jueves, 24 de septiembre de 2009

Battlestar Galactica 4, "nothing but the rain"

ÚLTIMO AVISO DEL ALMIRANTE ADAMA: Si no has visto la cuarta temporada de Battlestar Galactica, no estás autorizado a entrar. De lo contrario, te arrojaré al calabozo de los spoilers.

Hace casi dos meses asistí al fundido a negro final de una de las mejores series de los últimos años y la sensación de vacío fue tan sobrecogedora que no me he atrevido a escribir esta entrada hasta hoy. No quería reconocer que había terminado Battlestar Galactica, que había completado sus cuatro temporadas en un maratón tan apasionante como absorbente gracias a una alianza de tramas trepidantes, referencias mitológicas y, sobre todo, personajes colosales que jamás olvidaré. La Flota Colonial ha protagonizado en este blog los meses del verano que ya ha acabado, así que, sin más rodeos, montémonos por última vez en el Viper de Starbuck, esa chica que regresó de la muerte al final de la tercera temporada.

Como es lógico, los 20 capítulos siguientes se abren con los recelos de la casi toda la tripulación de la Galactica hacia Kara. Que si es un cylon, que no puede ser que su aparato no tenga un sólo rasguño, cómo puede ser que diga haber estado en la Tierra... Lo peor, sin embargo, pasa por la propia cabeza de la Capitán Thrace, que tampoco sabe ni qué es, ni por qué está donde está y, por si fuera poco, su conocimiento del camino hacia el planeta es confuso. El destino y la verdadera naturaleza de Starbuck ha sido uno de los enigmas y también una de las grandes decepciones, ya que al final los guionistas dejan al espectador en el terreno de las hipótesis. No es cuestión de mostrar todas las cartas sobre la mesa, pero al tratarse de un personaje y una subtrama en la que se ha venido redundando desde la segunda temporada la desilusión es mayor. Nunca sabremos con certeza las aparentes conexiones de Kara con el mundo de los cylon que se revelaron en la recta final de la temporada al son del All along the watchover, aunque la teoría de que Daniel (a.k.a. la 'tostadora' perdida) es el padre de Starbuck gana enteros por las características similares de ambos personajes (los dos son artistas) y, claro está, por las connotaciones especiales de la canción que le enseñó a su pequeña hija. ¿Es Kara el primer híbrido?

En cualquier caso, si vemos el asunto desde el lado simbólico, las previsiones se cumplen. Las profecías de los híbridos de las naves cylon acerca de Thrace se hacen realidad en 'Daybreak', la grandiosa series finale. Sí, ella es el "heraldo de la muerte", pero también es el "ángel impaciente que conduce a su gente al hogar", tal y como la llamó Leoben en la calabozo de la Demetrius. Starbuck efectúa el último salto FTL de la Galactica hacia su última oportunidad para encontrar un planeta habitable, si bien eso cuesta la muerte de las Doce Colonias como civilización. Y una vez completada la misión, el destino del personaje, ella desaparece ante Lee bajo la promesa de que jamás será olvidada. Al estilo de los héroes clásicos como Aquiles, Starbuck busca la eternidad, pero no muere víctima de una debilidad, sino que simplemente se esfuma de la nueva Tierra reforzando el 'deus ex machina' en el que descansa la resolución de la serie.

La mística religiosa es un ingrediente que nunca ha faltado en Battlestar Galactica , aunque en esta temporada se ha hecho mucho más hincapié con vistas a 'Daybreak'. Por ello, no sorprende que Ron Moore acuda al recurso que acabamos de mencionar (lo del cadáver 'Racetrack' apretando el botón es caso aparte). El ser divino vs. ciencias, las creencias vs. las certezas, han mantenido su particular pulso a lo largo de los capítulos, y el campo de batalla donde han chocado se llama Gaius Baltar. En un principio, este personaje, con todos sus defectos, representa la idiosincrasia de las Doce Colonias, un mundo hiperfuturista donde poca cabida hay para discusiones sobre el más allá (más asociadas tradicionalmente a sociedades primitivas), pero poco a poco (animado por ese espíritu de supervivencia tan suyo) inicia un proceso de conversión, o mejor, dicho de retroconversión, pues acaba arando tierra como su destestado padre, vuelve con Caprica, y, eso sí, harén/secta mediante, adquiere una cierta conciencia religiosa.

La gigantesca evolución de Baltar, certificada por el "orgullo" que Caprica dice sentir por él, se corresponde a la de la sociedad colonial misma. Una vez asentada en la nueva Tierra, vuelve atrás, se permea con ese mundo primitivo, para cambiar, romper el ciclo de repetición nietzchiano, de eterno retorno al que parece estar condenada la raza humana, que no puede evitar corromperse en algún momento. "And this will happen again and again".

