domingo, 2 de enero de 2011

The Walking Dead, vísceras que apenas huelen

Dudo de si es muy apropiado empezar el primer post del año hablando de carne muerta y sangre con el sabor de la cena de Nochevieja aún en la boca, pero viendo que The Walking Dead tampoco abusa en ese aspecto, el daño se queda en una pequeña náusea. Pero aún así la cosa empezó fuerte. AMC reventó con sus zombis las audiencias del cable en ese 2010 que acabamos de dejar, poniendo el listón en unos 5,3 millones de espectadores en la noche de su estreno en Halloween, y una demo récord nunca vista en el cable de 3,4 en el target comercial, cifras que fueron a más en alguno los seis episodios que componen esta primera temporada (5,6 millones y 3,7 en la demo nada menos que en el quinto capítulo, ya quisieran algunas). Un éxito se mire por donde se mire, apoyado, en parte, en el gran seguimiento del cómic que adapta la serie, y del que servidora no ha leído una sola página. Por tanto, no va a haber comentarios aquí sobre la fidelidad de este traslado de la viñeta al fotograma.

No puedo achacar, pues, la falta de ritmo de esta entrega a la mediocridad del primer tomo, que es el tramo del cómic que se adapta, como apunta Alx en su crítica. Yo sólo puedo decir que algo raro pasa si el señor Frank Darabont y su equipo de guionistas lograron que pasara de querer que el protagonista saliera vivo de un mar de zombis en el episodio piloto a que se lo comieran en la season finale. En contraste con lo que viene después, el primer capítulo es una joya por méritos propios, que conjuga los mejores ingredientes del género, acción encadenada y terror, y los exprime al máximo. Sin embargo, pone las miras tan altas que se torna en un espejismo en medio del desierto.

Tampoco quiero dar la impresión de que estamos ante un caso insólito de "pilotitis" en una serie americana con una estructura episódica propia de sus primas británicas. Nada más lejos de la realidad, la debacle no es tal, pero la sensación que deja el visionado se acerca a un "Necesito que le den más caña, ¿esto una serie de zombis o qué?". Porque un producto de muertos vivientes con sólo seis episodios debería ser un no parar.


Quizá ahí se encuentre el error de recepción de la serie: que la platea espera tripas y lo que al final llega a sus manos son un puñado de personajes humanos luchando por sobrevivir en un mundo postapocalíptico. Los zombis sirven como excusa a las interacciones que se dan entre ellos en unas circunstancias extremas, revelando lo mejor o lo peor de cada uno. Un planteamiento respetable, pero, otra vez, algo raro pasa cuando hacen falta seis episodios para presentar el 'statu quo' de la serie y, aún así, no consigues recordar 2/3 de los nombres de los protagonistas. Y mira que en Lost había más cabezas que identificar... Quitando al héroe de la función, el policía Rick (Andrew Lincoln, el amigo del novio de Keira Knightley en Love Actually), al viejo Dale y al asiático Glenn, al resto es como si les hubieran echado vaho delante de un cristal. Cero carisma, y lo peor: si mueren, no importa, hasta lo celebras.

Con una planicie seca en el terreno que corresponde a los personajes, normal que cueste sujetar todo lo demás. La serie también adolece de esas altas dosis de angustia y estrés que, más allá de la necesidad de sacar en pantalla a hordas de muertos vivientes (o 'walkers', como se les llama aquí), son un 'must' de cualquier historia sobre situaciones límite que se precie. Irónicamente, obras más pedestres del género zombie en cine destilan vida, mientras que en The Walking Dead hay muy pocas pulsaciones pese a que se pone el acento en la humanidad.

Por poner un ejemplo reciente de otro género canónico: en Battlestar Galactica no hay batallas especiales e intercambios de tiros con cylons un capítulo, sí, y otro también, al contrario, mucha conversación y personaje, pero el tufillo a 'destrucción de la raza humana en cinco segundos' era omnipresente en cada escena. Eso, para que no se diga que la obra de Darabont peca de primeriza en la tarea de domar las convenciones de género.

El empaque técnico de la serie y su diseño de producción se quedan en un estupendo envoltorio del humo, lo cual desluce igualmente el trabajo del departamento de maquillaje, muy atento al detalle a la hora de conseguir unos zombis asquerosos. Por no hablar de la banda sonora compuesta por maestro galáctico Bear McCreary que, desde luego, está pensada para lo que esta serie es 'en potencia': algo grande.

Las expectivas para la segunda temporada de 12 capítulos no andan por las nubes tras una season finale sin fuerza, proyectos de minicliffhangers, incluidos. Y menos, tras el drama que se armó con el cambio del plantel de guionistas. La nominación al Globo de Oro espero que no pase de reconocimiento al 'hype' y la audiencia acumulada. Aún así, nunca se puede subestimar el margen de mejora de una serie cuando la condena no es absoluta. The Walking Dead ha tenido, a pesar de sus lastres, las suficientes ráfagas de buen entretenimiento y cuenta con plantel de productores con cierto recorrido como para desecharla a las primeras de cambio. Y aparecerán otros personajes. Veremos.

7 comentarios:

satrian dijo...

No pueden ser todo lo gore de debieran, no desarrollan las tramas personales tanto como quisieran, no tuvieron tiempo de cuidar los guiones como hubieran deseado, producto final, gran piloto y un quiero y no puedo en el resto.

OsKar108 dijo...

Un gran piloto, y el resto, que sin estar del todo mal, se queda a cierta distancia, pero se ve que tuvieron cierta prisa en estrenar y se les quedó algo "colgada" esperemos que ya en la 2ª temporada podamos disfrutar de lo lindo en todos sus capítulos.

¡Saludos!

WATANABE dijo...

Puede que a la historia le falte ritmo, y que los personajes no estén del todo bien desarrollados, pero en líneas generales me ha parecido una estupenda toma de contacto. La segunda temporada decidirá finalmente si estamos o no ante una de las grandes series del futuro.

Alejandro A dijo...

exactamente me he sentido como todo lo que has escrito, aunque tiene pinceladas de algo grande por detrás después se queda en cosas bastante aburridas y es increíble que uno o ninguno de los personajes me importe que le pase algo

LiPooh dijo...

En efecto, fue un gran piloto, mientras que el resto no pasaron de ser entretenidillos. Las promesas de grandeza se esfumaron a las primeras de cambio. Pero como bien dices, habrá que esperar a esa segunda temporada para ver si hay mejoría o no.

Saludicos.

MacGuffin dijo...

Está claro que estos seis capítulos no se pensaron como una temporada independiente, y así parece que sólo hemos visto un prólogo, y no un primer episodio. Las prisas por estrenar en Halloween es lo que tienen. La verdadera prueba de fuego vendrá eb la segunda temporada, ya de duracion convencional.

Jaina dijo...

Satrian: Como bien dices, todo se ha quedado en un gran intento :)

Oskar108: Se notaron las prisas porque, vemos, eso no fue ni season finale ni nada...

Watanabe y LiPooh: Confío en que remonten el vuelo. Material, tienen.

Alejandro: ¿Es normal que ni me molestara en buscar los nombres a la hora de escribir el post? Ése es el impacto que tuvieron en mí, los personajes.

MacGuffin: La temporada parece que se acaba justo cuando empieza la serie de verdad. A ver qué hacen ahora con tanto cambio