martes, 20 de septiembre de 2011

Pilotando The Playboy Club: De exclusivo, nada


"Don't let the fluffy tail fool you". Hasta el estilo del lema promocional es único.

La NBC nos ha dado la llave del primer club que Hugh Hefner abrió en su Chicago natal allá por 1963 y, contra todo pronóstico, hemos encontrado un local frío, casi helado glaciar. Al tratarse de un drama de network,  no esperábamos tampoco que The Playboy Club fuera un fiel reflejo en la ficción de toda la lujuria que implicaban las conejitas del viejo Hef en la época, pero se ha quedado muy lejos de unas expectativas moderadas. El ínfimo aprovechamiento de la erótica, no obstante, es la punta del iceberg de un piloto que hace aguas por todas partes y no es capaz de disimularlo.

Desde el trailer mostrado en los 'upfronts' de mayo, se ha hecho muy difícil deshacerse de la sensación de que algo no estaba bien en el reparto de la serie. Y no me refiero a Amber Heard, que, por físico resulta verosímil como Maureen, la conejita recién llegada al club, sino al portagonista masculino, Eddie Cibrian. A Cibrian le toca interpretar a Nick Dalton, el típico abogado triunfador, archiconocido, con ambiciones políticas y con conexiones con la mafia que, supuestamente, tiene que provocar un coma profundo a cualquier mujer que se cruce en su camino. La seducción se queda en intento frustrado (prueba: estoy despierta) porque la responsabilidad del papel le queda enorme a un actor al que la frente le debe estar doliendo de tanto fruncirla para dar la impresión de tipo interesante con peligro. La sombra de Jon Hamm con su Don Draper de Mad Men es alargada y los responsables de casting debieron quedarse con la peor de las coplas al adjudicarle el personaje a Cibrian. Es probable que en manos de otro actor, y con otro peinado,  Dalton no hubiera tenido esa fachada de remedo de Draper, que hunde más la imagen de la serie con vistas a callar bocas en las comparaciones con los publicistas de Matt Weiner. Tampoco está de más destacar que el efecto nocivo se multiplica al ser su presencia bastante notable en este primer capítulo donde, en general, el nivel de actuaciones se mueve en el aprobado raspado.

Maureen se ve envuelta desde los minutos iniciales en una trama de asesinato al cargarse en defensa propia al capo mafioso de la ciudad, que pretendía violarla. Dalton que, claro está, ya le había echado el ojo a la conejita, la ayuda a deshacerse del cadáver, beneficiando de esta forma a su carrera para fiscal del distrito, porque, casualidad, el muerto era también su padrino en la familia y eso no queda bien. A partir de ahí, es natural que los esbirros del mafioso, se pasen por el club a hacer (poca) presión, mientras vemos como se empieza a desarrollar paralelamente una tensión de celos entre la novata Maureen y Carol-Lynne, la conejita estrella y amante de Dalton, que ve amenazado su puesto en las dos madrigueras.



Para lo que exige una historia de este estilo, la ambientación resulta demasiado aséptica. The Playboy Club necesita más suciedad, más garra sitúandose nada menos que en una Chicago heredera de una tradición criminal. El piloto no hace más que insistir en que el club y la mansión representan un bonito escape de la realidad  de aquellos años y, aunque se ve un esfuerzo en ver cuál es esa realidad, queda eclipsado por escenas que, por repetitivas, hacen que la fantasía resulte de plástico. Quizá no era necesario que el primer capítulo viésemos fiestas en el club y la mansión animadas ambas por unos jóvenes Ike y Tina Turner. Quizá hubiera estado mejor ahorrarse algunos cartuchos de glamour para más adelante, y así no dejar el tema de la organización clandestina de activistas gays en una subtrama diseñada a conciencia para cubrir de aquella manera la cuota histórica de la serie.

Los pésimos 5 millones de espectadores y 1.5 de rating en la demo levantados por la premiere no auguran mucho margen de mejora a esta producción con la que el pavo de la NBC esperaba lucir plumas tras un lustro de humillaciones en parrilla. Que no se diga que esta vez que la cancelación vino por la controversia de enseñar carne en la franja de las 10 de la noche.

4 comentarios:

AnaGracia dijo...

Más o menos lo mismo.

Seguiré viendo hasta que la cancelen porque me gusta el rollo retro y tal y cual, pero el piloto me ha parecido bastante malillo.

El Eddie este simplemente sq me parece mal actor xD Ella sí que me ha gustado, da el pego, pero la relación entre ellos es como muy obvia, no?

Y el malo del club (lo siento, no puedo dejar de verle como el friki de 10 razones para odiarte) no me ha gustado NADA.

tiene tela lo de meter un asesinato en los primeros 10 min xDDD y pierde la llave, no me digas!

parece que diga solo cosas malas jajaja en fin, ya paro.

satrian dijo...

Los mafiosos son de chiste y su trama también, vamos como la mayoría del piloto, Eddie no está a la altura como se veía venir, pero la ambientación es una de las cosas que más me ha echado para atrás, tener una ciudad del crimen para jugar y hacer esto es patético, se han quedado cortos en todo.

martinyfelix dijo...

El piloto si me ha gustado, pero para continuar con ella más allá de unos pocos capítulos (si no la cancelaran claro, porque va a durar menos que Lonestar) tendrían que mejorar bastante. Podrían haber hecho además el piloto doble, que pasa todo demasiado deprisa y apenas presentan a los personajes.
Y el Cibrian ese, simplemente no tiene planta para hacer guaperas.

Espero que Pan Am funcione mejor, que a esa si la tengo más ganas.

Jaina dijo...

AnaGracia: El piloto por una parte está bien porque te muestra cuáles son las piezas de la serie, pero no hay un pequeño atisbo de profundidad. Todavía no entiendo cómo se le pudo escurrir la llave con lo prieta que iba xD

Satrian: La ambientación ha estado peor en cuanto a la ciudad de Chicago que el club por dentro, que me ha convencido bastante.

Martinyfelix: Si la cancelan después del segundo episodio batiría el récord de Lon Star, que fue al tercero xD En este caso sería totalmente merecido. Si cambian al Cibrian, harían una mejora gigantesca. Con un piloto doble hubiera quedado todo más solidificado, pero creo que cumple en presentar bien quién es quién. Tengo muchas ganas con Pan Am.