A pesar de que, en mi opinión, el exceso de misticismo lastra la primera parte de la temporada, ofreciéndonos capítulos un tanto irregulares, la dirección de la trama no podía ser mejor, especialmente en lo que concierne a Roslin y Adama, que por fin reconocen (sobre todo, ella) 'lo que hay', y la revelación ante la Flota de Tory, Anders, Tigh y Tyrol como los cuatro cylons originales. Pero el momento más espectacular, no obstante, se encuentra en la llegada a la antigua, destruída e inhabitable Tierra, en un implacable cliffhanger precedido de un perfecto plano secuencia, que dará paso a finales dramáticos para algunos personajes e increíbles subtramas para los espectadores. Así, la sensación de 'tanto sufrimiento para nada' se apodera de Gaeta, y unido a Tom Zarek, pondrá en marcha un motín/golpe de estado que sacará el lado más duro de Roslin. A esta mujer no la para ni el cáncer.

"- Tom Zarek: You have to think about the people of this fleet now, and surrender.
- Laura Roslin: No. Not now. Not ever. Do you hear me? I will use every cannon, every bomb, every bullet, every weapon I have down to my own eye teeth to end you! I swear it! I'm coming for all of you!"

El descubrimiento de la vieja Tierra viene a ser el detonante de un motín que viene germinándose desde que las Colonias decidieron unirse a los enemigos. La subtrama política tenía que estar en el guión, y desde el principio de esta última tanda de episodios, vemos a los cylon envueltos en una guerra civil comenzada por la facción rebelde de las Six, D'Anna (debería haber continuado hasta el final), las Eights (menos 'Boomer') y los Seven contra Cavil y el resto. La cuestión de los Cinco Últimos en el medio. Lo rebeldes piden ayuda a las Colonias a cambio de una rendición incondicional y tecnología para salvar a la vieja Galactica 'oxidada' de tanto salto hiperespacial. Como era de esperar, los humanos no aprueban que aquellos que destruyeron su vida se beneficien de, por ejemplo, la atención médica de la Estrella de Combate, y menos aún que Tigh, un cylon, sea el segundo de abordo. Otra vez el miedo hacia el otro, y también la constante búsqueda de una identidad propia que se hace más clara que nunca en los diálogos de los cylons rebeldes.

Con respecto al Coronel Tigh, y viendo la importancia mínima que al final tuvo el asunto de Hera y las visiones de la Ópera, no tiene sentido su relación con Caprica y la concepción del primer bebé cylon puro. La historia en sí no llevó a nada y, claro, luego nos resucitan a Ellen Tigh como la quinta 'tostadora' original. He de reconocer que no lo esperaba ni por asomo, y el resultado fue agridulce, porque pierde fuerza el sacrificio que tuvo que hacer Tigh allá a comienzos de la tercera temporada y, porque al fin y a cabo, es Ellen Tigh, no Starbuck, que es la que tenía en la cabeza. Eso sí, a su favor he de decir que el personaje mejora mucho en esa verdadera faceta con la emprenderá una nueva vida en la Tierra, nada que ver con lo que se nos muestra en las anteriores temporadas o, mismamente, en el flashback de 'Daybreak'.

"Almirante Adama: What do you hear, Starbuck?
- Kara Thrace: Nothing but the rain, sir.
- Almirante Adama: Then grab your gun and bring in the cat."

La series finale en sus dos capítulos conjuga de forma magistral los momentos de acción con los homenajes a los protagonistas, la verdadera marca de la casa de Battlestar Galactica. Era necesario. Además de los minutos finales en los que vemos como cada uno abraza su nuevo destino (desde la emotivísima despedida de verdad entre Roslin y Adama con The shape of things to come de fondo, al trágico final del Chief Tyrol traicionado por todas las mujeres a las que amó -lo de Boomer fue tortura psicológica-, el esperanzador comienzo de un Lee seguro del camino que debe seguir, y la familia 'híbrida' y feliz de Helo y Athena), somos espías de la vida de algunos antes del ataque a través de una flashbacks bastante esclaredecores y que ayudan a comprender todavía mejor su crecimiento como personajes. Descubrimos que el tema entre Apollo y Starbuck viene de antaño, las pérdidas familiares que motivan a Roslin a poner un pie en política, y el orgullo de un Almirante Adama cuestionado y su amistad con Tigh y su mujer. Aunque, personalmente, me quedo con la historia de Baltar y su padre por lo drástico que ha sido el cambio de este personaje.

Quitando los 'peros' y las preguntas sin respuesta, Battlestar Galactica se despidió a lo grande y fiel a sí misma hasta el final. A principios de verano me acerqué a esta obra maestra con la ceja levantada, y ahora no hago más que desear que pronto aparezca otro producto que se le asemeje en complejidad temática y en el carisma de sus personajes.

"So say we all!"

10 comentarios:

MacGuffin dijo...

