viernes, 6 de marzo de 2009

Bradshaw, comprarás en los chinos

OFERTA 2x1: Si no has visto la película de 'Sex and the City', esta entrada te parecerá tan cara que te arrepentirás de haberla adquirido con tu tarjeta Visa Oro. En caso contrario, bienvenido/a al mundo de los remates finales en rebajas.

Querida Carrie:

Te escribo para comunicarte que me mudo al Upper East Side. Los últimos acontecimientos de tu vida como casarte con Mr.Big en un juzgado cochambroso, con un dos piezas blanco que ni siquiera es de Calvin Klein, y hacer el banquete nupcial en el 'Burriking', me hacen pensar que tu barrio está preparado para aceptar una vecina como yo. See ya soon, babe.

Tu colega,
la Crisis

"Ten amigos para esto", deberá de estar pensando Carrie con la que se le vendrá encima en la secuela de la peli de SATC, que aterrizará en los cines en 2010. Coco, Gucci, Blahnik, Christian, Marc, Louis, Yves, Donatella y otros tantos dejarán en pelotas a la Bradshaw, que estará dispuesta a darse un garbeo por Chinatown antes que soportar el peor de los tormentos (y no son los tacones) para una chica: repetir modelito.

Michael Patrick King, director de las películas y creador de la serie junto con Darren Star, va a hacer un ejercicio de Responsabilidad Social Corporativa con los tiempos que corren y obligará a la estilista y diseñadora Patricia Field a llenar el fabuloso ropero que le regaló Mr. Big a la columnista/socialité/fashionista con un género de una calidad tirando a Lefties o, mejor, a mercadillo de barrio. Pobre Carrie, ahora que te habías casado con un ricacho, y ya entendíamos mejor que te comprases zapatos de 500 dólares sólo escribiendo 300 palabras a la semana en el New York Star... ¡P... crisis!

"Fuck!", tiene que estar repitiendo mi relaciones públicas favorita, Samantha Jones, que no lamentará demasiado haber dejado al macizo de Smith Jerrod porque el deporte que practica es gratis, afortudamente. Eso sí, que se olvide de comprar un juguete distinto cada semana. Si se estropea, que lo lleve a arreglar o pida prestado el conejito maquinero a Charlotte.

El alma cándida de la señora York-Goldenblatt creo yo que soportará las dificultades, porque si fue capaz de renunciar a celebrar la Navidad para pasarse a la Hannukah y de enamorarse de un bajito con pelos en la espalda, el resto seguro que es una seda para ella.

Miranda, en el fondo, tiene más que arsenal suficiente para plantarle cara a la recesión. Aunque viva en una pedazo casa, Brooklyn no es el Upper, tiene una piscina hinchable en el jardín, y a Steve le encanta cortarse él mismo las mangas de las camisetas. Eso se llama ser previsores, sí señor.

Ya te lo dijo Phoebe Halliwell de Charmed, Bradshaw: tenías que haberte casado con el vestido de Vivianne Westwood, que luego iba a venir la Crisis y te llevaría de compras por los chinos.

5 comentarios:

Markus de Logsley dijo...

Hola Jaina
A mi esta serie me hace gracia porque refleja todos los tópicos absurdos que los/as guionistas creen que dicen y hacen las chicas treintañeras, profesionales liberales y super superperfectas...así como los tópicos sobre los hombres sobrados que desprecian tías, no se lavan ni destapan la taza del WC. Pero son eso...tópicos. Que luego dé el salto a la gran pantalla sólo demuestra que no hay ideas en Hollywood que tiene que tratar de amortizar el éxito de la televisión.
;D

satrian dijo...

Y como tratan el personaje de la única actriz afroamericana que aparece en la película que parece metida con calzador, que buena eres, como me ayudas, pero mira como caes en mi red cuando te regalo un bolso caro, la serie y la película son para no tomarlas muy en serio y disfrutar del espectáculo.

Jaina dijo...

Louis de Saint Louis se llamaba el personaje que hacía Jennifer Hudson jeje! Está claro que la serie y la pelicula (sobraba, no la tenian que haber hecho) son un pitorreo de lo tópicas y banales que pueden llegar a ser. Personalmente, las veo como una parodia del feminismo de Cosmopolitan, quizá por eso entretienen tanto ;)

Markus de Logsley dijo...

En verdad, hoy, día de la mujer trabajadora, "Sexo en NY", libérrima traducción de "Sex in the city" es una burla de tantas mujeres que luchan cada día por sacar sus carreras profesionales y a sus familias adelante. Como válvula de escape, fetén, como reflejo de una presunta realidad, nasty de plasty
Ciao amiga;D
Mks

Lara dijo...

Jajajajajaj me ha dejado de piedra esta noticia,yo creo que me deberían contratar a mi como estilista low cost,si ya las secuelas son lo peor del mundo,si aun encima no meten a diseñadores ni te cuento!!!

UNBESO