienen por alguien cumplidora de las normas y acomodada a lo políticamente correcto, pero Cathy, alentada por su nueva situación está dispuesta a demostrar que es más que eso, aunque ello signifique fingir su muerte para escarmentar al graciosillo de Adam, o dejar correr la sospecha de cuernos en la mente infantil de Paul en dos buenos ejemplos del humor negro y ácido que se asoma por esta producción. La protagonista, lejos aún de ser calificada como dual y bipolar, se encuentra en esa fase donde todo es posible sin que acabemos acertando en nuestra predicción.

Linney se da un festín en este episodio piloto. La actriz se vuelve metastática, alcanzando a todas y cada una de las escenas, pero es su versatilidad en el registro y el actractivo del personaje, lo que salvan un probable fracaso. Apostarlo todo a un protagonista absorbente es arriesgado y puede llegar a cansar (House), por ello, aunque el capítulo cumple con su cometido de forma brillante, los secundarios deben conseguir cuanto antes aumentar sus defensas. Más allá de la familia, a la que más les vale espabilar, interesa ver la interacción con su alumna Precious... digo Andrea (Gabourey Sidibe), el guapo doctor Miller (Reid Scott) y Marlene, la lúgubre vecina de enfrente a la que da vida Phyllis Somverville, por lo que puedan dar de sí en cuanto al secreto de Cathy.

The Big C debe aún ganarse el adjetivo de su título. ¿Lo logrará cuando finalicen los ocho episodios de esta primera temporada?

5 comentarios:

satrian dijo...

Laura Linney está maravillosa de nuevo, y solo por la escena de la bañera y el grito de histérico del hijo merece la pena el piloto, si mantienen el tono de humor, sarcasmo e ironía, la serie puede funcionar, porque los secundarios no están mal, e irán mejorando con incorporaciones a lo largo de los episodios.

OsKar108 dijo...

Laura Linney está sensacional, lo que podía esperarse, pero lo que me ha gustado mucho del primer capítulo (además de su excelente protagonista) es la "naturalidad y familiaridad" de la mayoría de sus personajes, como si ya hiciese varios capítulos que los conocemos (salvando a la vecina, pero es que se acaban de conocer xD). Me ha dejado muy buena primera sensación.

¡Saludos!

Un telespectador más dijo...

A mi me ha encantado, ya no solo por la protagonista, sino porque los secundarios prometen mucho, cada cual más diferente entre si. Pueden dar muchisimo juego, y no hay que olvidar que en Showtime saben sacarles partido muy bien.

Saludos!

Mina Harker dijo...

A mí el piloto me gustó mucho, y me ha dejado con ganas de ver cómo la van llevando. Claro que simplemente por la escena en la que Cathy hace que el niñato que tiene por hijo se ponga a gritar por toda la casa, ya merecería la pena xD.

La verdad es que tiene potencial. A mí la temática normalmente me echaría para atrás (y más estando tan explotada como está), pero le da una vuelta de tuerca bastante interesante, que está bien. Es decir, ella cambia, sí, pero cambia principalmente en la forma de tomarse lo que le rodea y relacionarse con ello. Vamos, puede que realmente cambie también ella misma, pero da la sensación de que realmente siempre ha sido así.

Bego dijo...

A mí también me gustó bastante, aunque creo que en general a todas las series hay que darles un margen de al menos tres capis para ver cómo van evolucionando las cosas. De todos modos, solamente por ver a Laura Linney merece la pena. La escena final en el sofá me pareció genial.