Al final, con todas las alusiones que hacen sobre ella y cierta simbología católica en el último capítulo (esa paloma), lo que Starbuck parece ser es algún tipo de ángel. A mí también me gustaba más la teoría del híbrido. Puede que sea un poco de las dos.

Yo ya estoy echando de menos a toda la tripulación de Galáctica. Por lo menos, en octubre sale a la venta el DVD de The Plan.

ALX dijo...

Lo de Ellen como quinto cylon si me gustó, aunque también se entiende esa decisión cuando escuchas en el podcast del último episodio a Ron Moore explicando cual iba a haber sido el rumbo del final de la serie, si no hubiese habido la huelga. Y suerte que lo cambiaron, porque sino, al final todo se habría resumido en una batalla entre Ellen y la flota.

El final de la serie me encantó. La forma en la que no resuelven lo de Kara me gustó y el único pero es todo el rollo de la visión de la ópera que al final es una tontería.

Que acudiesen a explicaciones divinas me pareció bien, ya que era algo que manejaban desde el capítulo de 33, por lo que no se les podía acusar de sacárselo de la manga.

Y por último, decir que la forma en qeu se concluye y se despide a los personajes fue perfecta.

Que ganas de que llegue The Plan. Y que narices, que ganas de que empiece Cáprica ¿viste ya el piloto?

satrian dijo...

A mí no me disgustó el final de Kara, pero soy de los poquitos, que grande las frases de Adama y Kara, para mí el paso más importante, es renunciar a la tecnología que tanto les ha hecho sufrir para rendirse a la naturaleza, un paso que no se vería claro si no fuera, por todo lo que les hemos visto pasar a lo largo de la seria.
Yo me puse al lado de estribor.

Nahum dijo...

Veo que coincidimos bastante, Jaina (bueno, tú estuviste también en aquella conversación).

A mí me decepcionó la vertiente metafísica y todo lo relacionado con el personaje de Starbuck. Un "cylon ex machina" en este caso.

Que todo el lío del quinto cylon sea para traernos a la borrachuza de Ellen Tigh, ufff.

Eso no quita para que, a pesar de no tener un final redondo, sea una de las series más poderosas.

Anónimo dijo...

Para mi el mejor flashback me parece el de Boomer "Tell the old man I owed one" o "I`ll pay you back one day, sir. When really means something" Impresionante.

Y tambien me gusta como se despiden la presidenta Roslin y el doctor Cottle: "Don´t spoil your image"

seriéfilo dijo...

!aplausos! El hueco está por llenar todavía. El unico pero que puedo poner a la serie es la elección del 5 cylon, aunque luego vimos que todo tenia sentido.

En cuanto a la resolución del personaje de kara, creo que era la mejor de todas las opciones, almenos la menos decepcionante para todos los seguidores.

OsKar108 dijo...

A mi me gustó mucho el final y que se dedicasen a mostrarnos "el destino" de cada uno, porque los personajes siempre han sido lo más importante de esta serie.
Lo que más me decepcionó fue la poca importancia que realmente tuvo el tema de la visión de la opera. En cuanto a Starbuck yo creo que es un ángel que solo regresó para poder guiar a su gente a la Tierra, aunque también creo que es posible que ese regreso fuese posible por ser el primer híbrido hija del "cylon perdido", quizá que nos hubiesen concretado algo más en cuanto a Starbuck no habría estado de más, pero no me quejo.
Que gran serie. A la espera de The Plan y a que en Enero empiece Caprica.
So Say We All!!

¡Saludos!

Kobol dijo...

Ronald D. Moore explicó en un podcast o una entrevista (no recuerdo) que era falsa la teoría de Kara siendo la hija de Daniel. Daniel simplemente entró en la narración para hacer una especie de Caín y Abel con Cavil. A mi me hubiese gustado que Starbuck fuese hija de Daniel, parecá algo especial.

Me gustó el final para Kara, debo ser de los pocos como Satrian. La frase que datítulo a la entrada fue la que voté en los TV Geeks Awards. Esa frase resume lo que es la complicidad entre personas.

Por cierto, me acerqué con mucho miedo a la nueva serie, Caprica, pero el piloto me pareció mejor que la miniserie de Battlestar. Nos puede dar muchas sorpresas agradables.

Leonel dijo...

Hola! Te gustaría realizar un intercambio de links con mi blog
? ( http://www.episodiopiloto.com )
Pásate y dime Saludos y felicitaciones por el blog!

Moltisanti dijo...

Me alegra ver que el final te resultó satisfactorio, después de ver tanta y tanta divisón de opioniones. A mí me encantó y si es verdad que hay temas como el de Kara que quedan algo en el aire, uno puede ir uniendo puntos y quedarse con la opción que más le convenga. A mí el epilogo final me pareció la mejor manera de terminar con la historia de cada uno de esos personajes que durante tantísimo tiempo no pararon de darme alegrías.

Qué ganicas de disfrutar de The Plan...